El pueblo unido jamás será vencido

Sin ánimos triunfalistas y con absoluta mesura, la coalición gobernante recibió los resultados de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), entidad relativamente «independiente» que en puridad resulta quizás ser la menos permeada a los intereses económicos del inversionista y aspirante a la Presidencia de Chile, el multimillonario Piñera.

Sin embargo, lo que la encuesta no señala es que en segunda vuelta, quien inclinará el fiel de la balanza a favor de Chile y de su pueblo será el voto de la fuerza política que aún sigue proscripta en el Congreso Nacional y que ya ha recuperado Comunas históricas de raigambre obrera y popular.

El acuerdo estratégico electoral signado entre la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, logrado tiempo atrás para permitir a esta segunda fuerza emerger hacia el hemiciclo máximo de representatividad, determinará también el triunfo ajustado, voto a voto, puerta a puerta para continuar desplegando, en este rincón del mundo, políticas públicas de protección social, educación, expansión del subsidio habitacional a los sectores más postergados, que jamás soñaron con poseer su casa propia y que están haciendo de su sueño una realidad.

Este acuerdo representa, además, saldar la deuda histórica que ambas colectividades debieron haber sellado para salvar la institucionalidad democrática, brutalmente socavada en setiembre de 1973, de cuya mancha más negra, antiguos adversarios aprendieron que, por encima de intereses de clase, de cuestiones personales, debe primar siempre el interés del ciudadano común, del hombre y la mujer de a pie.

Esa es la gran lección que nos dejó la dictadura fascista y asesina a todos los chilenos y latinoamericanos.

En veinte años de gobiernos democráticos mucho hemos avanzado, pero aún faltan descubrir muchas verdades, como las que recientemente acaba de encausar el juez Víctor Montiglio, procesando a más de 120 agentes de la Central Nacional de Información del augusto dictador por crímenes de lesa humanidad, entre ellos los de una mujer, la capitana de ejército Gladis Calderón Carreño, quien inyectaba cianuro a sus víctimas en la tortura del cuartel de calle Simón Bolívar, en Comuna de Ñuñoa.

También aparece en la lista el suboficial de infantería de marina Sergio Escalona Acuña, quien con un alicate extraía de los cuerpos de sus víctimas las piezas dentales que contenían oro. Luego estos cuerpos eran arrojados al mar…

¡Cómo no aprender de tanta desgracia! ¡cómo no construir prosperidad y desprenderse de tanta bajeza! con todo lo que hemos soportado durante 17 años en Chile y otros tantos en Uruguay, la querida Argentina, Bolivia, Paraguay, Brasil…

Es por ello uruguayos, chilenos, es por ello muy queridos hermanos míos, compañeros argentinos, bolivianos, paraguayos, patriotas cubanos, «nicas» sandinistas y liberarios, venezolanos bolivaristas y revolucionarios, anti imperialistas, hondureños, hermanos y patriotas de toda Latinoamérica que las democracias se construyen y conquistan todos los días, en una actitud de vigilia permanente, las ganamos y las ganaremos como ha sido desde el comienzo de nuestras patrias, algunas de las cuales cumplen ya 200 años con sacrificio, con lucha, con sello solidario y con toda nuestra humanidad, ganando el voto que el alma pronuncia en una batalla muy desigual, frente al poder del dinero, que ostentan las derechas oligárquicas del continente dispuestas a mantener sus privilegios, sin ningún tipo de escrúpulos.

La unidad del pueblo, de su clase obrera, generosa y comprometida con las mejores causas populares, del movimiento estudiantil y sus razones siempre válidas, la intelectualidad, las capas medias empobrecidas por la estafa de los ladrones banqueros y especuladores financieros, las mujeres, liberadas de los prejuicios propios de una cultura de dominación arcaica, los pueblos ancestrales, los discriminados sexualmente, los niños y los ancianos, el pueblo en toda su gloriosa expresión republicana y democrática enfrenta al pasado, a los que ya nos gobernaron, aquí y en Uruguay, en la Argentina y en Cuba, en Nicaragua y en El Salvador, en Honduras y en México.

Llamamos a votar y a ganar, gobernar y profundizar los cambios en octubre y en diciembre, llamamos a construir más y mejor ciudadanía, más hospitales y escuelas integrales de tiempo completo para nuestros niños y adolescentes, más igualdad, más democracia, más libertad.

Llamamos a derrotar a los grupos hegemónicos y oligárquicos, a los banqueros que nos saquearon y sometieron y pretenden seguir explotándonos, a la deplorable caterva archifascista y golpista que representan los Micheletti, parientes de los Reagan, de los Nixon y los Macri, de los Granier y de los Edwards, de los Peirano y de los que de manera genuflexa permiten la construcción de bases militares de la potencia militar mundial en nuestro continente.

No pasarán!

¡El pueblo unido, jamás será vencido!

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