El Encuentro Progresista y la democratización de los partidos políticos
Con frecuencia, y siempre que hay hechos políticos destacables en ese terreno, LA REPUBLICA se ha ocupado de un tema capital para la democracia como lo es el funcionamiento de los partidos políticos, el grado o no de desarrollo de la democracia interna sobre la que tanto insistieron los impulsores de la reforma constitucional de 1996.
Vale la pena recordar que un rasgo esencial de la dictadura fue aquella suerte de cruzada «contra los políticos» que conllevó proscripciones, persecuciones de todo tipo, demagogias varias y el entronizamiento a dedo de verdaderas catervas de burócratas incapaces que se instalaron en los poderes del Estado.
Reiniciado el sistema constitucional, la vida política retoma su importancia capital, pero no todas las marcas del pasado autoritario se han borrado del mapa cívico del país.
Los procesos de participación son distintos en las colectividades y muchas veces nuevas formas de «influencia directriz» tienden a ocupar el papel que la letra de la Constitución y las leyes quieren para la ciudadanía o para los partidos democráticamente organizados.
De ahí que las actividades propias de los partidos, aquellas que no son sólo respuesta a las demandas inmediatas de la acción política, sea de gobierno o de oposición, revisten la mayor importancia.
La circunstancia que un número importante de personas, que no son funcionarios, que no viven de la política, se reúna para discutir cuestiones programáticas o de doctrina, es un aspecto de la profundización democrática acerca del cual no conocemos a ningún analista en el país -sea blanco, colorado o progresista- que no coincida en afirmar que es un hecho importante y positivo.
En ese terreno, algunas resoluciones adoptadas el pasado lunes por la Mesa Política del Frente Amplio, permiten constatar la existencia de una fuerza política que, más allá de sus limitaciones o carencias, procura estar a la altura de los graves problemas que el país tiene planteado, que busca definir sus orientaciones políticas, hacer balances de sus logros y sus errores, tanto como oposición como desde su gestión en el gobierno.
En primer lugar, la Mesa Política aprobó una propuesta tentativa de moción para ser analizada en el Plenario Nacional del Frente Amplio, al cual convocó para el próximo 31 de marzo.
La moción propone que el Plenario, de acuerdo a los artículos respectivos, convoque al IV Congreso Ordinario de esa organización política. La fecha tentativa es 21, 22 y 23 de setiembre próximo.
Los puntos a considerar en el IV Congreso se centran en las grandes líneas de acción política y también en lo que hace a los pasos dados en el proceso de actualización ideológica.
La moción sobre la que discutirá el Plenario incluye también la elección de Presidente del Frente Amplio.
Si, como le gustaba decir a José Batlle y Ordóñez, y como reza, algo olvidada, en el frontispicio de alguna casona partidaria, la historia de la libertad es la historia de las asambleas, es indudable que proponerse, como lo hacen las fuerzas progresistas, discutir cuestiones políticas de fondo en setiembre del año 2001, cuando faltan más de tres años para cualquier instancia de tipo electoral, es un hecho fermental y auspicioso.
Elegir democráticamente a las autoridades, sin que la fuerza política esté bajo la influencia de las instancias electorales, es también una decisión de claro cuño democrático.
La otra convocatoria de gran interés, en el mismo sentido, es la que se realiza desde la Comisión de Programa para examinar, en tres talleres, las políticas sociales, las políticas económicas y todo lo referido a la democratización de la sociedad y el Estado.
El proceso de elaboración y reelaboración programática es también esencial. Para la fuerza política que lo emprende, supone tener la capacidad de elevar la mira por encima de las cuestiones más inmediatas y observar en primer lugar hacia atrás, hacia lo que se ha hecho y valorarlo.
Y también mirar hacia delante, hacia las soluciones necesarias y posibles a las que la fuerza política procurará llegar proponiéndolo a la ciudadanía.
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