El Plan Ceibal en la Junta Departamental
Podría ser una anécdota, pero no lo es; quizás un testimonio, tampoco lo es. Algo más significativo que anda en el aire, flota como una pluma al son de las ráfagas de aire, en semejanza a un baile de marionetas que nos entretiene y distrae. Sí, algo se mueve, un murmullo de misterio y realidad inunda las viviendas donde hay niños/as que asisten a las escuelas públicas.
Tiene color: es verde pálido, tenue, que se esconde como avergonzado en bolsos modestos y módicos, pero en cuanto ágiles dedos la ponen a funcionar adquiere vida en el esplendor que brindan las imágenes de la comunicación. Ellas son las humildes computadoras de que hoy disponen miles de niños de la Escuela Vareliana.
Si José Pedro Varela los viera diría qué feliz me siento de haber batallado por una enseñanza laica, gratuita y obligatoria, que le facilitase ilustración a los niños, así como las bases que le da el conocimiento al desarrollo de la sociedad. 132 años después, una idea, un plan, una metodología pedagógica abre un campo y coloca a la República Oriental del Uruguay a la vanguardia de la iniciativa de formalizar el uso de la computadora, para que los niños en edad escolar hoy, mañana si sigue la orientación actual será a nivel de Enseñanza Secundaria.
Describamos hechos que son sencillamente fotografías de una realidad que a veces nos roza y, otras, nos toca asistir, presenciar y también protagonizar.
Todo deviene de una llamada telefónica de una maestra de tercer año de una escuela pública, la Nº 94, que lleva el insigne nombre de Roger Balet; la pedagoga, autora del llamado telefónico al presidente de la Junta Departamental de Montevideo es la educadora Carmina Gobbi, su solicitud era si era posible recibir a los niños/as de su clase una mañana en la Sala de Sesiones para que ellos tuvieran impresiones de qué es, cómo funciona la Corporación; a la vez harían preguntas. Si bien el edil Raúl Brusco, es el legislador que comúnmente atiende la planificación de visitas dirigidas de Escuelas Públicas y Colegios Privados, en esta oportunidad me correspondió a mí atender la solicitud, y la oficialicé con la directora de Relaciones Públicas, la Sra. Gladys Santoro. Así, se programó en la cartelera; el día indicado a las 11.00 horas me dispuse a presidir el encuentro con los escolares, con ellos la maestra y dos madres. Ellos sentados en las bancas de ediles, cada uno con su laptop arriba del pupitre, al lado del micrófono con el que habla cada edil.
Se inicia el diálogo en el que se muestran muy activos, demostrando tener conocimientos sobre la Junta y los ediles. ¡Oh sorpresa! Tienen reivindicaciones, tienen reclamos, no en papeles escritos, sino en ¡la computadora!
Destaco algunos: un semáforo en la intersección de las calles Durazno y Ejido (esquina muy peligrosa); en la cuadra de Durazno entre Aquiles Lanza se encuentra la Escuela, además un liceo. Hablan, explican y exigen, pero hay más: que los contenedores de basura a menudo están descuidados y ¡oh sorpresa! Me dicen: «Tenemos fotografías en nuestras aclaro, nuestras computadoras, no sólo de la basura, sino que en la Plaza Zitarrosa hay algunos que viven en carpa y además los muros de la plaza tienen inscripciones obscenas». No falta la crítica a los hinchas del Club Atenas que han pintarrajeado la plaza.
Me siento en falsa escuadra, a la defensiva, ante esa documentación que ahorra cualquier comentario. Está reflejada en sus planteos una realidad, la poca colaboración de las vecinos/as, ganados por el «no te metas» del viejo Vizcacha, y también la carencia de una legislación más severa con los que atentan contra los espacios públicos y el medio ambiente, y quizás también de la permisividad de algunos funcionarios que antes que apegarse a la ley y sus obligaciones de servidores públicos, hacen «la pata ancha» o «la vista gorda» para no complicarse. En fin, situaciones a resolver.
Los niños con sus computadoras nos dejan un mensaje muy simple y transparente: «Mamá, el rey está desnudo».
Gracias maestra, gracias niños de la escuela Roger Balet, por mantenerme despierto. Espero que la lección se difunda.
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