EDITORIAL

No se equivocó nuestro Presidente

El presidente José Mujica, experto piloto de tormentas, terminó abriendo el camino para que el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner, fuera electo por consenso presidente de la Unasur.

Tampoco fue una resolución sencilla, porque detrás de ese conflicto casi enfermizo generado entre la pastera Botnia y los piqueteros, en Río Negro la desocupación llega al 17%, debido a que el turismo se ha visto mermado sustancialmente.

Fue así que supo abrir su mirada y prefirió con grandeza anteponer la Patria Grande sin perder de vista los intereses futuros de la Patria Chica.

La totalidad de los presidentes latinoamericanos apoyaron al ex Presidente Nestor Kirchner para presidir Unasur, un nuevo instrumento pensado para profundizar la idea de Simón Bolívar, José de San Martín y nuestro entrañable José Artigas: América Latina una gran y unida Nación.

Anteponer en la hora de la verdad, cuando se iba a decidir la elección de quién presidiría este instrumento de unidad, una medida de presión como es evitar el consenso, para incidir en un tema local, donde existe la palabra empeñada de un país hermano para solucionarlo, por sobre los intereses colectivos de la unidad latinoamericana, no hubiera sido correcto.

El veto uruguayo fue interpuesto en otro momento histórico, donde el diálogo estaba cortado en ambas márgenes del Plata, y donde en la Unasur, aún no había consenso sobre su secretario general.

Hoy las relaciones han mejorado sensiblemente, el clima es fraternal, los piqueteros perdieron legitimidad y el gobierno argentino así lo ha reconocido y se ha comprometido a utilizar los recursos legales para que cese la violencia contra la libertad de paso. Hoy la Unasur, aunque falten ratificaciones parlamentarias es una realidad más cercana.

No se equivocó nuestro presidente.

Con el apoyo al consenso en favor de Kirchner, nuestro Presidente ha ganado en prestigio entre los principales dirigentes de la región, que saben que la prioridad de los latinoamericanos es el buen entendimiento entre pueblos, partidos y gobiernos.

Ahora le toca resolver a la Casa Rosada. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner es la que ahora tiene que hablar y responder al gesto uruguayo, con la misma grandeza que tuvo Mujica.

Si la presidenta de Argentina reacciona positivamente, persuadiendo a los piqueteros de que ya se les pasó la hora, habrán ganado los dos gobiernos y pueblos. Si Fernández enmudece, mira para el costado, atrasa los relojes, el que habrá ganado en estatura política será Mujica.

No parece justo tener otra interpretación del gesto de nuestro Presidente, porque el otro camino era seguir con la confrontación, para que todo quedara como está y sin perspectivas de futuro. En cambio hoy hay al final del túnel una luz puntual que nos espera.

Bien actuó Tabaré Vázquez cuando tuvo que plantarse ante los piquetes, bien hizo José Mujica ahora cuando ya se expidió el Tribunal de La Haya sosteniendo que Botnia no contamina. Es que para cada momento histórico hay un líder. Ayer fue el de la firmeza, hoy es el del diálogo y la negociación.

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