Olor a rancia derecha

Estamos en plena zafra electoral. Y es de estilo, cuando no tenemos elementos para mostrar nuestra calificación, buscar descalificar al rival. Y en la selva oscura de la política, como en el río revuelto del refrán, hay ganancia para los depredadores. Y sobras para los carroñeros.

En mi última incursión por el dentista, tuve el tiempo y la oportunidad de «vichar» Búsqueda.

Es bastante oportuno ver qué piensa el enemigo. Sobre todo, por si llegara a estar de acuerdo con lo hecho por nosotros, para cambiar el rumbo.

Me encontré con dos «perlas», gemas del más rancio collar de la derecha.

La primera es un articulo de Gianelli (1)

En el mismo, se dedica a pormenorizar, los que a su juicio, son ejemplos de «desvíos» cuasi delictivos de la izquierda en su paso por el gobierno.

Entre ellos, quiero destacar uno muy sabroso y emblemático.

Entre los dirigentes en cargos de gobierno, susceptibles de ser citados por sus «irregularidades» se refiere al Compañero. director de la OPP Enrique Rubio señalando, como motivo de preocupación insoslayable, por su actuación censurable, su expresión:

«Si logramos convertir en votos, la ayuda que el gobierno otorgó en estos años a familias de bajos o nulos ingresos, ganamos en la primera vuelta».

La segunda «perla» es un artículo de Tomas Linn (2) en que esboza su preocupación por la realización de «una campaña publicitaria de ANEP, que busca revalorizar la educación pública».

Comenzando por esta última perla, estamos en el reino de la «motosierra», para amputar gastos del Estado «a diestra-siniestra». Es el mismo cantito que vemos en los «0K» (4×4 y similares valores), que empadronan en intendencias de patentes más baratas sus autos caros, y le pegan la calcomanía con la leyenda : «Bajar el costo del Estado».

En definitiva, dicha arenga es consistente con la desaparición de lo estatal, entre otros rubros, en el de la enseñanza, para dejar librado el apetitoso mercado a «algunos zorros de la enseñanza privada». Ni más ni menos.

Y volviendo a la primera «perla», le parece «cuasi-delictivo», y por eso lo señala específicamente, que, alguien perteneciente al primer partido que ha hecho algo por los más infelices, espere que, razonando con un mínimo de neuronas, el beneficiario reconozca a quien le debe esa mejora. Y se dé cuenta de que, de su inmediata elección, depende de que se mantenga y/o mejore su situación, o que se vuelva al período en que los más infelices, sin ninguna esperanza ni posibilidad, seguían siendo los más infelices. La derecha, mantiene sus métodos de convencimiento. Andan, sobre todo en el Interior, los adelantados «pichones» de intendentes, compitiendo a quien hace el «choripán y vaso de vino más llamativo». Y no les importa que, por hambre o ventaja, se repitan en cada oportunidad de «clú» distinto, los mismos «comensales». Porque lo que importa es «tener número».

Menos mal que, inclusive, he oído que algunos, que desfilan «en reiteración real» por todos esos eventos, se quejan sólo de que, «el asado con cuero no estaba muy a punto…».

Y la expresión de Rubio, va acompañada de la más lógica lógica, con el perdón de la redundante redundancia. Porque, cuando llegue el momento de decidirse a quien votar, a manera de ejemplo, los que fueron ayudados por el Plan de Emergencia, los que recuperaron la vista, después de estar decenas de años ciegos, los que obtuvieron empleos por derecho propio, los que mejoraron su salario real, etc etc, ¿pueden volverse de golpe, otra vez, tan ciegos, y decidir intentar volver a los que nunca le dieron nada? ¿O, en el mejor de los casos, «un choripán y un vaso de vino ‘berreta’ quinquenal», como único «beneficio», en los muchos años en que usufructuaron el gobierno?

Es lógico pensar que, con apenas una neurona en funcionamiento, si tienen que optar entre la causa real de lo que tangiblemente mejoraron, o correr el riesgo «motosierresco» de perder de un corte lo conquistado, esos grupos de «olvidados de siempre»(hasta 2004), que se engloban bajo la aséptica denominación de «familias de bajos o nulos ingresos», van a tratar de apoyar a quienes, por primera vez en la historia patria, los han ayudado.

Claro que, para la derecha, esto es un peligro. Por eso ponen entre los hechos a destacar como «cuasi-delictivos», esta «travesura» de Rubio.

Estos son los que le hacen el libreto a la derecha electoral.

Son los mismos que le hacen decir a algunos despistados, que es comparable lo hecho por el gobierno con el Plan Ceibal, con lo hecho por la derecha respecto a la Tarjeta Joven.

Si no fuera trágica la comparación, sería cómica.

Tanto que me hace acordar a una humorada, que me contó mi amigo Peloche, de aquella chica que le decía a su compañero que, para festejar el aniversario de que se conocían, debían regalarse cosas prácticas, como corbatas y tapados de visón…

 

(1)»El olor a queso», C Gianelli , Búsqueda 30/7/09 pag 4

(2)»Una publicidad que no convence» T Linn, Búsqueda 30/7/09 pag 6

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