El Mundial de Sudáfrica lo deberemos jugar todas y todos…
Los tiempos de campaña se han transformado en tiempos de acuerdos con la integración de los nuevos equipos de gobierno y las entrevistas entre líderes partidarios, sindicales y empresariales con el presidente electo.
El espíritu de la Navidad se traslada a las reuniones con compañeros de estudio, de trabajo, del club, del barrio… transformándolo en tiempo de encuentros.
Ya sabemos también que quienes defiendan la «sufrida camiseta celeste», en el mundial de Sudáfrica, se medirán con la selección anfitriona y con las de Francia y México, en primera fase.
No haré un comentario deportivo, ni me atribuiré competencias de la AUF o de Tenfield que tiene los derechos de transmisión… pero si reiteraré que el fútbol es una de las señas más fuertes de identidad de la cultura uruguaya.
Después del último partido, desde diversos ámbitos se alzaron comentarios, por la osadía de cantar el Himno Nacional con arreglos musicales, algunos músicos nos decían con asombro y alegría, que se habló más de la música y los intérpretes, que de los jugadores y de la clasificación que motivan estas líneas y propuestas.
Este simple hecho comprueba la atención que concita el fútbol no sólo para los que van a las canchas, sino para quienes lo ven por TV, en la PC, o lo escuchan en su receptor de AM o FM.
Siendo un mundial, multipliquémoslo por millones y admitamos que estamos ante un evento que trasciende lo estrictamente futbolístico.
Volviendo a los «acuerdos» y «encuentros» consideramos que esta participación en Ciudad del Cabo, Pretoria, Rustenburgo y en las ciudades donde el desempeño del equipo y cuerpo técnico nos lleven, debe ser una carta más de presentación del Uruguay y su gente, de su cultura, de su poesía, su música, sus atractivos turísticos y sus riquezas naturales.
Sabemos que ya está en las agendas de las autoridades del Ministerio de Turismo y Deportes, lo estará también en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en el trabajo de nuestras embajadas, pero sin duda el Ministerio de Educación y Cultura, el Ministerio de Agricultura y Pesca, el Ministerio de Economía y Finanzas pueden repetir experiencias particulares o en conjunto, y con participación de operadores privados, con presentaciones y ferias realizadas en diversas ciudades.
Luego del sorteo, el director técnico de nuestra Selección expresaba a los medios de prensa: «En Ciudad del Cabo se ha sentido como en su casa, como en Montevideo».
Sería un exceso querer compararnos con una ciudad que es de las más visitadas por turistas, pero sí podemos tratar de buscar vías de cooperación, de relacionamiento.
Su clima, sus costas, su puerto, son varias de las similitudes con nuestra capital, que podrían motivar que se explore la posibilidad de un hermanamiento con Montevideo como se ha hecho con otras ciudades, tenemos mucho para aportar en cuanto al combate a la pobreza, mejoramiento de la atención de salud y en la lucha contra las desigualdades.
Las aparentes desventajas de enfrentar a los locales, se equilibran con la constante mención que se hará de nuestro país, por este hecho y por el ser nuestro grupo el A, será de los más recordados.
Partamos desde el sitio oficial en Internet, que deberá ser muy dinámico, constantemente actualizado, incluyendo además información que favorezca el conocimiento del país en su conjunto.
¿No habrá llegado también el momento de encontrar una mascota que represente más a nuestro país que un pato celeste? En este sentido toda la ceremonia del sorteo en Sudáfrica y la mascota elegida nos han dado cátedra.
Dentro de 4 años esta fiesta volverá a repetirse, muchos de los visitantes que hoy llegan a Africa, llegarán a América del Sur, a nuestro vecino Brasil, dos años más tarde las Olimpiadas en Río de Janeiro, y porqué no seguir soñando con Uruguay 2030, en un anuncio, realizado en el marco de la II Reunión de Ministros de Deporte del Mercosur, Uruguay y Argentina reafirmaron su intención de adjudicarse su organización conjunta, a 100 años del primer mundial.
Varias razones para estar preparados desde este momento y abrir las puertas de nuestro país a miles de visitantes que podrán conocerlo e invertir en él.
Si se trabaja seriamente y se buscan acuerdos y encuentros en Sudáfrica jugaremos todas y todos… y en el 2030 también…
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