Sí a Urupabol

La política de integración regional exige analizar diversos instrumentos: Aladi, Mercosur, Unasur, ALBA, Urupabol.

 

Uruguay, bajo ningún concepto, debe ser responsable de debilitar los lazos con Argentina y Brasil. La política del Partido Nacional de retirarse del Parlamento del Mercosur y de «volver al Mercosur comercial de los 90″ es retrógrada y de implementarse sólo conduciría al alejamiento de nuestro país del bloque. A cada instante, los frenteamplistas debemos resaltar la visión miope de la burguesía y de sus partidos, que sólo piensan en términos de compra y venta de mercancías.

 

Pero Uruguay simultáneamente debe estrechar lazos con los países más próximos por su gravitación económica, política, militar, etc. Con Urupabol (Uruguay, Paraguay, Bolivia) se retomarían las raíces históricas comunes cortadas por la acción británica. Vale recordar que la fundación de Bolivia (el Alto Perú colonial) se efectuó parcialmente desde el Atlántico y desde Asunción se avanzó hasta Santa Cruz.

 

Urupabol había sido creado en Caracas el 25 de abril de 1963, a efectos de «constituir un bloque regional permanente para los efectos relacionados con los fines y objetivos del BID». Será en 1981 cuando los gobiernos consideran «necesario institucionalizar el Grupo» con «carácter de persona jurídica internacional» y sede en Asunción, «conscientes de que la unidad de acción de los tres países de menor desarrollo económico relativo, requiere la consolidación de un organismo representativo para la realización de sus justas aspiraciones». Sus objetivos son «coordinar la representación de las Partes en el Directorio del Banco Interamericano de Desarrollo y, en otros organismos internacionales de carácter financiero», «intensificar el intercambio comercial, cultural, artístico y científico entre las partes»; «promover acciones para el mejoramiento de las condiciones de navegabilidad de sus ríos, así como procurar la armonización de sus legislaciones sobre navegación»; «proponer el mejoramiento de las interconexiones viales, ferroviarias, fluviales, aéreas y de telecomunicaciones» y «estudiar proyectos y realizar otras acciones de interés común».

 

Sin embargo, aunque pretendió «constituir un bloque regional permanente» al año de institucionalizarse (1982) el gobierno de Stroessner, a instancias de Itamaraty, lo denunció y pasó como rayo fugaz a la historia de los proyectos sin concretar. Aunque Itamaraty está en otras manos, bueno es tomar nota del antecedente.

 

En 2008, en Nueva York, en reunión paralela a la Asamblea General de la ONU, los cancilleres de los tres países se han planteado reflotarlo como mecanismo de consulta diplomática, política y económica. Pero las dudas son varias. La primera es si mantiene o amplía su integración, y en tal sentido, Lugo se ha mostrado inclinado a invitar a Chile. Además, ¿cómo se relaciona con el Mercosur particularmente? Tabaré Vázquez lo ha considerado «una alianza estratégica» sin que ella implique abandonar el Mercosur.

 

Varios temas son de interés común. La hidrovía Paraguay-Paraná es salida al mar de Bolivia y Paraguay y Uruguay les aporta los puertos de Nueva Palmira en el río Uruguay (Bolivia ya tiene una concesión), Montevideo, y eventualmente la construcción de un puerto oceánico en La Paloma. Nuestro país siempre ha manifestado interés pues le sirve que se exporten por su intermedio una amplia variedad de productos. Actualmente se comercializa algo utilizando embarcaciones menores. Las chatas llegan a Argentina y de allí se reembarca la mercadería.

 

Sin embargo, Urupabol puede hallar obstáculos en los intereses afectados. Brasil no se ha interesado en esa hidrovía, puesto que la conexión del pantanal boliviano es con San Pablo. Argentina se beneficia de la intermediación de la energía boliviana, al punto que Bolivia no puede vender gas a Paraguay directamente. En cambio, Bolivia está interesada en tres cuestiones: a) instalar en Montevideo un buque regasificador al que podría traerle gas; b) diversificar sus exportaciones de gas, que hoy destina principalmente a Brasil en cantidades muy importantes y en menor grado a Argentina; c) sacar la producción de las reservas de mineral de hierro de Mutún (una de las mayores del mundo) a través del Atlántico, que podría salir por Uruguay.

 

En otros planos ya hay acuerdos científicos, en medicina, por ejemplo, donde Uruguay es quien más aporta conocimientos. Ni que decir, que podría haber acuerdos de emigración beneficiosos para las partes. Por consiguiente no corresponde más que apoyar a los tres gobiernos por el posible restablecimiento de Urupabol, señal integracionista favorable.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje