Ola de violencia en El Salvador
Coordinador Programa Vivienda y Hábitat SCC www.sccportal.org/americalatina, blogdegustavogonzalez.blogspot.com
El lector debe de saber que estamos hablando de un país que tiene efectivamente uno de los mayores índices de violencia ciudadana del mundo, esto desde ya hace más de quince años, pero como nunca ahora que justamente gana la izquierda por primera vez el gobierno, los medios masivos de comunicación han lanzado una brutal campaña realmente de carácter alarmista al respecto.
El gobierno liderado por Mauricio Funes, candidato del FMLN, con menos de un año en el gobierno sigue aumentando en su popularidad y ello tiene sumamente preocupada a la derecha del país.
Sin embargo, bueno es decirlo, este tema de la denominada violencia ciudadana genera en la población una suerte de psicosis preocupante que lleva a desencantar a la gente con su gobierno, debido a que la gran prensa tiene como tema principal todos los hechos realizados por las llamadas «maras» que, insisto, existen en el país desde hace años, lamentablemente.
Otro aspecto que está siendo correctamente explotado por los medios son las contradicciones entre Mauricio Funes y el FMLN, este último con posturas mucho más radicales que su presidente, el cual en los últimos meses hizo uso del veto presidencial aun contra leyes votadas por su bancada.
Un elemento indispensable para que el gobierno siga manteniendo su popularidad, además de seguir haciendo cuestiones importantes para el país y sus sectores populares, será encontrar un punto de acuerdo en estas fisuras que comienzan a aparecer en la estructura general del gobierno.
Funes desde el inicio de su campaña tiene en su derredor lo que se denomina » los amigos de Mauricio», grupo integrado por compañeras y compañeros al margen en su mayoría de la estructura partidaria del FMLN.
Esto obviamente desde el punto de vista político no es bueno, ya que no permite disciplinar y tener una sola voz de mando que defina la estrategia a seguir. El gabinete está estructurado por «amigos de Mauricio» y compañeros y compañeras del FMLN. Unos tienen ámbitos de discusión partidaria que permiten cohesionar su acción, «los amigos» carecen de este ámbito y por ende actúan en forma sólo coordinada por el Presidente. La izquierda latinoamericana debe de sacar enseñanzas de todas las experiencias de gobierno que se están llevando adelante en el continente, pero algo que debe de tenerse muy en cuenta es esta suerte de liderazgo sin control político partidario, lo que fue antaño un santo y seña de la izquierda en general. No es nada aconsejable y puede desviar negativamente las ansias de cambio que los sectores populares han depositado en los gobiernos progresistas.
Tonto sería en política negar el rol que en la historia han cumplido, cumplen y seguirán cumpliendo las y los líderes de masas, pero bueno es saber que el saber y el accionar superior siempre deben de salir del colectivo y que el mismo debe de tener control sobre sus líderes a los efectos de garantizar que no existan desviaciones que no puedan repararse.
El movimiento popular salvadoreño y sus organizaciones deben en la actual coyuntura entrar en el escenario político a los efectos de salvaguardar el cumplimiento de los reclamos de sus bases, que llevaron al FMLN al gobierno.
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