EDITORIAL

Uruguay hoy

Nuestro país ha vivido últimamente circunstancias en las que se convirtió, sin buscarlo ni promoverlo, en el centro de las miradas de políticos, empresarios y prensa de América del Sur y nos animamos a afirmar que de algún otro continente también.

Todo da para pensar en que el 1º de marzo será el segundo acontecimiento, de similares características, en cuanto a atraer miradas extra territorio nacional de gobernantes (sobre todo de la región), y nuevamente de empresarios y prensa.

Según se ha informado a través de la prensa, el encuentro del 10 de febrero del equipo de gobierno con empresarios extranjeros tendrá nuevas instancias en otros países, fuera de América del Sur.

Nuestra primera reflexión es un doble llamado: en primer lugar a la ubicación, a saber donde estamos parados, a no creernos más de lo que realmente somos y a no pronunciar, entusiasmados por el éxito, frases tipo «estamos casi en el primer mundo», o sentencias por el estilo. Todos sabemos que aún estamos lejos de serlo. Valga solamente como argumento básico, que no existen países desarrollados (o del primer mundo) que basen su riqueza y desarrollo en la producción primaria ( sin quitarle a ésta la importancia fundamental que tiene, pero, por sí sola, no alcanza). En segundo lugar, un comentario en otra dirección, sepamos valorar exactamente en qué lugar estamos ubicados en el concierto regional y mundial, no somos ni primeros ni últimos, estamos trabajando fuerte para progresar, y lo estamos logrando (también, afortunadamente, contamos con el concurso de muchos países amigos en este continente y en otros que nos dan una gran ayuda y soporte).

Convengamos que debemos seguir trabajando con ganas, entusiasmo, con fe y con humildad, que, ni más ni menos, es conocer nuestras virtudes y nuestros defectos (lo cual nos servirá para irlos puliendo).

Este atractivo que parece despertar nuestro país, que no sólo corresponde a las facilidades y certezas que ofrecemos a los inversores, tiene también su correlato en el incesante aumento del turismo de fuera de la región y el continuo incremento de ciudadanos del primer mundo que optan por fijar su «segundo hogar» en nuestro país.

Este período de bonanza (seamos realistas, no exento de dificultades a superar) que todos nos adelantan, debe tener sus motivos, ya que en la vida todo tiene una explicación.

Nosotros nos inclinamos por creer que se debe a un conjunto de razones que se han ido acumulando en el tiempo pero que han tenido un desarrollo inteligente durante este último período de gobierno que permitieron florecer a un país en uno de los peores momentos vividos en el globo terráqueo en los últimos 100 años.

No pretendemos incursionar en una discusión bizantina ya que la práctica continúa siendo un muy buen criterio para acercarse a la verdad. Nos referimos, para decirlo claramente, a los resultados políticos, económicos, sociales y en general, de todo tipo, que ha tenido la presente administración que logró que poco a poco nuestro pequeño y desconocido Uruguay comenzara a ser conocido y tenido en cuenta. Esa es la realidad, el que quiera encontrarle peros, lo va a poder hacer, más una cosa no quita la otra. Otro hecho indiscutible es el interés que despierta el próximo gobierno de José Mujica. Habrá quienes fantaseen, quienes idealicen, pero lo que nadie puede negar es que este país estará gobernado por un hombre que despierta en su discurso un atractivo especial en su audiencia, un hombre que supo empuñar las armas pero a la vez es un filósofo (son pocos los que han entendido el significado de «así como te digo una cosa, te digo la otra»), de quien algunos dicen que como ministro no hizo nada, pregúntenle al sector lechero, a los pequeños y medianos productores del norte, a quienes hoy gozan de los beneficios de la trazabilidad, a los ciento y pico de mercados que tiene abiertos nuestra carne en el mundo, y podríamos seguir enumerando tantas otras cosas como la defensa de la frontera, la legislación contra las sociedades anónimas con dueños secretos ( ¿lavado? ¿evasión ?), etc.

Aunque no se acepte públicamente, este gobierno y la personalidad del futuro presidente dan garantías y además, generan expectativas y confianza. Que lo digan los 1.500 que fueron al Conrad a escuchar a Mujica y a Astori, los 150 que pidieron entrevistas para presentar sus proyectos de inversión, las nuevas versiones en el exterior de este evento. ¿O acaso vivimos rodeados de distraídos, de gente que, aburrida, se divierte escuchando a un político «incompetente», «mal vestido», «sucio», que «vive en un sucucho», que «no sabe hablar»?.

La reflexión final tiene nombre y apellido: Luis Lacalle. Definió, en el Conrad ante la prensa, que la política económica del contador Danilo Astori fue un fracaso. No parece ser la opinión generalizada de los uruguayos ni del resto del mundo.

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