Es necesario, hasta imprescindible, hacer un esfuerzo para abstraerse de las polémicas mediáticas y publicitarias, generadas por la derecha en esta campaña electoral e intentar presentar ante la población los problemas de fondo que están en disputa.
La presentación realizada ayer por el candidato presidencial del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, de los referentes que tendría un futuro gobierno blanco, ofrece esa oportunidad.
Lacalle presentó ayer los referentes de varias áreas claves, 16 para ser más concretos, y mostró las caras principales en las que está pensando para integrar un gabinete en caso de ganar las elecciones.
Hubo más confirmaciones que novedades en casi todos los casos.
Como es una tarea imposible analizar área por área optamos por concentrarnos en una fundamental, la éconómica.
Los nombres presentados por Lacalle muestran claramente que su concepción de la economía no ha cambiado y que las líneas maestras de un gobierno suyo serían muy similares a las impulsadas en su presidencia anterior. Los nombres no dejan lugar a dudas.
Las tres caras más destacadas del “equipo económico” de Lacalle son Gustavo Licandro, Javier de Haedo y Fanny Trilesinsky.
Licandro y De Haedo fueron figuras centrales del equipo económico de Lacalle, el primero ejerció como ministro y subsecretario de Economía y el segundo como subsecretario de Economía, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y director del Banco Central del Uruguay.
Trilesinsky, es una técnica reconocida, ex dirigente del Nuevo Espacio, desvinculada del mismo cuando este sector acuerda con el Encuentro Progresista y su desempeño más reconocido fue como jerarca pública durante el gobierno de Jorge Batlle, del que fue directora general de Comercio. Además fue una de las asesoras principales del candidato presidencial colorado, Guillermo Stirling, en el 2004.
Los dos primeros se manejan como los nombres más fuertes para ocupar, en caso de que ganara Lacalle, el Ministerio de Economía.
Otros referentes económicos que integran el equipo que conformó Lacalle son: el ex presidente de la Cámara de Comercio José Luis Puig y el consultor y analista económico del diario El País, Jorge Caumont. Para completar, volverían figuras como Ruperto Long en Industria y nada menos que Carlos Delpiazzo, en reforma del Estado.
Todos los nombrados tienen una caracterísica en común, su adhesión casi sin fisuras a las concepciones económicas neoliberales: privatizaciones, desregulación y flexibilización laboral, reducir la incidencia del Estado en la economía, rechazo a la integración regional y supeditar la política económica al mercado.
Licandro y De Haedo fueron piezas claves en el diseño del ajuste fiscal implementado por Lacalle, han sido junto con Caumont y Puig, criticos irreconciliables de la política económica del gobierno de Tabaré Vázquez, del Plan de Emergencia, de la Reforma de la Salud, de la Reforma Tributaria, de los Consejos de Salarios y de la política de inversión pública.
Licandro y De Haedo fueron dos de los exponentes más destacados y renombrados, en la década del 90, de una generación de economistas y técnicos, que tomaron como profesión de fe el “Consenso de Washington” y que se alinearon con las recomendaciones de lo que por entonces pasó a ser casi el centro del mundo en materia de referencia económica: la Universidad de Chicago. Por eso la denominación: “Chicago Boys”.
Con este equipo económico y estos nombres, dos referentes principales de su propio gobierno en 1990 y otra del gobierno de Jorge Batlle, parece un tanto díficil sostener el discurso de continuidad del gobierno de Tabaré Vázquez.
Estos nombres y la concepción económica que expresan, neoliberal dura y pura, no dejan mucho lugar a la duda.
Dificil un gobierno con estas caras y una mayoría parlamentaria del Frente Amplio. Dificil apostar a un equilibrio cuando se coloca como referentes a quienes han defendido y creen en todo lo contrario a lo que se ha hecho en estos cinco años.
Por una vez y más allá de los discursos y estrategias publicitarias, los hechos hablan y lo hacen con claridad.
La propuesta, legítima y transparente, de Luis Alberto Lacalle, en economía, es neoliberalismo y además en su más pura expresión.
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