EDITORIAL

La batalla  por Honduras

Lo que está pasando en Honduras no nos debe sorprender, pero sí alarmar. La gran mayoría de los medios de comunicación de ese país se han puesto del lado de los golpistas y han construido un paraguas informativo protector de quienes han herido a la democracia de Honduras.

El martes en la noche Canal 4 de nuestro país tuvo un contacto con una emisora televisiva de Honduras, donde un periodista dijo al aire que en su país no había un golpe de Estado. Ante una repregunta de la periodista uruguaya que conducía el noticiero de las 20 horas, el hondureño no sabía ni qué contestar, ni cómo acomodarse el saco y la cobarta. Sabía, descaradamente, que estaba mintiendo.

Ayer, sobre las 15 horas, un editorialista de Maya TV llegó a poner en el mismo bloque a CNN y a Telesur, como promotores de una campaña de desprestigio contra los que secuestraron al presidente Manuel Zelaya y los trasladaron clandestinamente a Costa Rica.

Estamos, una vez más, ante una fuerte alianza de la oligarquía de un país del sur del Río Bravo, con los generales fascistas y los medios de comunicación locales.

Lo nuevo es que la reacción internacional es unánime, al grado que tenemos la grata sorpresa de que por primera vez Telesur y CNN coinciden, como es la primera vez que los gobiernos Latinoamericanos y del Caribe tienen zonas de encuentro con el gobierno de Estados Unidos, que ha rechazado el golpe de Estado.

La ONU, la OEA, los países miembro de la Unasur y del Mercosur han convergido todos, a favor del respeto de la institucionalidad democrática en Honduras, así como exigen que Zelaya recupere la presidencia de esa República.

Por su parte Zelaya anunció ayer desde Washington y luego desde Panamá, donde asiste a la investidura de Ricardo Martinelli, que regresará este fin de semana, cuando se cumpla el plazo de 72 horas dado por la Organización de Estados Americanos (OEA) a los golpistas.

Seguramente el retorno será el próximo sábado acompañado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y el de Ecuador, Rafael Correa, jornada que tendrá que ser acompañada por una amplia convergencia de pueblos, partidos y gobiernos que no quieren que vuelva la noche oscura del fascismo por nuestras tierras.

Si en Honduras los golpistas se consolidan, será una gran derrota para el amplio espectro democrático que ha permitido que se produzcan avances sustanciales a favor de las multitudes desheredadas.

La batalla de Honduras por la democracia es parte de una gran batalla por la libertad, la democracia y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Y Uruguay tiene un lugar en esas filas.

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