Tabaré Vázquez y la anulación de la Ley de Impunidad

El desplome electoral de Lacalle es un hecho relevante de la campaña.

Intentó presentar un rostro constructivo, respetuoso de «lo que se haya hecho bien» en el gobierno de Tabaré . Sin embargo, apenas se descuida, muestra el tufo de aristócrata, el desprecio a todo lo popular. Por eso lo de cortar el pelo y bañar a los pobres, la calificación de «atorrantes» a los beneficiarios del Panes, o de » sucucho» y «cueva» de la casa de Pepe.

Es que la derecha es la misma de siempre. Aunque abominan de la «lucha de clases» su ideología está llena de un sentir clasista.

Han hecho un gran esfuerzo para intentar dividir al Frente entre Tabaré y Pepe, pagando por ello un precio alto. Entre otros costos, no poder responder a Tabaré cuando realiza una defensa muy fuerte de los logros del gobierno y rebate las críticas del Partido Nacional. Ni siquiera responden cuando ingresa en el debate sobre la seguridad pública para hacer pedazos, conceptualmente, la simplificación manipuladora y oportunista. Llegaron a la afirmación insólita de Julia Pou de que Lacalle podría ser una mejor continuidad del gobierno actual que la fórmula frenteamplista.

Días pasados, la fórmula nacionalista inició un nuevo viraje. Reivindican la motosierra como símbolo y prometen, ahora sí, un enorme sacudón a todas las áreas del gobierno frenteamplista. Muestran una vez más su verdadero rostro, el revanchismo de los poderosos.

Luego de meses de apostar al silencio sobre el plebiscito contra la Ley de Caducidad, salen motosierra en alto, con brutalidades como afirmar que hubo 6 desaparecidos. Hasta sus propios dirigentes debieron desmentirlo y debió corregir diciendo que son 38. Otra barbaridad cuando las investigaciones oficiales señalan 172 compatriotas desaparecidos. Ni hablar de los vuelos de la muerte hacia nuestro país donde fueron traídos hombres y mujeres que siguen desaparecidos (entre ellos muchos compañeros del PVP) .

Lacalle acusa de «traidor» a Juan Raúl Ferreira por argumentar por el SI rosado, y por rescatar la memoria de Wilson cuando se lo utiliza para defender la impunidad 20 años después. Entre la memoria de sus propios mártires ­como Gutierrez Ruiz­ y la impunidad de quienes los asesinaron, optan por los criminales. Para ello vaticinan caos legal y recurren a falsedades: no se pueden anular las leyes, serán liberados los dictadores, etc.

También aquí les va a costar evitar la confrontación con Tabaré. El 23 de abril, Tabaré hizo declaraciones muy claras (que se pueden bajar del sitio de Presidencia buscando por esa fecha): «Considero que el Uruguay y su pueblo no se merecen tener una ley de impunidad como la que tienen» ­dijo. «Espero fervientemente, como ciudadano uruguayo, que el pueblo uruguayo anule esta ley en la próxima consulta popular, en el mes de octubre». Y agregó «además la considero claramente inconstitucional como lo hemos establecido desde la Presidencia de la República». Hay un pronunciamiento como ciudadano, pero también la decisión del Poder Ejecutivo al responder a la Suprema Corte declarando inconstitucional la Ley. Recordemos también que el Poder Legislativo adoptó una actitud similar.

El lunes pasado, la Corte, por la unanimidad de sus miembros, resolvió la inconstitucionalidad, generando un hecho de enorme relevancia. No puede haber dos interpretaciones: el máximo órgano judicial avala la anulación. Es impensable que la Ley sea inconstitucional para el caso de Nibia Sabalsagaray y no lo sea para todos los casos. El ordenamiento jurídico del país exige por lo tanto la anulación.

La marcha del 20 fue una demostración impresionante del eco de esta causa en la sociedad y en particular en la juventud. Por ese futuro que se merecen, el domingo tenemos que anular esta Ley .

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