Lacalle manda y se apropia del PN
En la misma noche de las elecciones internas, el doctor Luis Alberto Lacalle recibió el apoyo de su correligionario Jorge Larrañaga. En la misma noche de la primera vuelta, el pasado 25 de octubre, el presidenciable nacionalista recibía el apoyo personal del presidenciable colorado, Pedro Bordaberry.
Pocos días después el Frente Amplio fue ganando el escenario político, en tanto militantes colorados y blancos, en distintos puntos del país, comenzaron a anunciar su apoyo a la fórmula MujicaAstori.
Hasta que llegaron las encuestas y mostraron que de los votantes del Partido Colorado, que recibió el 17% de apoyo en la primera vuelta, sólo el 12% se volcaba hacia el Partido Nacional, había optimismo. Luego vino la desesperación.
En ese marco surgió el caso Feldman, visto como la gran oportunidad para que la vieja coalición de dirigentes blancos y colorados pasara a la ofensiva, intentando identificar al progresismo con viejas épocas de la lucha armada.
El doctor Jorge Batlle fue el primero en lanzar la piedra. Luego, detrás del ex presidente, comenzaron a alinearse distintos dirigentes de las dos viejas colectividades políticas. Tampoco quedó atrás el doctor Lacalle, que se sumó al coro de la histeria.
El viernes en la noche se conoció la existencia de un spot televisivo dirigido al interior del país, en el que sin firma la fórmula blanca vestía de miedo a José Mujica. Detrás de ello estaba el Partido Nacional, que hasta hace muy pocos días tuvo como presidente del honorable directorio al doctor Lacalle, quien, a pesar de no detentar más ese cargo, en los últimos días comenzó a desplazar de todas las instancias de decisión a Jorge Larrañaga.
Lacalle, el candidato a presidente, guardó en el ropero a Larrañaga y le entregó todo el poder a Gustavo Penadés y a Ana Lía Piñeyrúa, dos figuras fuertes del herrerismo, quienes opacaron a Javier García, que terminó alineado con Lacalle y dejando de lado a Larrañaga, cuando se trató la posibilidad de un debate con la fórmula progresista.
Con estos movimientos el nieto de Herrera mostró que solo entiende la política como la captura total del poder y no como un espacio de coparticipación de por lo menos con las fuerzas aliadas.
El herrerismo, la Lista 71, es hoy la que manda en el Partido Nacional, al grado de que por momentos el senador Penadés parece ser el candidato a la vicepresidencia de la República.
Lacalle es hoy el dueño de su colectividad política y solo confía en los legisladores de su sector. Con esto está mostrando que en el hipotético caso de que ganara las elecciones nacionales, dejaría por fuera de las decisiones a Alianza Nacional, que no tendría otro camino que aceptar las órdenes del líder, quien una vez en su juventud tuvo elogios para el dictador español, Francisco Franco.
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