Todos estamos junto a la isla rebelde
El presidente Barack Obama firmó recientemente una orden que prorroga por un año la ley usada para imponer el bloqueo comercial estadounidense contra Cuba, pese a los llamados para que Washington ponga fin a esa injusticia histórica. Lamentablemente el presidente demócrata se ha sumado a sus predecesores que, desde la década de 1970, han firmado la inmoral orden.
Es una mala señal del presidente estadounidense. El jefe de la potencia del norte reclamó el voto para el cambio y dijo que sí se podía. Y eso es lo que estamos esperando del joven senador negro que llegó a la Casa Blanca. Obama debe cambiar radicalmente la nefasta política norteamericana contra Cuba. La denominada Ley de Comercio con el Enemigo, vigente desde 1917 y que prohíbe cualquier intercambio con los países considerados una amenaza, actualmente solo afecta a Cuba.
La ley, la más vieja en vigor en Estados Unidos en cuanto a sanciones comerciales se refiere, dio origen en 1963 al bloqueo comercial y financiero contra Cuba. La prórroga se conoció en vísperas de la Asamblea General de la ONU, que por 17 años consecutivos viene condenando abrumadoramente la medida en contra de la revolución cubana. La mayoría de los presidentes latinoamericanos fueron contundentes en el estrado de la ONU. El bloque contra la isla es aberrante y debe caer ya. La ética y el derecho están del lado de Cuba.
Las pérdidas cubanas por el bloqueo económico, comercial y financiero que le impone Estados Unidos desde hace casi medio siglo ascienden a 96 mil millones de dólares. Al precio actual de la moneda estadounidense, el costo llega a 236 mil 221 millones, apunta el informe de Cuba a la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la necesidad de poner fin a la política norteamericana.
El transporte sufrió daños por 357 millones 802 mil dólares, el sector agroalimentario por 121 millones 800 mil, la salud por 25 millones, y la educación por 3 millones 800 mil.
La industria turística cubana dejó de percibir ingresos en esta etapa ascendentes a 1.210 millones de dólares.
Este acto de guerra económica y flagrante agresión debe cesar. Estados Unidos no puede mirar hacia el costado, cuando es evidente el reclamo internacional y de la mayoría de los estadounidenses para poner fin al genocidio.
Los miembros de la Asamblea General de la ONU votarán, el próximo 28 de octubre, por decimoctava vez consecutiva a favor o contra de la mencionada resolución que el año anterior recibió el apoyo de 185 naciones y el rechazo de solamente tres. Washington intentó aislar y asfixiar a Cuba, mediante la aplicación de una ilegal política de férreo bloqueo, pero no pudo.
Nuevamente la revolución cubana tendrá el apoyo mayoritario de los países en la ONU. Todos estamos junto a la isla rebelde, porque la resistencia y libertad de Cuba son las de todos los pueblos del mundo.
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