El ejemplo de los intendentes
Mañana el Frente Amplio cumple 39 años de existencia. Luego de ese largo recorrido de acumulación de fuerzas permanente ganó dos elecciones nacionales: una en 2004 y otra en 2009.
Para llegar a la conducción del país tuvo que sortear derrotas, enfrentar a una dictadura fascista y navegar en medio de crisis ideológicas de la izquierda mundial.
Sus triunfos fueron desde el pie, comenzando en 1989 con la conquista de la Intendencia Municipal de Montevideo, que bajo la conducción del doctor Tabaré Vázquez iluminó a todo el país con la luz de la esperanza.
Fue así que decenas de miles de uruguayos fueron comprendiendo que había otra forma de hacer política y otra manera de gobernar, donde las prioridades fueran siempre la pública felicidad.
La idea de que con el Frente Amplio volvía el pensamiento artiguista, democrático y radical en lo social, fue penetrando en el corazón de toda la sociedad uruguaya y no sólo en la capital del país, departamento con fuerte presencia de la clase obrera y de fuerte desarrollo capitalista, sin la presencia del latifundio improductivo.
Mañana intendentes frenteamplistas del interior del país renunciarán a sus cargos al frente de los municipios (ya lo hicieron algunos de ellos), porque se disponen a dar una nueva batalla por mantener sus comunas dentro del proceso de cambios de los últimos 20 años, cuando Montevideo izó la bandera artiguista roja, azul y blanca, y supo mantenerla bien en alto gracias al esfuerzo y la lucidez de Vázquez, Arana y Ehrlich, quienes le dejarán la posta a Ana Olivera.
Esos intendentes del Interior que van por sus propias reelecciones o por la reelección de la fuerza política, han sido en estos últimos cuatro años y medio verdaderos baluartes de un Uruguay que se moderniza, que avanza, que reafirma su identidad y que recobra la confianza perdida por las malas gestiones de los partidos tradicionales y de aquellos civiles y militares que tomaron por asalto las instituciones.
Quizás el 5 de febrero el mejor homenaje a esos intendentes y militantes del interior del país sería que se concentrasen todas las miradas y todos los sentimientos, porque bien merecido lo tienen al haber cumplido con el mandato de la gente, haciendo al andar sus propias experiencias de gobierno. Muchas veces casi en soledad.
Aquel Frente Amplio del 5 de febrero de 1971 se apresta en mayo no sólo a seguir gobernando en Montevideo y en las comunas que ya son frenteamplistas, sino a ganar en muchas otras más. Tarea, por cierto, imprescindible para que desde todos los rincones de la sociedad los uruguayos trabajen coordinadamente y dentro del mismo proyecto de país con el nuevo presidente, José Mujica, quien aspira a transformar a Uruguay en un país de primera, aprovechando el horizonte abierto por el gobierno de Tabaré Vázquez.
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