En el país han estado sucediendo cosas en diciembre, en enero y sucederán en febrero. Naturalmente que para algunos medios de prensa es mucho más importante destacar la movida en Punta del Este y en Mar del Plata. Se acompasan a esta postura, en silencio, mirando para arriba , los partidos de la derecha.
Los mismos que definieron a José Mujica como “impresentable”, “sucio”, “inculto”, etcétera, etcétera.
En fin, calificativos resentidos de quienes piensan que para ser presidente hay que ser “dotor”, hablar inglés, tener casa en Punta, usar corbata y, sobre todo, no haber trabajado nunca.
Pues bien, este señor tan raro, que ha generado tanto insulto y menosprecio de una clase social muy “pulida y culta” ( incluidos sus adláteres), que no dudó en aconsejar a los inversionistas extranjeros que no depositaran un dólar en el país hasta que no ganara Lacalle, es decir, ellos, no sólo conquistó la voluntad de más de la mitad de los uruguayos, sino que también, “a pesar de su hablar y su pinta”, impacta en la opinión pública y círculos empresariales de la región, que lo miran con creciente respeto (en unos días más de 1.000 empresarios regionales lo escucharán hablar en el Conrad).
Lo que ha hecho y dicho (siempre lo hecho es más importante que lo dicho) sin haber aún asumido no solamente anuncia un nuevo estilo de gobierno y de gobernante sino también que se acabó la hora de talentear, hay que trabajar.
Y los puso a todos a trabajar. Es la primera vez que en un interregno entre un gobierno y otro un futuro presidente hace trabajar a todo el mundo, sus correligionarios y sus oponentes.
Si se tratara solamente de esto sería interesante pero no pasaría de ser algo anecdótico. Sin duda que lo más novedoso, lo desconcertante, es que un partido político que logró su segundo gobierno sobrepasando cómodamente el 50% mientras que el resto, junto, quedó 9% por detrás, (amigo lector, no crea en eso del Uruguay dividido en dos mitades, analice el resultado del 29 de noviembre) decide consultar a los partidos perdedores sobre cuatro temas esenciales para el país con el fin de buscar la forma de concretar políticas comunes y al mismo tiempo les informa que les dará participación en varias instituciones estatales.
El Frente Amplio ha sabido llevar adelante una política madura, moderna, aterrizada, no en la tierra de los apellidos dobles sino en los barrios humildes, en los pequeños y medianos productores rurales, en los asentamientos y también en los barrios de la clase media.
Ya no se escuchan más aquellos comentarios irónicos (“no saben gobernar”), se acabó el orgullo de “yo con estos no gobierno, ni participo, cuanto más lejos mejor”, por el contrario, conscientes del error político que cometieron, están ahora desesperados por tener espacios de participación.
José Mujica ha demostrado una grandeza de espíritu superior. No hay cobro de facturas, sino políticas positivas para que el país de una vez por todas asuma que forma parte de Latinoamérica, que sea solidario, que sea regionalista y a la vez comercie con todo el mundo, siendo consciente de que existen países amigos (a los que les debemos muchos favores) que a la hora de las difíciles estarán siempre junto a nosotros.
Los futuros ministros han salido a conversar con todos sus futuros interlocutores, visitándolos a todos, escuchando y dando a conocer el pensamiento del futuro gobierno.
No hubo vacaciones para Mujica ni para su equipo de gobierno porque el país aún sigue sumergido en una emergencia social y la forma de salir es produciendo más, vendiendo más y repartiendo mejor la riqueza generada.
No hay misterios. Reglas claras, conductas correctas, defensa de los derechos de unos y otros por igual, sin favorecer a nadie. La certeza de esta política se puede comprobar fácilmente ante el aluvión de interesados en invertir en nuestro país.
Se acabaron los Rhom, la secta Moon, etcétera, ahora son inversiones productivas que generan trabajo, riqueza y conocimiento para el país.
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