Memoria viva
El 26 de febrero homenajeamos a todas y todos los luchadores sociales y al pueblo uruguayo que tras la acumulación y resistencia a la dictadura irrumpieron a la luz pública dando visibilidad en manifestaciones multitudinarias, en actos como el del 1º de mayo de 1983, o como el que protagonizó Fucvam 11 meses después en el año 1984 con la recolección de 330.000 firmas por parte de 10.000 brigadistas cooperativistas y trabajadores solidarios, que permitieron frenar el intento de disociar los barrios obreros cooperativos pasándolos a deudores individuales.
Este 26 la memoria colectiva de nuestro pueblo se vio homenajeada y reflejada en unos de sus oradores de aquellos momentos como el compañero Richard Read en una tarea de rescatar esa memoria, esa cultura de resistencia y a través de él extenderemos el saludo y el abrazo a Juan Carlos Pereira (caucho), Héctor Seco (metalúrgico), Andrés Toriani (salud) y Juan Pedro Ciganda (bancarios), gestores de aquella primera batalla pública contra la dictadura.
Este 26 contamos una vez más con un luchador social incansable, preso de la dictadura, fundador de UTAA, un hombre de campo del interior más profundo como lo es el «Cholo» González, articulador y protagonista contra el último paro patronal de Bella Unión, que junto a su compañera la doctora María Elena Curbelo sostienen mediante la ayuda mutua de los vecinos el cuidado de la salud y alimentación de cientos de familias. Participaron además, delegaciones internacionales en apoyo, reconocimiento y respaldo a la lucha de Fucvam en contra de la dictadura, tomando en cuenta que aquella resistencia es la que permitió el desarrollo del movimiento cooperativo en nuestro país y en toda América Latina transformándolo en una realidad incuestionable.
Este 26 le recordamos a las nuevas generaciones nuestro papel histórico de ser los continuadores que tomamos la posta de los luchadores de ayer, para entregárselas a éstas en mejores condiciones para que continúen; no somos nada más que eso.
Para ello es necesario saber de dónde venimos, para saber adónde vamos, y en este venir existió un escollo llamado general Paulós que definió por sí y ante sí, que eran un problema de «seguridad nacional» nuestras cooperativas, el construir en forma colectiva un techo era peligroso, era subversivo y por lo tanto había que eliminar la propiedad colectiva, esa que era el aceite y el agua con la ideología que representaban ellos, pues aliados con Tradición, Familia y Propiedad y la JUP, fueron los defensores nazis de la propiedad privada y no podían ver que en sus narices nos organizáramos, resistiéramos y creciéramos en plena dictadura.
El 26 evidenció que la lucha siempre fue por la sobrevivencia de los más pisoteados contra una minoría avasallante, fue por la tierra como bien social de todos y no un privilegio privado de unos pocos, fue entre la propiedad colectiva versus la propiedad privada, entre los patrones asociados a los gobiernos de turno (la dictadura) y los trabajadores resistiendo con su pueblo.
El 26 analizamos perspectivas invitando a la nueva ministra de Vivienda, arquitecta Graciela Muslera y autoridades, adelantando ya nuestra alegría de que el nuevo gobierno ya optó por nuestro sistema de ayuda mutua (voluntariado), que ya ha brindado soluciones a 20.000 familias de trabajadores en el país y sin duda abrió puertas a otras miles.
Este 26 demostramos una vez más que los cambios no son solo posibles, son necesarios y concretables, pues estos ya se vienen gestionando desde hace 40 años.
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