Cámaras empresariales intentan engañar
El martes discutimos colectivamente la campaña publicitaria iniciada por las Cámaras empresariales, atacando directamente el proyecto de negociación colectiva que está en debate en el Senado de la República.
No podíamos salir de nuestro asombro. El mensaje está dirigido al pequeño y mediano empresario, tratando de explicarles lo mal que les puede ir si se aprueba la ley de negociación colectiva. El absurdo es de tal magnitud que llega hasta plantear la amenaza de que si los trabajadores, a través de la negociación colectiva logran mejores salarios se va a producir el derrumbe de los pequeños empresarios.
Invitamos a reflexionar, entre otros, a los pequeños empresarios que trabajan varias horas por día con los trabajadores de su empresa.
El salario de los trabajadores ha mejorado en este período de gobierno en algo más del 20%, incremento registrado a partir de salarios que estaban francamente deprimidos, producto de políticas laborales y salariales equivocadas, por no decir desastrosas. Este incremento salarial se volcó casi en su totalidad a un mercado interno fuertemente contraído y por supuesto que mejoraron las ventas de los pequeños almacenes, del carpintero del barrio, del electricista, del puesto de frutas y verduras y de muchísimas actividades que viven casi exclusivamente del consumo de los uruguayos/as. Es decir: mejoraron también los pequeños empresarios su nivel de vida conjuntamente con el de los trabajadores de su empresa.
Pero las Cámaras empresariales insisten en que esta ley los va a afectar directamente: otro engaño, pues esta ley no modifica la forma de negociar el salario que es la misma que se aplica hace 70 años. Parece un absurdo pero es así. La negociación va a fijar el mínimo por categoría.
Estos empresarios agoreros son los mismos que propiciaron en nuestro país la desregulación y la flexibilización laboral, apoyados por los gobiernos que suprimieron la convocatoria a los Consejos de Salarios, que hicieron aparecer miles de empresas unipersonales que dependían de una sola empresa, que evadieron mientras pudieron su responsabilidad como empresario, eludiendo los derechos de los trabajadores.
Esa es la fórmula que algunos miembros de las Cámaras añoran, es decir que no haya negociación, que las libertades sindicales no existan, que las empresas tercericen sin responsabilidad de tipo alguno. Vale recordar una de sus expresiones favoritas en la década de los 90 «el mejor sindicato es el que no existe».
No queremos más ser rehenes de políticas para superar la crisis que contengan ajustes fiscales, contención del gasto público, recorte de jubilaciones, rebajas salariales, pérdida de derechos sociales y laborales.
Con esta premisa y unos cuantos miles de pesos intentan ahora engañar a los uruguayos, en particular a los empresarios de pequeño porte. Pero no pueden engañar al bolichero que sabe que si hay puestos de trabajo en la construcción, su comercio trabaja mejor; que sabe que si se aumenta el salario de los trabajadores en general, ellos gastan sus ingresos en las empresas pequeñas del barrio en donde viven o trabajan.
Claramente los intereses de algunas cámaras empresariales están contrapuestas con los de los pequeños empresarios, que tienen razones más que suficientes para defender la ley en tanto no se van a ver afectados por la misma, muy por el contrario se van a beneficiar.
Además y en verdad, todo fundamento es irrelevante, pues su campaña publicitaria está vinculada más a una intervención directa en la campaña electoral que a la presunta defensa del pequeño empresariado. A través de este mecanismo publicitario se meten de lleno en la campaña electoral, tratando de definir el partido a favor de la desregulación, de la flexibilización, que tanto nos perjudicó a los trabajadores y pequeños empresarios en la larga década de los 90, que fue tan larga y penosa que duró casi 15 años.
Nosotros vamos a seguir peleando desde nuestro lugar por un país productivo con justicia social y profundización democrática. Ahí seguramente nos encontrarán juntos con muchos pequeños y medianos empresarios, con los cooperativistas, con las empresas recuperadas, con los estudiantes y con los jubilados.
¡Por favor! ¡No se dejen engañar!
Compartí tu opinión con toda la comunidad