Un Estado dinamizador, una experiencia diferente
Una vez que el período electoral se definió ( al menos en su fase más importante) resulta importante, con cabeza fría, reflexionar sobre algunos logros de este gobierno que entendemos que cambiaron (y lo hará mucho más en el futuro) algunos aspectos de nuestro país.
Uno de ellos es el complejo agroindustrial ALUR. Dejemos de lado los requerimientos de la oposición política exigiendo ganancia a una industria que no había comenzado a producir, eso quedará en el anecdotario de los procesos electorales.
En realidad la actual administración ha innovado en relación a lo que la economía clásica ha sostenido, tanto la liberal, como otras de concepción opuesta. Nos referimos a que se llegó a la conclusión de que el Estado debe ser un actor y no un espectador. Se pasó de una actitud pasiva a llevar adelante un proceso de dinamismo en el cual se realiza una inversión agroindustrial a partir de la defensa de un producto de la tierra fundamental y que tiene mucho que ver con la independencia del país, como lo es el azúcar.
Se entendió y se innovó al llevar al «Estado pasivo» a realizar una importante inversión en una de las áreas fundamentales del país: el agro. Se le agregó un componente de valor al instalarse el complejo industrial de manera tal que el país actualmente puede mantener el precio interno del azúcar a pesar de los aumentos en el precio internacional pero también que buscó emular a una especie de pulpo que incursiona en numerosos campos: aumentó el cultivo de caña de azúcar y el de sorgo dulce, dinamizando a los pequeños y medianos productores, se dinamizó el estudio y la investigación de las técnicas de cultivo, del análisis de nuevas semillas, técnicas de riego, etc. Para ello se recurrió a quienes en el mundo conocen de estos temas y se conformó una escuela técnica para capacitar técnicos especializados en la caña y el azúcar.
Los cuantiosos brazos del pulpo generaron la posibilidad de producir etanol y biodiesel ( en el sur) así como energía eléctrica, alimento animal sofisticado que permite tanto al ganado de carne como al lechero aumentar la calidad y cantidad de su leche y/o carne. Es de destacar entonces que el Estado invierte en agroindustria, dinamizando a empresarios rurales, también a investigadores; genera nuevo alimento nacional y es tan exitoso que dinamiza al país entero al demandar más transporte, más trabajo, más técnicos, más investigación, dándole una importante oportunidad de desarrollo al sector privado.
El éxito de este emprendimiento, que recién comenzará a palparse desde el punto de vista financiero a finales de 2010, se refleja en otros campos. Pongamos dos ejemplos: el interés de capitales chinos para instalar una planta junto a ALUR de producción de ácido cítrico y la propuesta de producir derivados del azúcar que tienen mucho valor : los fructo oligosacáridos, FOS; se trata de probióticos que se utilizan para aportar a los yogures y lácteos, son sacáridos de cadenas cortas que permiten la formación de determinadas colonias bacterianas que protegen el tubo digestivo y previenen la formación de cáncer. Comienza entonces a generarse un proceso bioindustrial que es de nunca acabar. Los proyectos de futuro son múltiples pero en todos se busca profundizar en un complejo agroindustrial inteligente en el que el Estado dinamiza, aporta pero no aplasta, busca desarrollar en su entorno, generar trabajo y riqueza junto con los privados.
EL papel definido n o es el del Estado permisivo, tampoco el del Estado que monopoliza, sino todo lo contrario, que dinamiza, que apoya al capital privado, que le genera un campo fértil para que se desarrolle.
No va a ser fácil encontrar en el mundo una propuesta con estas características. Recuérdese que algo similar sucede con la generación de energía, con las telecomunicaciones, etcétera, generándose sinergias entre el Estado y el capital privado en las cuales la participación del primero varía de acuerdo a la realidad de cada sector, pero siempre apostando a dinamizar y a generar espacios para que se avance en un proceso de agregado de valor e inteligencia nacional.
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