Terrorismo vasco

¡Qué barbaridad! ¡Banda de asesinos y criminales sin dudas! La ETA le dio un «petardazo» y voló una casa cuartel de la imperial añeja España. La furgoneta cargada de explosivos derrumbó la fachada entera del edificio de marras, dejando las dependencias del centro militar íbero a la intemperie, y expuesto a las inclemencias del tiempo. Hubo 64 heridos leves, según las agencias internacionales del mundo libre imperial, incluyendo algún niño. ¡Todo reprobable y condenable! Tan reprobable y condenable como las exitosas masacres de las dos guerras del Golfo Pérsico para quedarse con el petróleo palestino e iraquí y el gas natural afgano.

La primera (tormenta del desierto de «papá» Bush, inglesa e israelita, y España entre otras) donde se enterró vivos, literalmente, no sólo al ejército árabe sino que incluyeron aldeas y ciudadanos en general, niños por miles, etc. con topadoras en la arena. ¡Claro lo hizo el imperio y sus «amigos» y por supuesto, no fue terrorismo! La «Francia eterna», como se gustan los galos mencionarse, también se solidarizó, y es lógico y destacable, con el viejo imperio español. Macanudo. Claro, debieron haber tenido también igual acto de constricción y dolor cuando las torturas, crímenes y asolamiento que supieron hacer «generosamente» en la lucha de la independencia argelina o en Indochina, cuando regaban sus aviones «Mirage», junto con los yanquis, con Napalm (fuego líquido), las aldeas de paja en los pantanos y selvas indochinas. Recuérdense las fotos y películas de la época mostrando los niños y mujeres corriendo envueltas en fuego, como teas humanas. ¡Eso tampoco fue terrorismo! ¡Terrorismo hacen sólo los vascos! ¡Por supuesto tampoco lo hay en la Franja de Gaza! ¡Cosa reciente y demasiado actual! ¡Pardiez! Un millón y medio de palestinos sin agua, electricidad y magros remedios en ese «horno canicular», por tropas de élite y un muro como el de Berlín (no tan largo como la muralla china) de igual eficacia, rodeándolos.

¿Y los únicos terroristas son los vascos? No olvidemos la emblemática guerra del opio (1905) en que la «Rubia Albión» inglesa «Legítimamente» defendió sus factorías de droga y comercialización posterior en China. Al gobierno chinito, sufriendo los efectos del opio en su gente (morían por millares), se les ocurrió la peregrina tesis de prohibir su venta. ¡Imbéciles ocurrentes! ¡Inglaterra los masacró y obligó a seguir las «fumatas» opiantes! ¡Y los vascos, que luchan por su independencia, soberanía y libertad, son los ¡únicos terroristas! Increíblemente, se les escapó una noticia sin desperdicio. A raíz de la desmantelación interminable de la cárcel de «alta» seguridad y tortura de Guantánamo, los yanquis liberaron, según parece, un terrorista de 12 años. ¡El peligrosísimo asesino haría tres años que estaba preso y, según trascendidos, también torturado! ¡Cáspita! Cuánto rigor para el «delincuente». Supongo que además de las pateaduras, golpes, violaciones y demás etcéteras, le sacarían algún osito o autito con lo que el niño en sus ratos libre jugaba… Lo tuvieron tres «añitos».

¡Entró en Guantánamo a los nueve años y lo largan recién a los doce! ¡Cuánta crueldad aprendieron los imperios de los vascos! ¡Son tan brutos esos vascos bestias que, en lugar de invocar o argumentar para justificar a estos hechos monstruosos, el querer el petróleo iraní o árabe, el gas natural afgano, o las riquezas indolatinoamericanas como hizo la España, la vieja madre, que terminó con la riquísima cultura precolombina y además se llevó el oro, la plata, minerales y demás riquezas de nuestro continente. Sin olvidar de asesinar los indios y hasta de «empalar» a sus caciques, caso de Caupolican por citar uno, alegando querer ser libres, soberanos e independientes. Llega al delirio de soñar con una Ikuriña flameante en los picos pirenaicos y también junto a las demás banderas libres en el edificio de las Naciones Unidas! ¡Cretinos! ¡Apenas si tienen siete o diez mil años de antigüedad y libertad añosa, cultura propia, idioma propio, artes propias, historia propia (vencieron a Rolando Sobrino de Carlomagno en Ronsenvalles antes de la Navidad del 800…) sin perjuicio de los reinos de los Sanchos, el mayor y el menor (año 1000), el reino de Navarra y demás etcéteras, y pretenden ser soberanos. ¡Cuánta atrevida impertinencia!

Por supuesto, dos humildes policías asesinados en Mallorca, no tienen culpa de nada y hoy son inocentes víctimas con familias que los lloran desconsoladamente. Pero téngase también en cuenta las miles de familias vascas que por centurias y décadas lloran por cientos de miles de hijos, padres y demás seres queridos, muertos asesinados y aún hoy torturados por luchar por una Patria, la milenaria Euskadi, libre e independiente. En materia de terrorismo, nunca más sabia la frase de Jesús: «El que esté libre de pecado que lance la primera piedra».

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