Oportunismo, confusión ?y divisionismo?
Héctor Morales Telechea
El pasado jueves 1o de febrero desde esta misma página de opinión y con este mismo título, salvo la última interrogante, dábamos a conocer a los lectores a través de una extensa nota nuestro punto de vista acerca de la designación directa del representante de los trabajadores en el BPS, prometiendo al pie de la misma ocuparnos a la semana siguiente de opinar sobre el triste papel que en este tema estaba jugando nuestro amigo Adolfo Bertoni, la lucha por el referéndum contra 13 artículos de la Ley 17.243, pero fundamentalmente la esperanza (hoy fallida), de que el amigo recapacitara y no siguiera haciéndole el juego al enemigo de clase, nos hizo demorar algunos días más de los anunciados, el brindar nuestra opinión al respecto, omisión que vamos a subsanar desde aquí, en el día de hoy.
En primer término, para que se comprenda lo que vamos a decir a continuación, manifestamos que a pesar de las aclaraciones posteriores a nuestra nota, vertidas desde aquí mismo por el querido companero Guillermo Chifflet y el diputado Daniel Díaz, mantenemos en todos sus términos nuestros argumentos, a los cuales agregamos el de que la inexistencia de la aplicación de normas constitucionales, de otras normas legales de carácter legislativo, nacionales e internacionales, le cuestan a los trabajadores de la construcción y de otras ramas de la actividad, decenas de vidas e incapacidades, anualmente, y aunque el amigo Bertoni entienda que valen más las normas virtuales que la vida de nuestros hermanos, nosotros entendemos que la vida de los seres humanos están por encima de cualquier otro valor; y nuestra opinión respecto a la representación de los Trabajadores en el Directorio del BPS, por lo que el tema Bertoni lo vamos a encarar desde el mismo ángulo, «reiterando nuestra afirmación de que, a través de la designación directa en forma transitoria del delegado de los trabajadores en dicho Directorio, ni el PE ni el PIT CNT violaron en ningún momento la Constitución de la República, puesto que no se puede violar lo que no existe, y en el campo del trabajo y de los derechos de los trabajadores, ésta no existe, porque la misma dejó de aplicarse hace mucho tiempo «y a consecuencia de este lamentable hecho, también la tesis, en este caso oportunista de Bertoni, se desmorona por su propio peso, pero lo más grave de esto es precisamente el oportunismo con que él está actuando, y decimos actuando porque todos sus desvelos por la defensa de la Constitución y los sagrados derechos de los trabajadores son, pura ficción y si no veamos.
Se agravia Bertoni porque 750.000 trabajadores no pueden elegir a sus representantes, y este es un falso agravio, puesto que el PIT-CNT es el único y auténtico representante de los trabajadores en nuestro país, de los casi 200.000 que están afiliados porque «aún» tienen trabajo y les dan las fuerzas para estar organizados sindicalmente y en sus asambleas o congresos que son soberanos tuvieron la oportunidad de discutir y resolver sobre el tema, y de los cientos de miles que, o no tienen trabajo, o lo tienen precario y por tanto sin posibilidades de organizarse sindicalmente, o tienen un trabajo más o menos bueno, pero ante cualquier intento de organizar su sindicato, corren el peligro de ser despedidos automáticamente, y todo esto él no puede ignorarlo.
Pero más falso es el agravio de Bertoni cuando protesta con dolor y con rabia porque se les niega la posibilidad de elegir a sus representantes a todos esos trabajadores, olvidándose de que cuando él fue elegido como uno de los tres representantes de ellos en el ano 1992, junto a los companeros Murro y Bruni, al no concurrir a 60 reuniones de las 75 que realizó la terna en el período 1992 finales de 1993, y al haber presentado su renuncia formal a la misma en junio del 94, poco y nada le importó la voluntad de esos mismos trabajadores, en nombre de los cuales reclama hipócritamente que se les respete hoy, la voluntad que él violó ayer.
Otra prueba de la falta de autoridad de este amigo para hablar del tema es que lo hace solamente a título personal, ya que esa no es la posición de su sindicato, que más allá del voto amarillo, de las rebajas salariales, de la flexibilización laboral y de tantos ataques a los derechos de los trabajadores, recuerde el amigo que jamás el Semanario Patria ha brindado o dedicado una sola línea para dar a conocer o defender las opiniones de ningún militante sindical, por más justas que ellas puedan ser, si no todo lo contrario, ese solo hecho debería indicarle que le está errando, salvo que ya lo sepa y lo haga conscientemente, lo que significaría lisa y llanamente traición a la clase. Recuerde también el amigo que, desde los mismos inicios de la organización sindical, más allá de las lógicas discrepancias que tenían los grandes referentes, Pepe D’Elía, Gerardo Cuestas, Pedro Aldrobandi, etc., etc., en los momentos más duros de la lucha de clases, y por ende de la discusión ideológica, referentes con los cuales ni usted, ni nosotros podemos compararnos, jamás ninguno de ellos desacató las resoluciones del colectivo, ni se alió al enemigo para combatir a sus hermanos. Sabemos que en este caso a Bertoni le pasa lo mismo que a los neoliberales que nos gobiernan, le hace los mandados a otros personajes que no se animan a dar la cara y a los cuales conocemos pero no vamos a perder el tiempo ocupándonos de ellos. En el caso de los neoliberales, las comisiones se miden en millones de dólares en este caso, en un hipotético cargo de representante de sí mismo en el Directorio del BPS, pero cuidado, la derecha seguramente cuenta con mejores cuadros que el amigo, y en caso de que prosperasen los recursos del amigo y hubiera que ir a elecciones, ésta no lo elegirá para que lo represente y pondrá a disposición de esos cuadros, muchos dólares y a toda la prensa obsecuente, al servicio de los mismos, puesto que ante el temor de la sola presencia de la clase obrera organizada en los sillones de ese Directorio, es como un grano en la cola para las clases dominantes, según lo hemos podido apreciar en estos últimos ocho anos.
(*) Dirigente sindical
Compartí tu opinión con toda la comunidad