Germán: militante de la vida

Doreen Javier Ibarra

 

Ocho años de la desaparición física de Germán Araújo es mucho tiempo. Siempre estará presente entre nosotros y los frenteamplistas. En reciente recordación realizada en la Cámara de Diputados, tuve, una vez más, la oportunidad de expresar mi respeto y afecto por Germán.

Conocí y traté a Germán durante mucho tiempo y puede observar el carácter firme y su personalidad indoblegable, su actitud de batallar permanente contra las adversidades, como lo fue la cruel dictadura que ensombreció nuestro país. Demostraba su actitud apasionada a través del micrófono, de la radio, de la prensa y de su discurso en el Senado; su actitud desbordante y vital, llena de energía para lograr cambiar las situaciones adversas que vivía, entonces, nuestro país.

Antes que nada Germán fue un hombre íntegro, un periodista, un político polemista y polémico, cualidad que le valió importantes discusiones en el seno del Poder Legislativo. Combativo y combatido por adversarios, mantuvo a través de su actitud una ejemplar dignidad en su lucha por la libertad y la soberanía. Fue defensor a ultranza de la soberanía nacional y de Latinoamérica.

Recuerdo que en 1982, en una guerra prácticamente imposible de ganar, en la que Argentina se enfrentaba al imperialismo británico, por las Islas Malvinas, con la ayuda de los Estados Unidos, Germán Araújo apostaba todos los días, a través de la CX 30, a la defensa de la soberanía latinoamericana y de la autodeterminación. Aún sabiendo muchos de nosotros –quizás también él– que se trataba de una batalla absolutamente desigual, fue un verdadero ejemplo, pues era una de las pocas voces que se permitían en 1982 y resultaba importante que se marcara a fuego lo que significaba el intento de avasallamiento de nuestros países latinoamericanos.

Fue un luchador constante contra la dictadura. Escuchar a Germán Araújo, como a compañeros que también teníamos el honor de escuchar por radio desde el exterior, revitalizaba nuestra energía como militantes, como uruguayos, como frenteamplistas, como patriotas para enfrentarnos a esa dictadura que luego fue derrotada por la movilización y la energía que hombres como Germán Araújo aportaron a la defensa de nuestro país.

En 1986, la Cámara de Senadores, por mayoría, resolvió expulsar injustamente al compañero Germán Araújo por motivaciones estrictamente políticas. Pero en 1989, el pueblo lo puso nuevamente en la banca, lo colocó otra vez en el Senado, para que su voz continuara defendiendo los intereses populares y de nuestra fuerza política.

Fue un frenteamplista auténtico y abnegado, que se jugaba entero por las causas de los uruguayos, un frenteamplista y ciudadano, periodista y senador, que realmente planteaba con vehemencia, con fuerza, pero con respeto, nuestras propuestas alternativas y nuestras ideas acerca de cómo debe gobernarse nuestro Uruguay.

Recuerdo aquella gesta, más allá de que no tuvimos éxito, referida al voto verde para derogar la Ley de Caducidad de la Pretención Punitiva del Estado, llamada Ley de Impunidad. Allí Germán Araújo fue un puntal, en momentos en que todavía había miedo en este país por lo que había acontecido durante la dictadura, en momentos en que todavía quedaban vestigios del terrorismo de Estado, desatados por la cruel dictadura cívico-militar. Y en aquel momento, el micrófono de Germán, la voz de Germán, la palabra de Germán, ayudaba a miles de ciudadanos uruguayos –que optaban o no por votar contra la Ley de Impunidad– a comprender que en este país, como en toda América Latina, es imprescindible que reine la justicia y la verdad. Y allí estaba Germán impulsando la votación por el voto verde; allí estaba Germán con su tozuda insistencia en intentar lograr el esclarecimiento y ubicación de los ciudadanos y de los niños desaparecidos, muchos de los cuales se han encontrado, pero, también debemos seguir trabajando por los que faltan, como de alguna forma lo está haciendo la Comisión para la Paz, a fin de llegar a la verdad definitiva sobre ese tema.

Tuve la oportunidad de trabajar en innumerables ocasiones –por supuesto en el Frente Amplio y en Democracia Avanzada, Lista 1001– conjuntamente con Alba Roballo, con Baliñas, con Rodríguez Camusso, con Arismendi y, por supuesto, con el querido Germán Araújo. Allí logré apreciar directamente su capacidad de trabajo y además su criterio político en el sentido de buscar caminos para hacer avanzar a nuestro país.

Fue justo el homenaje que el compañero diputado Pérez Morad ha tenido la iniciativa de plantear, primero en nuestra fuerza política y después en la Cámara de Diputados, a ocho años de la desaparición del querido compañero.

* Diputado   Dirigente del FIDEL   EP-FA

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