Por la igualdad ante la ley, con el Toba en el corazón
Las nubes pasan, el azul queda. El próximo 25 de octubre votaremos por la anulación de la Ley de Caducidad, para la recuperación de la igualdad ante la ley, con el recuerdo del Toba Gutiérrez Ruiz en nuestro corazón.
Las circunstancias históricas han cambiado decisivamente en el mundo entero y en América Latina en los últimos 20 años. La Guerra Fría entre USA y la URSS, y las crueles guerras calientes periféricas en medio de aquel conflicto global, son hoy recuerdos lejanos.
La estabilidad institucional democrática se ha afianzado en el Uruguay y no está expuesta a los riesgos y desacatos militares que la acechaban hace dos décadas.
Por otra parte, estando vigente la Ley de Caducidad, y aplicándola debidamente, se han dado en los últimos años pasos concretos de la mayor importancia, que han permitido juzgar y encarcelar a los más destacados jerarcas civiles y militares de la última dictadura. Ello demuestra no solamente que la Ley permitía mucho más de lo que varios gobiernos pasados quisieron hacer en materia de derechos humanos, sino que a la vez evidencia cómo la sociedad uruguaya y las circunstancias actuales del mundo, la región y el país, hacen posible hoy lo que era muy improbable décadas atrás.
Como wilsonistas y saravistas firmamos para convocar al plebiscito por la anulación de la Ley de Caducidad, y votaremos SI convencidos, tanto del ideal de justicia de la causa que defendemos, como del realismo con el que evaluamos la posibilidad de ponerlo ahora en práctica.
A la vez, luego de más de veinte años de estabilidad democrática en América Latina, el reciente y cruento Golpe de Estado en Honduras nos pone en la obligación de tomar medidas preventivas y disuasorias respecto de los posibles futuros aspirantes locales a imitadores del dictador centroamericano Micheletti, una especie de Juan María Bordaberry hondureño.
La preservación de la democracia, la paz y la estabilidad institucional en la región sudamericana y latinoamericana, actualmente exige medidas mucho más audaces que las que eran posibles en plena Guerra Fría.
De manera que no solamente estaremos haciendo posible alcanzar la igualdad ante la ley de todos los uruguayos, sino que sentaremos un precedente preventivo y positivo en defensa de la institucionalidad, válido para toda la región, y necesario para fortalecer la paz y la integración entre nuestros pueblos.
Que los violadores de los derechos humanos en la última dictadura sean juzgados tiene un valor ejemplarizante de cara al futuro.
Se trata de la recuperación de la memoria en pos del futuro, para que podamos impulsar y ser protagonistas de una «ola arrolladora de esperanza colectiva». El conocimiento veraz del pasado no debería limitarse a la investigación sobre las violaciones de los derechos humanos en la última dictadura. Tendría que incluir la reconstrucción de la historia entera de los atropellos a los derechos humanos en los últimos dos siglos, así como el homenaje a los desaparecidos en todas las guerras civiles del pasado. Porque queremos justicia e igualdad para todos los uruguayos y uruguayas, orientales de cualquier partido o condición social. Y que por fin se haga realidad la consigna saravista: «Que haya Patria para todos».
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