EDITORIAL

¡Por Dios!

La capacidad de asombrarse ante cuestiones de los seres humanos, no debería sorprendernos. Pero la vida confirma, paso a paso, que un hombre es un hombre y no el dios de la pureza y de la racionalidad.

Ayer el diario El País publicó, un aviso supuestamente contratado, de una organización que siempre aparece una semana antes de las elecciones o cuando hay que preparar las condiciones para la desestabilización de la democracia.

Nos referimos a la organización, semiclandestina, que se denomina «Tradición y Acción, por un Uruguay Auténtico Cristiano y Fuerte». En esa página completa, paga o por la solidaridad de El País, comienza por recoger el pensamiento de Plinio Correa de Oliveira, el inspirador ideológico de Tradición, Familia y Propiedad, expresión del sector más reaccionario de quienes se adjudican ser expresión del catolicismo más ortodoxo.

Desde el comienzo de la página podemos leer que a estos ilustrados uruguayos los inspira la Virgen de los Treinta y Tres, quien «protege a nuestra patria del caos socialo­chavista».

Ya en el final del documento, se sacan definitivamente la careta cuando afirman que «Los uruguayos tenemos la oportunidad de escoger un presidente que no sea un Mujica». Dicen, a la vez, que «la Virgen de los Treinta y Tres (no sabemos qué tipo de contacto tuvieron con ella) dé gracias superabundantes a Uruguay para escapar en esta hora de las tenazas de la Revolución y acogerse a su materna protección, en el convencimiento que fuera de Dios no hay salvación social ni individual».

Pero antes de este final apocalíptico, propio del fundamentalismo sectario y oscurantista que nada tiene que ver con el pensamiento de Jesús, arremeten contra la Conferencia Episcopal porque cuando se tratan temas de la «familia», el «aborto» o las «uniones aberrantes» dicen que «no son temas de religión».

Lo bueno de este aviso publicitario que sólo se pudo publicar en El País, es que desnuda la triste realidad de que aún hay gente en nuestro país, que sigue pensando como en la Edad Media y que confluye en su pensamiento con las posturas de la derecha política.

Es de esperar que el Partido Nacional salga a condenar a este grupo sectario y fundamentalista, porque de otra manera quedará identificado con el peor pensamiento de los uruguayos. Si son republicanos, que no dejen pasar este ataque a la inteligencia y a la racionalidad. ¡Por Dios!

Es de esperar que una misma actitud tenga la Conferencia Episcopal, que en los últimos días ha sido manipulada por el diario El País, para volcar votos a favor de Lacalle.

Uruguay lo que necesita como sociedad es ir por más libertad, que siempre estará más cerca del paraíso y no del infierno.

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