Irresponsabilidad
Toda la campaña electoral del Partido Nacional, desde las internas hasta el balotaje, ha estado signada por la irresponsabilidad. Empezando por los dichos del candidato presidencial, que revelan firvolidad e ignorancia así como un profundo desprecio por las clases populares, hasta la reciente propuesta de reforma impositiva, el Partido Nacional se ha conducido por un camino plagado de mentiras, tergiversaciones, ofensas y promesas inviables.
Repasemos someramente los hechos.
En primer lugar tenemos la famosa metáfora de la motosierra que se proponía esgrimir el doctor Lacalle para talar el gasto público; un exabrupto infeliz que fue bien aprovechado por el adversario y que lo obligó a salir a explicar el alcance de su idea. Luego, una propuesta digna de la tilinguería de un oligarca: la de instalar peluquerías y baños públicos en los barrios carenciados de modo de promover el gusto por la higiene entre los marginados. Más tarde fue la alusión a la vivienda del senador Mujica catalogándola de «sucucho». Luego, la referencia a los beneficiarios de los planes asistenciales, tratándolos de «atorrantes».
Luego del 25 de octubre, aun antes de comenzar la publicidad electoral de cara al balotaje, la emisión de una pseudo información acerca del arsenal de Feldman en la que se recogían las declaraciones del doctor Batlle sugiriendo vínculos entre el dicho arsenal y Marenales y Mujica. Recordemos la defensa que el comando de campaña nacionalista hizo de tan bajo recurso, sosteniendo que no era publicidad, sino simplemente información de hechos veraces, aunque se afirmaba, en el falso informativo, que el doctor Batlle había ratificado sus dichos ante el juez cuando era por todos conocido que el doctor Batlle declaró lo contrario al salir del juzgado. El propio jefe de campaña, el senador Penadés, defendió el spot y afirmó que se mantendría en los medios; a los pocos días, la publicidad fue retirada en vista del rechazo que había generado en la opinión pública e incluso dentro de la propia colectividad blanca.
Vino luego el montaje de un circo con pretexto de interpelación parlamentaria en la que cupo un triste papel al interpelante, cuyas denuncias fueron prolijamente desmentidas y lo cubrieron de ridículo. En todos los casos fueron golpes bajos, juego sucio que mostró hasta qué punto la fórmula blanca estaba dispuesta a llegar en su desesperación ante una previsible derrota en el balotaje; todos esos manotones de ahogado se volvieron en contra de sus impulsores describiendo una perfecta trayectoria de boomerang.
Tampoco resultó acertada la contratación de un publicista argentino que elaboró un corto publicitario sobre la base de una publicidad electoral para la campaña de de Narváez. En ese corto podía verse a diferentes personas conmovidas hasta los tuétanos con el lacrimoso discurso del doctor Lacalle, pero se descubrió que los destinatarios del emotivo mensaje eran los mismos modelos argentinos que se habían conmovido con el de Narváez. En este caso, una vez más, el comando electoral del Herrerismo hubo de dar marcha atrás y retirar la publicidad.
Finalmente, tenemos la propuesta de eliminar el IASS, un impuesto que paga un ínfimo porcentaje de pasivos que perciben jubilaciones altas, y de ir desmantelando de a poco el IRPF. Esta propuesta, presentada como el resultado de profundos análisis tributarios y financieros, no es sino una promesa electoral que nos retrotrae a prácticas electoreras que fueron corrientes antaño pero que hoy ya nadie se deja engañar por ellas. La respuesta de Astori fue terminante al afirmar que dicha propuesta revela una clara irresponsabilidad fiscal.
En resumen, creemos haber demostrado que la campaña de la fórmula blanca ha estado signada por una voluminosa cuota de irresponsabilidad.
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