Una interpelación necesaria
La interpelación al ministro de Economía, decidida por las autoridades del Frente Amplio-Encuentro Progresista, constituye una instancia parlamentaria de gran importancia.
Para examinar el aumento de los combustibles y, como se ha anunciado, para reflexionar e intercambiar opiniones sobre la orientación en materia de política económica que desarrolla el gobierno nacional.
Visto desde el ángulo de la transparencia y del funcionamiento de las instituciones de la democracia, la interpelación tiene varias aristas positivas.
En primer lugar, la jerarquización del Parlamento como ámbito de seguimiento y contralor de las actuaciones del Poder Ejecutivo. Cuando se acentúa en el país la tendencia a fortalecer la función del Poder ejecutivo, y en particular la del Presidente de la República, el contrapeso parlamentario es absolutamente necesario.
En segundo lugar, el aumento de los combustibles, procesado en silencio y anunciado en la madrugada del 24 de febrero, fue una expresión exagerada, casi caricatural, del manejo opaco de la información sobre asuntos públicos.
La absoluta falta de transparencia sobre los montos, la oportunidad y los motivos del aumento de precios evidenciada por el Poder Ejecutivo y la mayoría colorada del Directorio de Ancap, es un ejemplo extremo de falta de consideración hacia los derechos ciudadanos.
Algo similar ocurre luego en la prensa, cuando algunos medios pretenden informar acerca de la reunión realizada entre el Directorio de Ancap, la Federación (de trabajadores) de Ancap y las autoridades de las fuerzas de la oposición.
Las expresiones públicas del titular del ente petrolero no hacen sino arrojar más confusión sobre el fondo del asunto.
Al soslayar el peso de los factores tributarios en la formación del precio de los combustibles y al atribuir exclusivamente el aumento a los costos operativos de la refinería nacional, la opinión pública queda sin saber cuáles son los aspectos centrales del problema.
Unas horas después de un aumento que más que triplica el del costo de vida, el titular de Ancap anuncia que el Directorio se propone llevar los precios de los combustibles a los niveles de la región.
El tenor de las declaraciones nos recuerda el título de una de las más logradas narraciones de Silvina Bullrich: «Mañana digo basta».
El Directorio de Ancap, el equipo económico y el Poder Ejecutivo ¿se proponen eliminar la función recaudadora de Ancap, o mañana dicen basta?
En otro orden, la decisión, por unanimidad, de las autoridades de la oposición progresista en cuanto a la designación del senador Danilo Astori como miembro interpelante también es particularmente acertada.
No sólo por la notoria idoneidad del legislador en materia económica sino por su preocupación constante por el estudio, la racionalización y de hacer explícita ante la opinión pública los, a veces intrincados, asuntos de la economía.
En los últimos meses se han dado muchos y muy trascendentes pasos en materia de política económica y han faltado las discusiones abiertas que contribuyan a que la gente comprenda qué es lo que está pasando.
El mero contenido de la Ley de Urgencia y –sobre todo– la catarata de privatizaciones y desregulaciones que contiene el Presupuesto quinquenal merecen ser examinadas, de lo contrario se acentuará la impresión que el país marcha a tientas, un poco al golpe del balde de los estímulos o desestímulos que vienen de afuera, y a las ocurrencias de los gobernantes.
El Senado de la República, en el curso de la interpelación, y más allá de cómo se ordenen los votos, tendrá la oportunidad de formular interpretaciones que ayuden a la ciudadanía a vislumbrar hacia dónde vamos y qué podemos esperar de la acción político-económica del gobierno.
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