Carne para uruguayos a precios de dólar y euro
Este lunes LA REPUBLICA editorializó sobre el tema de la carne en nuestro país, naturalmente desde una óptica de defensa a los consumidores. Pasaron dos días y nos encontramos con que la carne vacuna aumentó entre 11% y 12% lo que representa unos $ 7 por kilo para todos los cortes de la media res y $ 10 pesos para los asados.
No sólo de asado vive el hombre, pero más allá de ello, lo que nos preocupa a todos los uruguayos es la impunidad con que se maneja el oligopolio de la industria frigorífica.
En esta oportunidad alegan que han tenido problemas con las ventas al exterior ya que si bien han vendido mucho más toneladas, el precio ha sido inferior al de 1908, que digámoslo claramente ha sido un año récord.
De ello se deduce que la competitividad de nuestras carnes no es tan maravillosa como la pintan. Si no fuera así no habría de qué quejarse porque un año «relativamente inferior en precios» no amerita aumentos en el mercado interno, ya que como toda industria seria, la verdadera evolución debe medirse en plazos mucho más prudenciales que el de un año, sino en quinquenios o decenios.
Calcularlo de otra manera manifiesta una política rapaz, oportunista y de resultados inmediatos que no se ajusta para nada al proyecto de país que tiene el gobierno actual y el que asume el 1º de marzo.
Si los industriales van a continuar desarrollando precios internos que les permitan recuperar las supuestas (¡) pérdidas que han sufrido en un año están sentando las bases para que un gobierno de arraigo popular busque los mecanismos para que el mercado interno no sea el recurso para recuperar ganancias de la industria exportadora.
Se trata de un concepto que el próximo presidente de la República tiene muy claro ya que siendo senador habló de la existencia de este oligopolio conformado por todas las empresas frigoríficas que de común acuerdo aumentan o rebajan los precios de la carne para el mercado interno, el mismo día y en los mismos porcentajes. El que no vea esto es ciego o tiene intereses en este negociado.
De aquí surge la imperiosa necesidad que, al igual que en Argentina, una cosa sea el precio de exportación y otra el precio al mercado interno. Corresponde recordar que el segundo mercado de la industria frigorífica ha sido el Uruguay.
Aquí no valen conceptos como la libertad de mercado, la libertad de empresa y todo los versos a los que nos tienen acostumbrados todo el lobby de la carne que lo componen criadores, los consignatarios, y sobre todo los frigoríficos .
Los uruguayos tenemos derecho a comprar y consumir carne a precios racionales porque cuando vino la aftosa fuimos nosotros los que bancamos el problema de ganaderos y frigoríficos. Cuando sobrevino la sequía fuimos los uruguayos los que bancamos los subsidios y podríamos seguir enumerando todo lo que lo país ha subsidiado a lo largo de un siglo a los ganaderos que piensan que es mejor que un niño sepa curar una bichera que manejar una computadora.
El asado cuesta $100, forma parte de nuestra cultura, pero, vale la pena pagar 5 dólares por hueso, grasa y un poco de carne( en ese orden)?. No queda claro. El lector debe saber que se trata de un corte que tiene salida en Uruguay y en algún momento el sur de Brasil, cuando no existe esa demanda, se le quita el hueso y parte de la grasa y se envía a EEUU como carne de hamburguesa.
Lo lógico sería que de una vez por todas se comprenda que no ganamos 2.000 o 3.000 euros, ni 4 o 5.000 dólares por mes, de manera que es imperdonable que se quiera compensar las supuestas pérdidas cobrando a precios siderales la carne de vaca, o ¿es que volveremos a plantear lo del ex ministro Aguirrezabala que sostuvo «que se acostumbren a comer fideos?».
Lo que está claro es que nos hemos preocupado mucho del exterior pero bastante poco del «segundo mercado», si bien el gobierno ha invertido y mucho en trazabilidad y mejorar la calidad de la carne, no parece que los frigoríficos hayan invertido demasiado en tecnologías salvo en lo que se refiera a cámara de frío. Tampoco queda claro que el gobierno instrumente un mecanismo para que los uruguayos compremos carne más barata.
Existen frigoríficos que abastecen exclusivamente al mercado interno, ¿no será posible asegurar el abasto interno y abaratar los precios por esta vía de manera de no quedar cautivos de los precios internacionales? Afirmar que esto no es posible, parece estar bastante lejos de la realidad.
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