"Mentiras verdaderas"
Hace unos días la lista 71, con la desesperación que le provocan las encuestas y la caída del Partido Nacional y su candidato Lacalle, inauguró una página web llamada «Mentiras Verdaderas» en la cual, groseramente, intenta desvirtuar los logros de este gobierno. Desnudemos a estos «verdaderos mentirosos»: Mentira 1: «La deuda externa creció». Hablan y manejan sólo el valor absoluto de la misma sin tener en cuenta ni el concepto de deuda neta ni la proporción de esta deuda con el Producto Bruto Interno que es lo técnicamente correcto, como lo ha señalado y explicado reiteradas veces el Equipo Económico y los analistas privados. La verdad: La deuda pública bruta y neta bajó en este período porcentualmente respecto del PBI más que en ningún otro período. Por otra parte, la deuda neta (deuda menos activos de reservas) bajó, al 31 de diciembre de 2008, U$S 860 millones en términos absolutos. El aumento de la deuda bruta precisamente se explica por el aumento de los activos de reservas que permiten al Uruguay, y fundamentalmente al próximo gobierno, tener una holgada situación financiera y un respaldo ante cualquier emergencia (como lo fue la crisis internacional). Las reservas totales del país superan hoy los U$S 7.800 millones, el registro más alto de toda su historia. Por otra parte, la deuda pública ha cambiado, para bien, en forma fundamental en algunos aspectos básicos: Un manejo profesional de la misma, con oficina especializada y exclusiva para ello, que permite salir al mercado (para colocar o recuperar deuda) en los momentos más convenientes y en las mejores condiciones. La sustancial disminución de la deuda condicionada (con Organismos Internacionales como el FMI, que se eliminó porque imponen condiciones muy rigurosas) y su sustitución por deuda soberana (dividida en miles de inversores nacionales y extranjeros sin condicionamientos). Una importante participación de deuda en moneda nacional (que se triplicó respecto de lo que había antes de este gobierno) lo que es un avance importante hacia la desdolarización de la misma. Un mejor perfil de vencimiento dividido en muchos más años sin concentración de grandes volúmenes en ningún año, y mucho menos en los primeros años del próximo gobierno, como fue lo heredado por este gobierno (un 22,5% de la deuda vencía en los 3 primeros años, mientras que el próximo tendrá en igual período, sólo el 6%). Todo esto demuestra el porqué miente el Partido Nacional. Es un punto muy importante de la buena gestión de este gobierno comparado con los anteriores. Mentira 2: «El gobierno del FA habla de la construcción de 45.000 viviendas y sólo construyó la mitad». La verdad: El gobierno del Frente Amplio siempre habló de soluciones de acceso a la vivienda, que es el verdadero problema de vivienda de los uruguayos. El gobierno, y nosotros, siempre manejamos un cuadro que incluye detalladamente la construcción, adquisición, préstamos y regularizaciones de asentamientos que explican esa cifra. Cifra que, por otra parte, se ha quedado corta en casi 5.000 soluciones, llegando a 50.000 porque no se tuvo en cuenta las últimas operaciones de la ANV y del BHU que ha retomado el crédito para viviendas. Lo que omite el Partido Nacional es la desastrosa gestión del BHU cuya dirección siempre integró en los 4 períodos de gobierno posdictadura, y que llevó a pérdidas superiores a los mil millones de dólares que hubo que afrontar en este gobierno. Lo que también se debe agregar, es que son las propias cifras del gobierno del Partido Nacional las que sí son una mentira. Las cifras que muestran «orgullosos» en un cuadro son su plan de gobierno, plan que no cumplieron. Pero además, en ese plan, para inflarlo «insólitamente», incluyen 16.000 viviendas a construir por el sector privado. También de ese plan (incumplido) podríamos hablar de los indignos núcleos básicos evolutivos, que fueron su caballito de batalla y que tanta discriminación y exclusión social provocaron al construirse en zonas sin servicios y sin ningún apoyo posterior para «evolucionar». Todo esto se explica por la necesidad del Partido Nacional de mentir sobre su presunta acción positiva en este tema en su gobierno del 90 al 95 y tratar de desmentir lo que ha hecho este gobierno que, aunque insuficiente, ha sido mucho, pese a la desastrosa situación inicial del BHU y el tiempo y dificultades que implicó su reestructura. Mentira 3: «El Frente maquilla las cifras económicas y sociales a partir de cambios en las bases de datos». Esta mentira es de una irresponsabilidad institucional mayúscula. Nunca en el país se ha puesto en duda la independencia técnica de nuestras cifras oficiales. La verdad. A diferencia del Indec de Argentina, el Instituto Nacional de Estadística (INE), como toda institución seria en estos temas, debe permanecer actualizada a las realidades cambiantes del país e intentar cada vez abarcar más componentes de nuestra sociedad. Por eso el INE comenzó, a partir de 2006, a incluir en sus datos el relevamiento de las poblaciones menores a los 5.000 habitantes, antes excluidas de sus estadísticas. Además, ha incorporado el impacto de nuevos datos de la realidad, como la telefonía celular, y más recientemente la inclusión en el Fonasa de los hijos menores de 18 años de los trabajadores. Esto es técnicamente imprescindible si precisamente se quiere tener en cuenta los cambios que periódicamente registra el consumo de los hogares, el empleo, y todos los otros datos sociales relevados por la Encuesta de Hogares. La visión elitista y oligarca de algunos, los hace olvidar las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los uruguayos. Será esta inmensa mayoría de los uruguayos los que certificarán las cifras estadísticas emitidas (como ya lo hacen con el apoyo al presidente Vázquez con más del 60% de los ciudadanos y con más del 56% de apoyo a su gobierno). También el BCU ha actualizado el cálculo de las cuentas nacionales que determina la evolución del PBI con metodología moderna adecuada, como lo requería la comunidad internacional. Como la realidad de nuestro país durante este gobierno es tan distinta y favorable respecto de sus administraciones, por sólo cálculo electoral, en una actitud contraria al interés nacional, tratan de poner dudas sobre la seriedad de nuestras instituciones y datos estadísticos, asimilándolo a un desprestigiado Indec.
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