Nada de risas

Gastón Silva

 

El presupuesto y las leyes 1 y 2 de urgente consideración aprobadas por el parlamento agravan la crisis social y económica que vivimos, profundizan el modelo concentrador, excluyente y aperturista, castigan al mundo del trabajo y subsidian el mundo del capital.

En sus aspectos principales:

* Congelan los salarios públicos.

*El único gasto social que incrementa (y no dentro de lo reclamado) es el de la educación pública (no atiende salud, inversión en vivienda, etc.). Paralelamente se destinan U$S 400 millones al Ministerio de Defensa y el Ministerio de Economía recibe más de U$S 150 millones (más recursos que la Universidad de la República).

* Congelan la inversión pública.

* No cambian la forma de recaudar los impuestos (al consumo, IVA, y a los sueldos), el Estado recauda de los ingresos que produce el trabajo (se agrega el último aumento de los combustibles).

* NO HAY NINGUN CAMBIO EN LA ESTRUCTURA PRESUPUESTAL COMO DESDE HACE 15 AÑOS.

Más de lo mismo. La mayor desocupación de la historia, marginalidad, violencia, pobreza, más de 200.000 ciudadanos han emigrado, pesimismo, alto consumo de psicofármacos, todo muy divertido para algunos. Todo muy terrible para la mayoría de nuestros compatriotas.

Presupuesto departamental de Montevideo: un país que nace

En la bancada de los ediles del EP-FA y en relación al presupuesto elaborado por parte del ejecutivo de la IMM decimos que:

«Frente a las continuas embestidas de la oposición cuyo centro es que la situación financiera de la IMM impedirá la realización de inversiones en obras, servicios y políticas sociales en este quinquenio. Nosotros afirmamos que este presupuesto debe ser, y sin dudas será, el mejor presupuesto porcentual de la historia de Montevideo. No obstante destacar con mayor énfasis la injusta discriminación que padecen todos los montevideanos por parte del gobierno central que no atiende las necesidades del cuarenta y cuatro por ciento de los uruguayos. Desde hace 10 años hemos decidido incursionar en áreas que no son los cometidos tradicionales de los gobiernos municipales, ante la desatención permanente del gobierno central (…)

(…) El centro de nuestra acción y nuestro discurso ha sido y será el fomento de un Uruguay productivo. Debemos asimismo, mantener el conjunto de los recursos destinados a las políticas sociales implementadas, particularmente aquellas que tienden a combatir la marginación; así como impulsar un desarrollo comunitario que supere la desintegración social.

A su vez acordamos una serie de puntos como objetivos centrales del presupuesto:

* Montevideo debe incorporar una serie de inversiones en infraestructura que permitan transformarlo en referente económico y punto de intercambio de bienes y servicios de la región.

* Impulsar la creación de un marco jurídico que permita potenciar la realización de emprendimientos mixtos para el desarrollo de la actividad productiva.

* Regionalizar y orientar el gasto en función de la distribución de la pobreza y la marginalidad en el departamento.

* La política salarial debe estar orientada a asegurar el mantenimiento del poder adquisitivo del salario de los trabajadores municipales

* Continuar con la regularización del catastro con el objeto de ensanchar la base imponible de contribución inmobiliaria.

* La discriminación que padece Montevideo debe reflejarse en el Presupuesto, condicionando la realización de algunas obras a que el gobierno central aporte a la IMM los recursos necesarios y que supongan poner fin al trato desigual.

* Optimizar significativamente la gestión.

* Mejorar sustancialmente los servicios básicos (alumbrado, vialidad, tránsito y saneamiento).

 

Como se verá las diferencias en la forma de elaboración, discusión y resolución de ambos presupuestos son sustanciales y hacen a dos maneras de entender un gobierno y pretender un país.

Por un lado las eternas promesas electorales incumplidas, los acuerdos «juntavotos», la «repartija» de cargos entre amigos, por encima de las necesidades de tres millones de habitantes.

Los privilegios a los acumuladores del capital, a los especuladores, a quienes se reparten al país, su gente y sus bienes, tratando de quedarse con la mayor parte de la torta y las migajas que se reparten solidaria y liberalmente entre la gran mayoría que no pincha ni corta, ni se ríe.

Por otro lado un gobierno hostigado, discriminado, segregado, pero que impulsa políticas que atienden a las mayorías, que se sensibiliza ante el dolor de sus habitantes. Que cumple con lo que promete, que son públicas todas sus actuaciones, que tiene capacidad de reconocer sus errores y que trata de mejorar su gestión.

Lo del título, el presupuesto nacional y sus leyes es un país que muere, el presupuesto departamental es un país que nace.

* Edil departamental

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