Uruguay, un paraíso seguro
Ricardo Castromán*
En la 42ªAsamblea de Gobernadores del BID realizada en el emblemático centro cultural «Estación Mapocho» de Santiago, capital de Chile, en el que además del anfitrión, presidente Ricardo Lagos, conjuntamente con el de Argentina, Fernando de la Rúa y el doctor Jorge Batlle, nuestro presidente, el máximo jerarca del BID, contador Enrique Iglesias, presidió las deliberaciones sobre la situación de América Latina y el Caribe, la coyuntura actual y las problemáticas generales de la región.
No faltaron las escaramuzas de manifestantes con la policía, hechos éstos que intentan marcar a fuego a un organismo internacional que tiene mucho que ver con las políticas económicas regresivas, denigrantes, con un sentido implacable de lucro a cualquier precio, con la conformidad reverente de los gobernantes de turno, que aplican a rajatabla todo lo que se les ordena.
Es por eso que el analista de la calificadora de riesgo Moody´s para América Latina, el Sr. Luis Ernesto Martínez, aseguró eufórico que nuestro Uruguay es un paraíso seguro en la región. Por qué esa apreciación (nos preguntamos), será porque según el analista la estabilidad en materia fiscal del gobierno, sumado a un elemento sustantivo que él denomina «Colchón de Soporte» que este como otros gobiernos aplican, a partir de las angustias de centenares de miles de uruguayas y uruguayos con sus necesidades básicas insatisfechas, y que sospechosamente nos hace presumir son el colchón donde posan sus pies las transnacionales, los magnates financieros, en esta plaza segura de «San Felipe y Santiago», donde sus dineros además de estar a buen recaudo, generan intereses, otorgando entonces la tranquilidad para que sus opulentas cuentas se vuelvan tan opulentas como ha de ser su vida, sin dudas.
¿Cuánto es el «valor o costo del colchón» y la estabilidad para los dueños del mundo?; enumero para empezar: la brutal recesión, la especulación financiera, la utilización de dineros del Estado obteniendo prebendas en emprendimientos productivos que después son clavos remachados, estafa al erario público nacional, engrosando el monto de las carteras pesadas o incobrables que tenemos los uruguayos, que según el propio presidente Batlle anda alrededor de doscientos millones de dólares.
Recurramos a la realidad que han generado a partir de estas situaciones en nuestra gente, la desesperanza, la marginación, la miseria, la pobreza brutal, la pobreza, que es hambre, falta de techo bajo el cual cobijarse, estar enfermo y no ser atendido por un médico, no poder mandar los gurises a la escuela, al liceo o a la UTU ( sesenta y seis mil personas se encuentran en estas circunstancias en el país), no saber leer o escribir, no tener trabajo, el miedo al futuro, a qué será mañana o pasado, perder un hijo debido a enfermedades, que podrían ser atendidas, por el consumo de aguas impuras, contaminadas y el deterioro permanente del medio ambiente.
Hacer sentir, a miles de compatriotas como que integran una legión de parias sin destino, impotentes, sin libertad, sin ser; entonces este organismo ve con profunda «preocupación» esto que nosotros narramos con mucha crudeza, y entonces con mucho nerviosismo no exento de lógica plantean la imperiosa necesidad de incentivar políticas sociales que atiendan este mal endémico, donde miles de uruguayos son parte de los casi 100 millones de seres humanos que sobreviven con un dólar por día.
En esta Latinoamérica, en su segunda fase de colonización ideológica, tecnológica, fría, calculadora, donde estos nuevos adelantados que representan al reinado del BID, del FMI o el Banco Mundial, arrasan con las riquezas, con la cultura, con las tradiciones, con la esperanza, enterrando a la vida de la gente en las peores condiciones.
Pero eso poco importa, porque para ellos y sus testaferros, lo importante, lo que cuenta es que en sus estadísticas y gráficas, los números cierren bien.
Aun así, como antes hay y habrá mujeres y hombres que luchan todos los días por la hermosa utopía de desterrar la desigualdad, el egoísmo, la miseria, la explotación que, sin ningún rubor, seres humanos encaramados en el poder político y económico practican sobre otros.
Nunca nos resignaremos a la ignominia y a la práctica bestial de unos mucho y otros nada.
Por ello, lo del compromiso con la gente de siempre.
* Representante Nacional por Río Negro, EP-FA
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