EDITORIAL

Desembarco en Haití

La muy triste y caótica situación que vive Haití ha conmovido al mundo entero y generado la mayor de las solidaridades. La ayuda proviene de todo el mundo, no solamente de los gobiernos, sino que también están involucrados los ciudadanos.

En este planeta nos hemos organizado de manera tal que existe un organismo multinacional, con representación de todos los países, llamado ONU que en algunos casos juega un rol importante y necesario ya que se trata de una institución que, no siendo lo imparcial que debería serlo, de todas maneras ayuda a regular y mantener equilibrios.

En momentos en que la solidaridad hacia Haití era incontrolable y se necesitaba un orden mínimo, de manera que no se desperdiciara ni mal aprovechara la ayuda, es que en los Estado Unidos de América, desembarcan en Haití 20.000 soldados armados a guerra y en forma absolutamente independiente de la ONU. Se apropian del aeropuerto, del Palacio Presidencial y algunos otros lugares estratégicos a la vieja usanza, es decir con la gran experiencia que tienen en invasiones. No olvidemos que entre 1915 y 1934 Haití estuvo ocupada por EEUU, de manera que debe de haber sido muy simple embarcar todos esos hombres armados a guerra, ordenarles que se apropiaran de los lugares claves mientras que algunos aviones repartían (paracaídas mediante) alimentos con la bandera de EEUU, evitando de esta manera cualquier tipo de contacto con los haitianos. Algunas voces, muy pocas, se escucharon sobre esta intromisión norteamericana. En nuestro país, el futuro ministro de Defensa, Luis Rosadilla, declaró públicamente su disconformidad y las interrogantes que le generaba este accionar.

Por su parte, el actual titular de la cartera proponía que la comunidad internacional aporte un dólar por habitante para colaborar con la recuperación de Haití. Tal vez la propuesta fue hecha pública antes del desembarco de los marines puesto que ahora, con el reciente antecedente de lo que fue la reconstrucción de Irak, parece absolutamente inviable darle a las empresas norteamericanas la oportunidad de que se sigan enriqueciendo con las cosas que hicieron y dejaron de hacer en este último país (preferimos no calificar lo realizado ya que ya se ha hablado mucho sobre el tema y no es necesario abundar).

El gobierno de EEUU anunció públicamente que venían para quedarse el tiempo que fuera necesario (por si a alguien le quedaba alguna duda). De manera que ahora EEUU dirigirá directamente a Irak, Afganistán y en breve plazo la República de Yemen (están estudiando cómo hacer para lograrlo en Irán). Todo esto lejos nuestro (aunque la distancia no mitiga lo inmoral e injusto de la situación).

Pero, este desembarco haitiano, tiene otros matices.

El presidente Hugo Chávez, «el loco», como lo llaman sus detractores criollos en nuestro país y la región, ha estado advirtiendo constantemente sobre las acciones militares de EEUU en América Latina. Por ello, le han tildado de cualquier cosa, pero, ¿serán tan alocadas sus conclusiones? Hagamos un pequeño repaso. En primer lugar reflotaron la Flota del Atlántico Sur. Hasta ahora no han explicado para qué. La retirada de las tropas de Guantánamo, tan marketinera, no ha sucedido, y todo parece indicar que no tendrá lugar.

Las numerosas bases militares que se han instalado en Colombia, ¿para qué son? ¿Alguien puede creer que busquen combatir la droga cuando en realidad el centro de la droga (los capitales, la venta, y todo el aparato paralelo que dispone) está ubicado en EEUU? Difícil para Capricornio. Hay más bases instaladas en América. Lo que resulta muy claro es que todo este despliegue guerrerista está lentamente rodeando a Cuba y Venezuela. De coincidencia no tiene nada, las acusaciones de Chávez no parecen tan alocadas, a punto tal que Brasil ya comenzó a preocuparse y a armarse. No puede extrañar a nadie que el próximo paso sea comenzar a rodear a Bolivia (en Paraguay ya existe una base) .

El resto de las naciones americanas no puede ni debe bajar la guardia, y se debe comenzar a pedir explicaciones por todo este despliegue que, además, ha desatado un armamentismo sin sentido en Colombia, Venezuela, Brasil, Chile, etc. ¿No será posible vivir en paz?, mantener buenos vínculos con los vecinos (nos gusten o no)?, porque parecería que la realidad está desmintiendo algunos reiterativos dichos de nuestra derecha criolla de que «las naciones no tienen amigos», y que hay que «desideologizar» las relaciones internacionales. ¿Alguien es capaz de fundamentar que EEUU no ideologiza sus relacionamientos? Ya no se recuerda a Bush hijo cuando lanzaba a todos los vientos su amenaza de que «el que no está con nosotros, está contra nosotros». ¿Alguien puede sostener que EEUU tiene una relación con determinados países que hace que los defienda a ultranza, aunque sea el único que lo haga en la ONU ?

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje