La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar
El maestro José Antonio Abreu, fundador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, en momentos de recibir, el 4 de noviembre en Las Vegas, el premio Grammy Latino en su versión honorífico por su trayectoria, dijo: «Mi mayor premio es que sigan existiendo oportunidades para los niños y jóvenes pobres, que podamos continuar en la lucha por la educación musical en Venezuela, por el derecho de los niños y los jóvenes de mi país a la educación musical y sobre todo para que los de bajos recursos participen plenamente de los derechos a la educación al más alto nivel».
Esas palabras encierran un sentimiento y una convicción pero, sobre todo, expresan el resultado de una política de inclusión social que, como otras, se desarrollan con gran éxito en nuestro país.
En la actualidad, el Sistema de Orquesta Sinfónicas de Venezuela cuenta con más de 350.000 niños y adolescentes integrados en las escuelas y orquestas estatales en toda la nación, y dedicado no con exclusividad, pero sí con fuerte énfasis, en los sectores de medianos y escasos recursos, porque uno de los rasgos más dolorosos de la pobreza es no tener acceso al arte. Esta iniciativa generó un mundo en el que la pobreza material empieza a ser vencida por la riqueza espiritual.
Bajo la mundialmente reconocida batuta del joven director venezolano, Gustavo Dudamel, de apenas veintiocho años, que no vive entre guiones sino entre partituras, la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, ha recorrido los más prestigiosos auditorios europeos, entre ellos el Teatro alla Scala de Milán, considerado el escenario de ópera más famoso del mundo; el Konzerthaus de Viena y la Sala Pleyel de París; también el local comercial de la Filarmónica de Los Angeles, Estados Unidos, donde, una vez finalizados los conciertos, los aplausos no han cesado por varios minutos como muestra de respaldo del público asistente.
La Simón Bolívar se ha enfrentado a las máximas audiencias musicales y a la crítica especializada del mundo entero, quienes al unísono han destacado su excepcional nivel y ejecución artísticos. Nuestra orquesta lleva como bandera a todos sus escenarios la promoción de compositores latinoamericanos, sin exclusión de los consagrados europeos, como muestra fehaciente de nuestro respeto por la cultura del «viejo continente» y el necesario impulso de las obras de los creadores del erróneamente llamado «nuevo mundo».
El Gobierno Bolivariano, le dio relieve a este proyecto socio cultural a través de la «Misión Música» que como política de Estado busca la reinserción social a través de la música, ya que en la República Bolivariana de Venezuela la cultura pasó a ser un derecho humano fundamental. La meta es sembrar de orquestas nuestro país.
El presidente Chávez, lo ha dicho con meridiana claridad: «(…) hay un mundo nuevo que clama por nacer, por existir, y el clamor se hace cada día más general, se hace cada día más resonante, más universal, y Venezuela está habitada por hombres y mujeres universales y tenemos el universo en las venas», estos jóvenes, orgullo de nuestra nación, llevan el universo en las venas, y con su arte navegan por las venas del mundo.
Por supuesto, esa realidad no se informa en los grandes medios de difusión del mundo, porque definitivamente, hay quienes no ocultan ni siquiera disimulan sus rabietas o incomodidad, por decir lo menos, cuando de éxitos se trata en relación con nuestro país. Más bien lo que sí se hace, cuando la adrenalina se alborota, es vomitar todo el odio que se tiene contra un presidente que sólo se preocupa por el bienestar de su pueblo, así como también por otros pueblos del mundo.
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