La Ley de Caducidad y el humanismo hebreo

Unos de los principios éticos morales del judaísmo está basado en las escrituras, para unos, estas son normas humanas sacralizadas por los hombres, y para otros son

conceptos de un ser superior y sagrado. Es casi esta una encrucijada filosófica no solo judía, sino de todo el mundo Occidental, por lo menos. Pero hay valores en las mismas Escrituras que por encima de la interrogante conceptual, compartimos mayoritariamente. Ellos son los textos que marcan la relación entre los hombres, que 5 de los 10 Mandamientos abordan la temática terrenal en torno a la relación entre los semejantes. Sabemos que en los 10 Mandamientos los deberíamos llamarlos «preceptos», aunque popularmente no los denominamos así. Uno de ellos expresa: «No matarás» aunque la traducción de la raíz hebrea debiese traducirse como «No asesinarás». Acaso ¿podremos ignorar este profundo mandamiento? No puedo, como integrante de una cultura milenaria, ser neutral al acontecimiento de si juzgar o no en nuestro país a los asesinos y torturadores en la época de facto. Matar ya sería un acto lamentable pero asesinar o torturar, directamente atenta contra uno de los mandamientos que son parte de la escala de valores de nuestra sociedad, ya sea observante o secular.

 

Es parte de nuestra historia la persecución del nazi-fascismo, el asesinato de 6.000.000 de almas de las que 1.500.000 fueron niños, no podemos olvidar y nunca estuvimos dispuestos a renunciar de juzgar a los culpables.

 

Porque, asesinar o torturar a un ser humano de manera ex profesa, premeditada, en cualquier lugar de la tierra es condenable y no podemos en nuestra tradición milenaria ya que tantas injusticias rodearon a nuestro pueblo, alejarnos de anular una ley que ampara a los asesinos de nuestro pueblo uruguayo. El voto por SI no es un tema partidario, no se trata de resolver un inmediatismo, es parte de los valores que nos debemos a nosotros mismos.

 

En una guerra mueren muchos seres, lo que es lamentable, pero asesinar es un hecho premeditado, no casual, que se interpone al quinto Mandamiento «No asesinarás», con elementos sociológicamente básicos de la convivencia humana y filosóficamente comprometen nuestras principales normas sociales.

 

En mi historia están Ana Frank, Mordejai Anilevich, líder del primer levantamiento del gueto judío de Varsovia, Julio Fucik, maestro que murió junto a sus alumnos en un campo de exterminio, Edith Stein, y tengo 85 muertos en la AMIA, a mi compañero León Kaner asesinado al tomar un ómnibus en Tel Aviv, Raúl Feldman, amigo íntimo asesinado por la dictadura uruguaya en Buenos Aires de 17 balazos cuando estaba en un comité. No quiero continuar, pero recuerdo los centenares de correligionarios torturados y asesinados en nuestro país por soñar con un mundo democrático. Por eso juzgarlos es la propia esencia a la que no podemos renunciar.

 

Por otra parte recordamos al viejo Patriarca Abraham que quiso a la muerte de su esposa Sara buscar un lugar para enterrarla y no descansó hasta lograrlo. Es también nuestra tradición encontrar a nuestros muertos, para darle un digno entierro. Son las enseñanzas guías de nuestros patriarcas. Así pasó en Israel que se canjeó con el grupo terrorista Hezbolá, decenas de prisioneros por dos soldados israelíes, asesinados luego de detenerlos, sí, vinieron dos cajones fúnebres por prisioneros vivos. Pero los soldados israelíes fueron encontrados y enterrados debidamente.

 

El rabino conservador Marshal Meier rodeó, en lo peor de la dictadura, a Las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, cuando reclamaban por la vida de sus hijos, junto a Ernesto Sábato.

 

Por otra parte, cuando el presidente Iraní Mahmud Ahmadineyad intenta negar el holocausto o la shoa, nos rodea el rechazo, nuestro y del mundo ante semejante atrocidad xenofóbica y locura de querer borrar la historia.

 

Hoy toca a nuestra colectividad uruguaya-judía recordar y ayudar para que todos los torturadores y asesinos sean juzgados, es ética y no venganza. Para que nunca más alguien eleve una espada asesina contra un semejante. Para encontrar a los desaparecidos, y sus familiares los puedan despedirse de ellos y enterrarlos, cada uno a su manera.

 

Que la culpa y el malestar en nuestra cultura (Freud) sea para siempre una barrera que frene los aspectos más violentos de los hombres, para dar lugar a espacios de solidaridad, paz y no violencia. Por eso debemos votar por el «si «para levantar» la ley que da impunidad.

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