De maestro a maestro
Raúl Legnani
Estimado colega Darío Greni:
Ante todo, quisiera saludarte por el comienzo de las clases y desearles a ti y a tus ninos el mejor de los éxitos. Me imagino la alegría que estarás sintiendo en este momento, cuando puedes continuar con tu experiencia educativa.
Pero te escribo por otra cosa, para charlar contigo sobre el entorno que se ha generado con tu situación y alertarte sobre lo que puede venir.
Comparto totalmente el sentimiento que esos padres y sus hijos, tus alumnos, han manifestado en los últimos meses. Creo que estamos ante una manifestación hermosa de alumnos y padres, que sin duda te debe reconfortar como maestro y como individuo.
A la vez defiendo la normativa, siempre perfectible, que te impedía continuar al frente de tu escuela de Barra de Tapia, porque creo que desconocerla hubiera significado alterar el orden jurídico que rige actualmente.
Y esto de mantener el apego al ordenamiento jurídico no es una manía de burócrata. Te cuento: hubo muchas generaciones de maestros que lucharon durante muchos anos para lograr un ordenamiento jurídico. Hubo maestros que durante la dictadura fueron presos, sufrieron torturas (a Carlitos Chassale lo destrozaron, a pesar de que sabían que tenía un cáncer, para liberarlo al borde de la muerte) y otros hasta fueron asesinados, como seguramente le ocurrió al querido Julio Castro. Entiendo que sería un buen ejercicio intelectual que meditaras sobre ese ordenamiento jurídico, dejando de lado tu situación personal, como también la de los padres y alumnos.
Sin ese ordenamiento podría ocurrir que manana, si lo empezamos a erosionar, se instalara el caos en materia de elección de escuelas y de acceso a cargos. Hasta podría instalarse todo un tipo de corrupción (no es tu caso), que llevara a que las autoridades, los políticos y los grupos corporativos terminaran siendo los que establecen si el maestro Juan trabaja en Pocitos o en La Cachimba del Piojo. Estoy seguro de que esto no es lo que tú deseas.
Ante tu compleja situación surgieron muchas voces apoyándote. Algunas confundidas, la mayoría mal intencionadas.
Veamos, si te parece, las más sanas. Algunos dijeron que tu experiencia educativa, al parecer muy interesante, no podía abortar y que eso iba a traer perjuicios psicológicos para los ninos.
Tú debes compartir conmigo que esto pasa todos los días cuando un maestro se va de una escuela e incluso cuando los ninos pasan de ano y saben que en el próximo no tendrán al mismo maestro. Sobre ese recorrido por distintos maestros, creo yo, no debemos dramatizar, porque el nino debe adaptarse a los cambios de referentes adultos.
Otro aspecto es el pedagógico. Es claro que para esos ninos lo mejor, según dicen, podría ser que tú continuaras al frente de tu escuela. Pero el problema fue que tú no eras director, sino un simple maestro de clase como lo fui yo toda la vida. Es como si manana un buen médico general fuera transitoriamente el encargado de realizar las intervenciones quirúrgicas en un hospital, por falta de un cirujano, y las autoridades de Salud Pública no intentaran poner en esa responsabilidad a un especialista. Si tú fueras el ministro, ?qué harías? ?Escucharías a los pobladores que quieren que el médico general siga realizando las operaciones u obligarías a que se designara a un cirujano? Yo, con todo el dolor en el alma por aquel médico general que se tendría que ir, designaría al cirujano. Tú, ?qué harías?
Nos dicen tus amigos que impedir que continúes es la demostración de que el sistema educativo público y estatal no tiene la capacidad de fomentar y dar espacio a ese tipo de experiencias nuevas. Y que por eso la renovación educativa siempre parte de los centros privados.
Mira, Greni, que eso es por lo menos una mentirita. Existen las Asambleas Técnico Docentes como escenario para la reflexión pedagógica. Puede ser que haya que mejorarlas, hacerlas más eficientes, corregirlas y hasta cambiarlas, pero fueron un gran logro alcanzado después de muchos anos de lucha.
También es verdad que hace muchos anos existieron las escuelas experimentales; recuerdo a la de Malvín, Progreso y Las Piedras, y que la política oficial introducida en la ensenanza terminó por ahogarlas.
Como ves, no creo que todo lo de ahora está bien. Soy de los que piensan que las cosas en la escuela están bastante mal, pero las soluciones no pasan por hacer saltar en pedazos el concurso y el ordenamiento jurídico, porque en definitiva están para proteger al más capaz y al más trabajador.
Ahora, esos que intentan trasformarte en un verdadero mártir del Estado se presentan como defensores del artículo 68 de la Constitución («Todo padre o tutor tiene derecho a elegir, para la ensenanza de sus hijos o pupilos, los maestros o instituciones que desee»).
Lo leen a su manera y le dicen a la gente que lo mejor sería que los padres pudieran elegir para la escuela de sus hijos al maestro que desearan.
Algo muy lindo, muy parecido a una democracia auténtica, pero extremadamente peligroso por parecer una cosa y ser otra. Podrían ocurrir cosas horribles. Como por ejemplo, que eligieran a un maestro por su pinta y no por su capacidad. Pero también podrían elegir al mejor, al más capaz, y para ello los padres se juntan, le pasan al maestro unos pesos extra y el maestro Juan que iba a a ir a trabajar a La Teja, termina eligiendo Carrasco.
Hay un amigo tuyo, el catedrático Pablo Da Silveira, que ha dicho cosas como estas: «Si estás en la ensenanza pública –el 80% de los alumnos de la ensenanza Primaria y Secundaria está en el sector público– entrás en un sistema de adjudicación de lugares que al padre no le da ningún tipo de posibilidad de elegir, aun en el caso que esté muy disconforme con el maestro o el instituto o se sienta atraído por otro maestro».
Lindas palabras, pero peligrosas. ?La escuela pública va a terminar como algunos centros privados (los hay muy buenos) en que el muchachito que no debe la matrícula y es buenito siempre pasa de ano, pero el que arma lío todos los días y se atrasa en los pagos, es expulsado y se lo manda a la escuela pública, porque dejarlo es un desprestigio para el instituto privado?
?Vamos a terminar con padres que deciden que a tal maestro hay que sacarlo de la escuela porque se enteraron que va a las pocas y breves movilizaciones del PIT-CNT y para ello le inventan que no es muy bueno en geografía?
Estimado Greni, sólo quiero agregar el final de la película. Ahora Da Silveira acaba de crear la Fundación Escuelas Libres, integrada por empresarios, académicos y otros. Su idea es convertir la fundación en «una especie de receptáculo de demandas, de quejas y propuestas de padres y docentes que de algún modo se sienten perjudicados o ignorados por el funcionamiento de la ensenanza pública».
Si le va bien con la fundación, cosa que dudo, empezará por difundir una queja, luego propondrá algún cambio en los programas y más tarde, te lo firmo, van a terminar pidiendo que se dicte catecismo en la escuela, después del horario de clase.
Porque Pablo Da Silveira y sus colaboradores son intelectuales orgánicos de quienes quieren terminar con la laicidad en la escuela pública. Ese es su objetivo último, y tu caso –que no tuvo nada que ver con la religión– les sirvió para comenzar a montar el espectáculo, «porque la educación no es un problema que debe quedar estrictamente en manos de los educadores». ?Cómo explicas que hasta hayas tenido más prensa que el propio Presidente?
Si realmente quieren democratizar la educación, pues que promuevan realmente que los educadores integren con voz y voto los organismos de dirección de la
ensenanza, que en los centros de formación de docentes se practique el cogobierno de verdad, que los padres integren también los organismos de dirección, pero que se comprometan a defender un ordenamiento jurídico democrático, transparente, fundado en el concurso, conservando los principos de la escuela de Varela: laica, gratuita y obligatoria.
Es todo.
Suerte, Darío.
* Periodista y maestro
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