La presión o la impresión impositiva
Ya definidos por los cuatro partidos los candidatos a la Intendencia y Junta Departamental de Montevideo, conviene ir aclarando algunas informaciones, muchas algo livianas y gratuitas.
Soy montevideano de nacimiento, sin perjuicio de mi frustrado deseo de ser minuano y por fortuna tengo bienes inmuebles en los dos departamentos.
Y por eso he podido reflexionar con ayuda de modestos conocimientos aritméticos sobre algunas afirmaciones, muchas tan terminantes como ligeras.
El Frente es gobierno en Montevideo y los blancos, los lacallistas, lo son en Lavalleja.
Ya en el inicio he escuchado y leído críticas a la Intendencia capitalina por la presión impositiva que le han impuesto a los sufrientes montevideanos. Críticas que le he escuchado fundamentalmente a la candidata nacionalista de Unidad Nacional, Ana Lía Piñeyrúa, justamente el sector blanco que gobierna en Lavalleja.
Quiero que conste, a mí no me anima el propósito de criticar a la Intendencia Municipal de Lavalleja, pero como pago impuestos en Montevideo y Lavalleja, ante la crítica me sorprendí revisando mis obligaciones impositivas. Nunca hice críticas públicas sobre la presión impositiva en Lavalleja, pero ante las puntualizaciones referidas se me ocurrió acudir a las comparaciones.
Yo soy copropietario de dos apartamentos de similar superficie, y de similar antigüedad, los dos en el primer piso, uno en un barrio minuano y otro en Montevideo, sobre la calle Simón Bolívar casi Rivera. Alguna vez hice tasar ambos y el de Montevideo fue tasado en el doble que el de Minas. El de Montevideo en U$S 50.000 y el de Minas en U$S 25.000.
Y hete aquí que se me ocurrió comparar lo que pago de Contribución Inmobiliaria en Minas y en Montevideo. Por el de Minas pago $ 4.454; y por el de Montevideo $ 1.164. Como el de Montevideo vale el doble, podría suponer que en Minas pagaría unos $ 8.908; y resulta entonces que en Minas pago un ¡665%! más. Hago el comentario porque la comparación me sorprendió por la magnitud de la diferencia.
Yo soy de los que comparten críticas a lo que puede ser el gobierno de Montevideo, pero me parece que las líneas argumentales deben manejarse con una mínima objetividad comparativa.
De más está decir que ofrezco pruebas: planillas, cédulas catastrales y tasaciones. No creo que sea necesario que pruebe que el gobierno de Montevideo es frentista y el de Lavalleja del sector político que promueve a la doctora Ana Lía Piñeyrúa.
Pero parece que para criticar y poner el acento sobre la presión impositiva en Montevideo, que ya ha calificado de cuantiosa, hay que mirar en las casas propias. Y aclaro también que hice comparaciones con otros inmuebles de los dos departamentos y me dan las mismas diferencias.
Les confieso que hecha la comparación no faltó quien me dijera que yo debería aspirar a una Intendencia blanca como la del coloniense Zimmer en Montevideo, que me permitiera con alguno de sus subterfugios, entre mágicos e indecorosos, ponerle rueditas a mi obligación tributaria minuana y trasladarla a Montevideo.
Me animo a decir que los números que manejo deberían tenerse en cuenta comparativamente por parte de quienes aspiran a regir los destinos departamentales de la capital de la República.
Prefiero la seriedad, y rechazo la liviandad, aunque la campaña política a veces conduce a estos contrasentidos.
Y me propongo hacer oportunamente otras reflexiones también comparativas, referidas a otras afirmaciones algo livianitas que he escuchado y leído.
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