El señor Presidente y el INC
Andrés Figari
Cuando recientemente le preguntaron al señor Presidente de la República respecto de las perspectivas del Instituto Nacional de Colonización, elíptica e irónicamente contestó:
«Ustedes creen que nosotros podemos crecer en la producción agropecuaria con el minifundio? El minifundio da para plantar rosas, el minifundio da para hacer alguna cosa exquisita de poco nivel». Según «Búsqueda» el Presidente dijo que no se puede pensar en explotar un campo con «menos de cien vacas y tener una rentabilidad»… «por eso tenemos que ir a enganches de producción, a los efectos de que aquél que tiene 500 hectáreas pueda ser miembro de una estancia de 20 mil hectáreas con otros tantos como él».
Con este tipo de argumento, el señor Presidente pretende descalificar al INC como instrumento idóneo de promoción de la producción agropecuaria y bienestar del trabajador rural, al contraponerlo (falsamente) en lo que a su juicio es la condición necesaria para alcanzar ese desarrollo: las grandes extensiones.
Sin embargo las afirmaciones del señor Presidente son desmentidas por la propia realidad. Casualmente, como los enemigos del INC no descansan en intentar desprestigiarlo y pretenden hacer creer que el latifundio es el súmum de lo productivo, durante el año 199l el INC realizó una encuesta cuyos resultados no causaron sorpresa y a los que oficialmente no se les ha dado ninguna difusión. En ese trabajo se acumulan datos que permiten comparar la producción de diversos rubros y otros aspectos económicos y sociales entre las áreas colonizadas en todo el país y las zonas adyacentes. El resultado de la encuesta puso en evidencia: que la producción en las áreas colonizadas es muy superior en todos los rubros comparados (carne, lana, leche, huerta, etc.) a las no colonizadas, que los aportes al Estado por concepto de impuestos (IVA, Imesi BPS, etc.) son también notoriamente superiores y que otro tanto ocurre con el número de pobladores por unidad de superficie, sin considerar aspectos tales como edad, sexo, instrucción, calidad de vida, etc. que no merecen comparación.
También existen estudios que permiten comparar esas mismas realidades entre el latifundio originario y la actual colonia, donde las diferencias son tales que sólo quien desconozca lo más elemental u opine de mala fe puede desconocerlas. ¿Es que alguien puede creer que la ex Estancia de la Sucesión Silva y Rosa (por citar un caso bien conocido) era más productiva que la actual Colonia «Eduardo Acevedo»? ¿En qué aspecto, para quién? ¿No será que el señor Presidente confunde productividad con rentabilidad y los convierte en sinónimos? La cuestión es que la rentabilidad es un problema del terrateniente capitalista y la productividad es un problema para el conjunto del país. El problema para el país es que como la tierra está monopolizada por un grupo de particulares, depende de sus decisiones personales para aumentar la productividad. Se piensa que buscando su provecho, los terratenientes procurarían aumentar la «rentabilidad» y ello provocaría el crecimiento de la producción que nos beneficiaría a todos. Pero el aumento de la rentabilidad se puede conseguir sea aumentando la producción, sea disminuyendo los costos. Productividad y rentabilidad son cosas parecidas pero no idénticas y no existe una relación causal entre una y otra. Tanto es así que de estos dos procedimientos, los terratenientes compatriotas durante todo el siglo XX optaron por el segundo tal como lo demuestran todas las estadísticas. Entre invertir más o explotar a la peonada y presionar al gobierno para que les rebajara los impuestos, siempre hicieron lo segundo. ¿Consecuencia? El país permanece productivamente estancado, con una emigración rural de más del 30% en 50 años y con miles de padres de familia con los brazos cruzados esperando que los señores ganaderos se decidan a invertir en (¿nuestros o de ellos?) campos.
Que los señores hacendados que frecuentemente no suelen visualizar el destino del país mucho más allá del rabo de su ganado tengan esa opinión no es para sorprenderse, pero que la exprese el señor Presidente de todos los uruguayos es francamente preocupante.
* Analista
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