Balotaje e inseguridad

En el 2004 nuestro pueblo votó contra el neoliberalismo a consecuencia de la inseguridad.

 

Inseguridad de llegar a fin de mes, pues no había aumento salarial (Consejos de Salarios), de poder pagar el alquiler, de poder pagar la mutualista, inseguridad y temor a que nuestros hijos hablaran de emigrar, inseguridad y terror a escuchar que el hijo de fulano o mengano «se metió» en la droga, inseguridad que generaba que «los Peiranos» estaban sueltos y Greno, Cambón y Braga también.

 

Duplicaba toda esta inseguridad, saber que Gavazzo con su sonrisa sobradora insinuaba y provocaba más terror, similar al hecho de que los niños comieran pasto en las Escuelas y que el año 2002 mostraba un millón de uruguayos empobrecidos.

 

A pesar de este mar embravecido nos mantuvimos unidos, firmes y seguros en no permitir privatizar las empresas públicas, de igual manera a los cánticos de sirenas de un TLC con los EEUU, así como ante la amenaza de quitar los Consejos de Salarios.

 

Ante ello argumentamos y luchamos seguros. Por ello «no hay como pensar firmemente para hablar elocuentemente.

 

Lo que está definido en el juicio, será seguro bien puesto en los labios: pronunciar discursos, por más que nazcan del calor del instante, las palabras que dan molde a las ideas hirientes, es, más que decir lo que se está pensando, decir lo que se ha pensado».

 

Pues bien, esto significa que vivimos todo el proceso del que no sorteamos ninguna etapa y éstas fueron siempre consultar al pueblo y gobernar junto y pegado a éste, por y para él.

 

Como es nuestra esencia que la debemos recuperar, cuidar y cultivar, pues:

«Tan necesario es a los pueblos lo que sujeta como empuja; tan necesario es en la casa de familia el padre, siempre activo, como la madre, siempre temerosa. Hay política hombre y política mujer.

 

¿Locomotora con caldera que la haga andar, y sin freno que la detenga a tiempo? Es preciso, en cosas de pueblo, llevar el freno en una mano, y la caldera en otra. Y por ahí padecen los pueblos: por el exceso de freno y por el exceso de caldera».

 

Ni plebiscito, ni balotaje, ¡Elección!

 

El neoliberalismo de los años 90 de blancos y colorados, o el crecimiento con mayor distribución, con mayúscula y acento, del Frente Amplio hoy.

 

La fauna que gobernó por 174 años este país, son los mismos que vienen por más de lo mismo.

Seguir insistiendo en estos casi 30 días, en el levantamiento de una barrera para que no retornen, será nuestra tarea fundamental ante los camaleónicos, que quieren dar y transmitir tranquilidad con las palabras, para confundir la permanente inseguridad que produjeron y producen sus actos.

 

Ya plebiscitamos, ya votamos, ahora elijamos al único que puede profundizar el programa del pueblo antineoliberal, con efectiva participación de los trabajadores y de los excluidos.

 

«¿Qué lengua es más fina que la de la zorra?

¿Qué dientes brillan más que los del lobo?

 

La naturaleza para hacer más meritoria la virtud, ha hecho amables y seductores a todos lo que atentan contra ella…».

 

No hay que imponer, ni seducir con modelos y formas únicas e insustituibles, hay que convencer.

 

El 50% volvió a votar contra el neoliberalismo y a su vez un porcentaje muy alto contra la inseguridad.

 

Compañeros, debemos juntarnos todos, por el bien de todos, desnudemos que acá no hay casualidades, hay causalidades y evidenciemos que apoyamos a un candidato afinado de izquierda, en contra del refinado de derecha.

 

 

NOTA: El entrecomillado pertenece a José Martí.

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