¡Barbaridad! El trabajo no es una mercancía
Dr. J. R. Bruni
– No sólo Carlos Marx dijo que el trabajo no era una mercancía. Un siglo después, en 1944, lo ratificó la OIT en Filadelfia al analizar sus fines y objetivos.
Por otra parte, ya en 1914, la ley antitrust americana, ¡sí, aunque no lo crea!, también lo había manifestado.
Vale la pena recordarlo en momentos en que, también en lo que tiene que ver con los derechos humanos, del trabajo por lo tanto, el neoliberalismo salvaje que soportamos actúa con una mentalidad netamente mercantilista y de lucro sin límite, sea a nivel nacional o mundial.
En notas anteriores habíamos informado sobre el trabajo acerca de la «Informalidad y Seguridad Social en Uruguay» presentado en marzo/2001 por el Equipo Representante de los Trabajadores en el BPS.
Algunos conceptos del mismo merecen ser difundidos.
2.-En primer lugar, nos dice que una cosa es el análisis del trabajo informal desde el punto de vista legal, y otro es lo que sucede en la realidad social.
Es necesario discriminar a quien tiene necesidad de trabajar al margen de la ley porque tiene que subsistir, de aquel que es un mero evasor de la legalidad y que tiene como finalidad el aumento del lucro y la explotación del trabajo ajeno.
Sabio concepto. Es que si no se comprende esa diferencia, metemos a todos en la misma bolsa, dándoles el mismo trato al explotado y al explotador, al que lo hace por necesidad y al que busca el fraude.
Lo hemos dicho más de una vez : comprender la función social del derecho exige una confrontación sistemática y permanente de la norma con la realidad para averiguar, en , si se corresponde o no con la misma y en y fundamentalmente, para analizar si cumplen las normas las finalidades sociales que se proponen.
No dudamos en calificar como frívolos a aquellos que sólo se quedan en la cáscara jurídica.
Digámoslo con toda claridad: la tremenda situación socio laboral del país empuja a muchos uruguayos a trabajar al margen de la ley, en una realidad de economía de subsistencia elemental, paliando el hambre. Un plato de sopa o arroz, un vaso de leche y poca cosa más. A veces ni eso.
En cambio otros utilizan la informalidad como una estrategia de evasión, desregulación y explotación. ¿Recuerdan los famosos contratos de obra de familiares y amigos de notorios personajes políticos? Ninguno está registrado en el BPS, tal como exige la ley. ¡Y es el propio Estado el que está actuando!
3.- En segundo término, el trabajo transcribe expresiones del ilustre laboralista francés Lyon Caen, quien ha dicho que lo esencial para las empresas es no tener que hacerse cargo de la seguridad social.
Por tanto no nos debe sorprender ver a «los lobbys» desreguladores que han llevado a los últimos gobiernos a ir eliminando el aporte patronal de forma expresa y contundente, o elusivamente como es la norma que facilita disfrazar de empresas unipersonales a quienes son auténticos trabajadores, haciéndoles perder todos los derechos laborales, y de paso cañazo, dejar de aportar a la seguridad social como empresas. ¡Negocio redondo!
Agrega Lyon Caen que el asalariado es un semidesocupado y el desocupado es un trabajador subempleado. El concepto de desocupado se vuelve, cada vez más, no susceptible de definición.
En lenguaje criollo lo traduciríamos en que a río revuelto ganancia de pescadores.
4.-En tercer lugar, el informe propone como medidas, entre otras, la ampliación de la cobertura por la seguridad social mediante el establecimiento de prestaciones financiadas por el Estado.
No es a ellas que queremos referirnos, sino al imprescindible debate público que es necesario realizar para la adopción de soluciones. Algunas interrogantes interesantes que deberían discutirse.
Cuesta mucha plata, dijo el ministro Bensión cuando se le planteó la posibilidad de que se cobraran las jubilaciones antes de la Semana de Turismo. ¡Qué barbaridad!
¿Cuál es la prioridad gubernamental en materia de gastos públicos? ¿Cuánto le cuestan al país las AFAPs? ¿Se les seguirá priorizando con dinero, exoneraciones tributarias, incentivos?
¿O en cambio habrá reorientación de los gastos para atender a los más necesitados, pobres de solemnidad, esto es, aquellos que ya no es que no estén en las AFAPs sino que están excluidos totalmente de la protección social, entre los que figuran los que están en la economía informal?
¿Es posible ignorar que de los 138.000 desocupados, sólo 23.000 están amparados por el seguro de paro? ¿O que los uruguayos que tienen problemas de empleo son el 54% de la PEA, de los cuales el 40% están sumidos en la precariedad e informalidad del empleo?
¿Cuánto hace que se viene priorizando al sector financiero, en detrimento ya no de los más menesterosos, sino de todo el sector productivo del país?
Ante la mundialización financiera que presiona a las economías nacionales, ¿Uruguay está dispuesto a luchar no sólo contra ella, formando parte de una resistencia global o aunque más no sea regional, ante el sostenido avance de los mercaderes de los derechos humanos, políticos, sociales y culturales?
En una palabra ¿está dispuesto nuestro país a hacer esfuerzos para tratar de comenzar a rescatar su facultad como estado nación de manejar sus recursos? Y nos referimos a los embates internacionales como a los nacionales.
En definitiva: ¿tienen los señores que deciden nuestro destino económico ideas propias? Y si las tienen, ¿cuál es el objetivo de sus políticas? ¿ La integración social y la preservación de la dignidad humana, o simplemente perseguir frívolamente la satisfacción que les proporciona como tecnócratas el hecho de que las cuentas cierren, para hacer buena letra ante sus mandantes?
Y que no nos vengan con que Uruguay es de los países que más invierte en América Latina en gastos sociales relacionado con el PBI. Eso es cierto. Lo reconocemos.
Pero que no nos pase como con Maracaná, que ya es simplemente un hermoso recuerdo. Ya está resultando insuficiente lo que se invierte, y además como al pasar, recordemos que el porcentaje que destina a gastos sociales en relación al PBI es un aspecto de la cuestión. El otro, fundamental, es cómo se distribuye.
El tema de siempre. Unos mucho y otros nada, y eso no es casualidad.
Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS.
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