La senda está trazada, como lo mostró Tabaré
Y finalmente estamos a pocas horas del año 2010, con todo un país confiado en su futuro, con nuevo gobierno y nuevas ideas dentro de un proceso de continuidad que es dejar atrás, para la peor historia, las secuelas de las políticas neoliberales que implantaron los gobiernos de los partidos tradicionales.
En tres meses el doctor Tabaré Vázquez dejará el gobierno y lo recibirá José Mujica. En tal único acto se confirmará que la gran mayoría de los uruguayos ha optado, tanto en 2004 como en 2009, por un nuevo enfoque de país, en el que la producción y la distribución de la riqueza fueron e irán siempre de la mano.
Estamos ante un momento histórico, que nunca había ocurrido en Uruguay y es que la izquierda, expresada políticamente en el Frente Amplio, gobernará el país por dos períodos consecutivos, con la particularidad de que la gran mayoría de los uruguayos, incluso los que no votaron al FA, sienten que se va por buen camino y que los sueños de miles de luchadores por las mejores causas democráticas y populares se concretan en la realidad y no sólo en las consignas.
El año que comienza será decisivo, en la medida que José Mujica y Danilo Astori, así como el amplio equipo de gobernantes que los acompañarán, tendrán la gran oportunidad de establecer las bases de un Uruguay de primera, sin falsas promesas ni declaraciones demagógicas.
«Compromiso y más compromiso», dijo el presidente electo en la segunda jornada de la transición, al reclamar una entrega total a sus colaboradores. Ese sentimiento que expresó Mujica es el de todos los uruguayos.
Estamos convencidos de que nuestra sociedad está para algo muy grande, pero a la vez sabemos que no deberá faltar el apoyo ciudadano imprescindible, para que todos pongamos una visión de futuro que nos contemple a todos.
Sabemos que aún hay tareas inconclusas en el plano interno, sabemos de los peligros de la crisis internacional y de la compleja situación que viven algunos de nuestros queridos vecinos de la región, pero sabemos que la senda está trazada, como lo mostró Tabaré.
La transformación del Estado y el encare con seriedad y responsabilidad del gran desafío, que es resolver los grandes temas de la enseñanza, son el santo y seña del nuevo gobierno.
Ninguna de las dos será tareas sencillas, pero Mujica ha logrado que todos comprendamos de una buena vez y por todas que avanzamos en esos dos planos, de no ser así, se nos alejará el horizonte de las permanentes transformaciones.
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