A Pachaco La Cruz

El sábado pasado falleció Pacacho La Cruz en Pando, su ciudad y lo acompañamos con mucho dolor junto a su familia, multitud de amigos, de compañeros.

Pacacho fue un maravilloso ejemplo de vida hasta el último día de su existencia física. Hace casi 5 años le diagnosticaron un cáncer y desde aquella fecha hasta este sábado peleo con formidable decisión por la vida. Recuerdo que en mayo del 2005 unos días después de las elecciones municipales, lo llamamos para ofrecerle la dirección de Hacienda en nuestra administración por su capacidad profesional, por su compromiso político de siempre, pero sustancialmente por su hombría de bien. Me trasmitió con gran entereza su patología recién diagnosticada, su decisión de pelear con todas sus fuerzas a la enfermedad y la imposibilidad por estas razones de aceptar un cargo de tanta responsabilidad y compromiso, pero sí su disposición a colaborar permanentemente con el primer gobierno frenteamplista de nuestro departamento. Y así lo hizo siempre. Siempre con una sonrisa, en estos 5 años jamás se le borro a Pacacho el buen ánimo, el entusiasmo, la pasión por hacer, por construir, por seguir soñando con la sociedad que tanto anhelamos. Frenteamplista desde los primeros tiempos, desde la juventud, militante siempre, absolutamente desinteresado, unitario, respetuoso, tolerante, amplio en sus concepciones, constructor permanente de la unidad de nuestra fuerza política, integró la formula para la candidatura a la Intendencia en elecciones anteriores, jamás pidiendo nada para sí, siempre brindando sus ideas, su capacidad profesional, su entusiasmo. Magnifico profesional, serio, responsable, respetado, fue referencia de consulta permanente y ­nos cuentan­ estuvo hasta el ultimo día preocupado por cumplir con cada una de las responsabilidades.

Pero antes que todo: pandense, de nacimiento, de convicción y de alma. Presidió la comisión de los festejos del 220 aniversario de la fundación de Pando y nadie mejor que él para hacerlo con una enorme dedicación, iniciativa, fuerza cuando ya la enfermedad le condicionaba cada vez más su actividad y nunca dejo de cumplir con todo lo que se había propuesto junto a un representativo grupo de vecinos e instituciones.

Fruto de ese trabajo se puso en marcha la construcción del Hospital de Pando, largo anhelo de la ciudad y de la región y numerosas iniciativas en los distintos barrios de la ciudad. Sin duda que nos queda mucho por hacer en Pando querido Pacacho, como tantas veces me lo recordabas y nos quedo pendiente ese partido de basquetbol que tanto anunciaste y nos comprometiste reviviendo aquellos viejos pleitos tan lindos de Pando y Las Piedras, y seguiremos discutiendo y te estarás riendo cuantas veces nos ganaron y por cuanto nos ganarían esta vez.

Comentábamos con amigos muy queridos con los que venimos transcurriendo con Pacacho tantos años de militancia, de sueños, de alegrías y de amarguras, su ejemplo de coraje tan extraordinario para afrontar con un temple sin claudicaciones consigo mismo, con su familia, con sus amigos la lucha todos los días por la vida y ante circunstancias adversas por la propia evolución de la enfermedad cada vez mayores y nos preguntábamos si seriamos capaces de tanto valor. Nos quedará siempre su ejemplo. En tiempos de pérdida de valores, de pequeñeces, de individualismo, de apetencias personales; aparece y resplandece la vida de Pacacho. Triunfa su generosidad, su compromiso, su hombría de bien. Triunfa su sonrisa.

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