Una mujer a la IMM
El Frente Amplio saldó una discusión trabajosa, como siempre, para proclamar el candidato a la Intendencia Municipal de Montevideo.
La primera novedad es que esta vez es una candidata, Ana Olivera.
El proceso de discusión fue complejo. En primer lugar, a pedido de José Mujica, el actual intendente, Ricardo Ehrlich, renunció a su reelección. En segundo lugar, de maneras diversas, se presentaron dos precandidaturas: la de Daniel Martínez y la de Carlos Varela.
La conformación de dos bloques de respaldo político, con pesos diferentes, pero importantes en ambos casos, auguraba una solución difícil.
Los estatutos del Frente Amplio exigen mayorías muy importantes, casi imposibles de lograr si no existe un consenso político para proclamar un candidato único.
Esta previsión, tan vilipendiada y criticada, tiene una explicación histórica y política: es un seguro para garantizar la unidad en una fuerza política que como el Frente Amplio está compuesta por más de 25 partidos y movimientos.
La exigencia de mayorías tan grandes, como de 4/5, es una garantía de que ningún grupo, por más grande que sea su peso, puede imponer su voluntad a los demás. Obliga a discutir y a acordar. No suele ser un ejercicio fácil, nunca lo ha sido. Por poner solo tres ejemplos: no fue fácil la designación de Tabaré Vázquez como candidato en 1989, tampoco lo fue la de Ricardo Ehrlich en 2005 y mucho más acá, no fue nada sencilla la conformación de la fórmula presidencial José Mujica-Danilo Astori, luego victoriosa.
Algunos sectores de votantes y militantes frenteamplistas cuestionan que deben buscarse mecanismos de democracia directa que permitan una participación más amplia para dilucidar las candidaturas municipales. Es una propuesta que integra el necesario debate en el FA de cómo transformar sus estructuras y sus prácticas políticas para incorporar el extraordinario crecimiento logrado en el 2005 y ratificado en el 2009.
Lo cierto es que actualmente eso no está previsto y que la discusión y las decisiones que terminaron en la elección de Ana Olivera como candidata, luego de que ni Martínez, ni Varela lograron las mayorías necesarias, se tomaron respetando estrictamente las disposiciones estatutarias.
Ana Olivera logró 100 votos en 102 y no tuvo ningún voto en contra. Vale decir que la votó como candidata todo el Frente Amplio: la casi totalidad de los sectores políticos y la totalidad de los delegados de base.
Olivera sería la primer mujer en ser electa intendenta de Montevideo; el único antecedente que se registra en democracia es el período de desempeño de Alba Roballo en el Consejo Municipal entre 1954 y 1959.
Olivera tiene una extensa trayectoria militante, debió exiliarse de Uruguay cuando fue requerida teniendo 18 años, militó durante todo el exilio contra la dictadura y tras el retorno al país militó en el Partido Comunista y en la estructura de base del FA.
Estuvo vinculada durante 10 años al gobierno municipal durante las dos gestiones de Mariano Arana, concretamente, fue directora de Descentralización.
En el primer gobierno nacional del FA fue subsecretaria del Mides y cumplió un importante rol en la conformación del propio Ministerio y la implementación del Plan de Emergencia. El presidente electo, José Mujica, la había designado como futura titular del Mides.
En suma, conoce profundamente la IMM y sus problemas, cuenta con gran experiencia en descentralización, área central en la propuesta del FA para el próximo quinquenio, tuvo un muy buen desempeño en el Mides y, además, conoce la estructura del FA, su funcionamiento y está habituada a discutir y acordar en ese marco.
A ello Olivera une una reconocida capacidad de gestión, probada tanto en lo departamental, como en lo nacional y ahora une el respaldo total del Frente Amplio, del presidente, Tabaré Vázquez, y del presidente electo, José Mujica.
Será la primera mujer candidata de la izquierda a la comuna capitalina.
El FA ya tiene candidata y también ya tiene un programa discutido y aprobado colectivamente que expresa su propuesta para los cinco años venideros en Montevideo.
Falta mucho para mayo, pero todo indica que, a pesar de los problemas surgidos y de las heridas personales o políticas que deberán restañarse, el FA, una vez más, se posiciona con mucha fuerza en la capital.
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