El modelo económico de la dictadura
La dictadura fue la condición necesaria del modelo económico vigente en los 90 y al que no queremos volver.
El Uruguay, hasta nuestro gobierno, desarrolló un modelo social y económico que en varias publicaciones hemos calificado de liberal aperturista (dependiente), concentrador y excluyente (modelo LACE).
* Liberal, porque desde el punto de vista teórico sustenta la no intervención del Estado.
* Aperturista, porque sustenta la apertura irrestricta al exterior y es una apertura dependiente porque frente a las amenazas y oportunidades de la acumulación mundial, la política pasiva de inserción tiende a potenciar las amenazas y debilitar el acceso a las oportunidades.
* Concentrador, porque su viabilidad y desarrollo depende de concentrar y centralizar la riqueza, es decir transferir dinero del trabajo al capital (concentración) e integrar los capitales en grandes conglomerados económicos (centralizar).
* Excluyente, porque una porción creciente de la población va quedando fuera de los canales de acumulación formal, presenta un desempleo estructural y se excluye a las mayorías del fruto del crecimiento de la riqueza.
Sin embargo, este modelo no nació en los 90, sino tan solo se profundiza. La génesis de este modelo está en 1968 cuando se concretó la congelación de precios y salarios. Recordemos que la congelación se realiza el día 28 de junio de 1968 y el 1º de julio tocaba un ajuste salarial que no se realizaba desde el 1º de enero y ya se había acumulado más de 50% de inflación y días atrás se había dado una gran devaluación que había más que duplicado el valor del dólar. Es decir que la congelación de precios y salarios se hizo en el peor momento para los trabajadores y significó una rebaja salarial relevante. El gráfico es claro mientras los salarios antes y después de la congelación siguen igual, los precios se habían disparado y el dólar también. No empezamos de cero, los salarios empezaron muy atrasados y ese era claro el objetivo de dicha congelación.
(Ver gráfica 1)
Posteriormente la política económica se alinea de manera casi total a los lineamientos del FMI, en el elenco ministerial participaron de manera creciente los representantes de los más poderosos grupos económicos y la creciente represión interna es el sostén de este proceso. Sin embargo, un proceso de estas características se tornaba inviable en un Uruguay donde las organizaciones de trabajadores eran muy poderosas, donde la percepción del rol social del Estado era asimismo poderosa y donde el clientelismo político impedía una política dura de caída de los ingresos ya que cada cinco años se hacía imprescindible legitimar el gobierno por medio de concesiones económicas.
Por ello entendemos y esa es la primera tesis que queremos desarrollar que: la dictadura cívico-militar es, en su parte sustancial, el resultado de la necesidad de reestructuración del modelo de acumulación capitalista en el país hacia el modelo liberal, aperturista, concentrador y excluyente que exigía una profunda redistribución regresiva del ingreso, un proceso de concentración de la propiedad y una liberalización sin restricciones al ingreso y egreso de capitales. Todo ello no era posible en las condiciones de la democracia uruguaya.
Entonces la eliminación de las libertades políticas, sindicales y sociales, dio viabilidad a un proceso de reestructuración económica hacia un modelo de apertura y liberalización como ya se anunciaban, como fundamentos económicos, en el Plan Nacional de Desarrollo 1973/77 elaborado por el último gobierno democrático del Partido Colorado y asumido plenamente por la dictadura. El proceso de desarrollo económico de la dictadura, tuvo como sus pilares fundamentales entre 1974 y 1980 los siguientes aspectos:
* Una caída sustantiva del salario real.
* Una apertura inmediata y total del sistema financiero, con plena y libre movilidad de capitales, con libertad de fijación de la tasa de interés y de la tenencia de activos internacionales.
* Un retiro gradual pero definitivo hacia 1979 de la participación del Estado en la fijación de precios.
* Reconversión exportadora, subsidiando las exportaciones y castigando el mercado interno.
Es decir se da un proceso de modificación de la distribución de la riqueza entre trabajo y capital y dentro del capital hacia el sector financiero y exportador.
El conjunto de esta situación provocó modificaciones sustanciales en el modelo de acumulación. Entre ellos cabe destacar el proceso de redistribución regresiva del ingreso cuyo eje central estuvo diseñado desde la política económica y salarial de la dictadura y consolidado en los años 90.
El siguiente cuadro y la gráfica que se adjunta nos trae la información al respecto.
(Ver cuadro 1)
Esta caída de la participación de los salarios se expresa con claridad en el gráfico 2 y muestra que la relación favorable entre ingresos no laborales e ingresos del trabajo aumentó una vez y media, y esa es nuestra segunda tesis que el objetivo de la dictadura y los gobiernos de la década de los 90 fue una profunda concentración del ingreso en perjuicio de los trabajadores y sus familias.
(Ver gráfica 2)
Este proceso que se dio en aquellos años fue una clara combinación de la caída de salario, el aumento de la intensidad del trabajo, el aumento de la jornada de trabajo (más horas de trabajo, más miembros de la familia trabajando) en una misma familia.
La combinación de lo anterior (menor salario real, más horas trabajadas, más intensidad del trabajo,) provocó una reducción del valor del trabajo lo que provocó entonces un aumento del excedente sobre dicho valor del trabajo.
En síntesis, el proceso económico autoritario (desde 1968 y pasando por la dictadura) significó la puesta en marcha de esta concentración del ingreso tan relevante que sufrieron los trabajadores uruguayos.
La democracia permitió, en su primer gobierno, una recuperación cuantitativa del nivel salarial que lo ubicó en los niveles de 1981, es decir en el nivel del salario reducido por la dictadura en su fase de crecimiento económico y no alteró la pérdida generada desde 1968 hasta 1980. Los 90 estabilizaron el salario real y por ende no modificaron esta situación.
Por lo tanto, las mejoras cuantitativas no significaron una mejora cualitativa del valor del trabajo, sino tan sólo un poco más de ingresos. Y por ello concluimos en nuestra tercera tesis: que el proceso de redistribución regresiva del ingreso se generó en la dictadura y se consolidó en democracia especialmente en los años 90, como se ve en el gráfico 3 con la caída de la dictadura, la leve recuperación al inicio de la democracia y el estancamiento salarial en los 90.
(Ver gráfica 3)
Sólo para recordar las notas escritas a lo largo de los últimos meses en LA REPUBLICA, digamos que en estos cinco años ha comenzado el proceso de recuperación del salario real, con mayor énfasis en los salarios más bajos y más deteriorados desde la dictadura en adelante.
Por otra el progreso de gobierno para el período 2010 -2014 anuncia la continuidad de este proceso cuando dice: La política salarial debe pasar de una etapa de crecimiento para la dignificación del salario (recuperar lo perdido durante el gobierno de Batlle) a una política salarial en el período 2010-2014 que potencie su efecto redistributivo para lo cual es necesario mejorar la relación entre masa salarial e ingreso nacional (indicador de la redistribución de los ingresos).
Por ello sigamos este proceso y no volvamos a quienes nos congelaron los salarios.
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