Evo, América Latina
Nuevos liderazgos emergidos de la ética histórica solidaria y de nuestras comunidades originarias.
Cambia, todo cambia y así como el proverbio popular nos enseña que no hay que andar con gre, gre para decir Gregorio en la nueva fase de comunicación los gurises para acariciarse con un «te quiero mucho» escriben tqm en sus celulares.
También el colonialismo, el neoliberalismo trajo e impuso su poder como síntesis de sus ambiciones con formas de expresión implícitas, paralelamente fuimos resistiendo y a la vez construyendo nuestros propios estilos populares, no clásicos como emergentes alternativos a esa estructura dominante.
Quien transgreda esas barreras será llamado «Indio ignorante» como el caso del compañero Evo Morales, o «populista» como el compañero Mujica.
Un árbol sin raíces profundas no soporta temporales fuertes y más que hacer temblar a estos, preferimos ir por ellas al corazón de nuestra América Indígena, Bolivia, capital mundial en valores humanos.
Dice su Presidente: «Volver a vivir bien. Ese es nuestro primer objetivo».
Vivir bien no significa vivir mejor, pues si alguien vive mejor quiere mejor, quiere decir que otro vive peor.
Dice su ministro de Relaciones Exteriores: «Nosotros hemos dejado de ser. Los Institutos Superiores, la Universidad, no nos hablan de nuestra historia. Tenemos grandes líderes nosotros, como Juan Chojne, que era uno de los que organizaron un movimiento religioso de resistencia hacia los españoles y nos ha dejado el código Ayra, que es estar sin estar. O sea, nosotros estamos en la escuela, hablamos castellano, izamos la bandera Boliviana, en el estar. Pero en el no estar, estamos con nuestros aimará, con nuestros Whipala, con nuestro Tupaj Katarí. Estoy y no estoy. Yo tengo que cumplir aquí con las normas hechas por los partidos tradicionales en las anteriores gestiones… Hay un sistema establecido que aún no ha cambiado.
Pero nosotros no hemos venido a administrar eficientemente el modelo neoliberal, sino a cambiarlo.
En esta lucha por la Independencia, nunca nos hemos rendido, sabíamos que un día nosotros mismos nos íbamos a gobernar.
Ahora estamos gobernando con las leyes hechas por ellos, pero nosotros vamos a gobernar cuando hayamos recuperado las leyes de la naturaleza».
Dice su viceministro de Justicia Comunitaria: «Durante los últimos meses he asistido a varios talleres con pueblos indígenas, con guaraníes, con tacanas, ahí la gente sigue siendo esclava a pesar que nuestra Constitución lo prohíbe. Sigue sirviendo a sus patrones. Los hijos que ya estudian se dan cuenta y me dicen: «Tú que me hablas tanto de justicia, si aquí mis derechos no son respetados. Los patrones hacen lo que quieren con nosotros, con nuestros hijos. Las vacas de mi patrón tienen más derecho que yo. Mi patrón posee entre cinco y cincuenta hectáreas de terreno para su ganado, en cambio yo no tengo ni un pedazo de terreno donde pueda hacer una casa.
Sin embargo soy yo el dueño legítimo de esta tierra. Eso nos hacen creer.
Dice su vicepresidente: «Aún estamos en un momento de crisis estatal, del derrumbe de los viejos órdenes de ubicación de la sociedad; a partir de la construcción de un nuevo orden vendrá un nivel de estabilización.
¿Y quién ha de ganar? Quien posea la capacidad de tener más aliados, de enamorar por lo colectivo y de la capacidad de neutralizar al adversario y convertir esa neutralización y esas alianzas flexibles en norma, institución, sentido común, cotidianidad, ese es quien va a ganar.
La idea de ganar no está asociada a la derrota física del adversario, sino a su derrota histórica, moral y política; a la incorporación de los intereses de los adversarios en la estructura de los intereses de las fuerzas emergentes.
Es una idea un poco rara de la historia. No es: derroto al otro porque lo aplasté, sino lo derroto porque lo incorporé de manera subordinada en mi estructura de poder.
Si este movimiento no logra hacer eso, su historia será efímera».
En nuestro país las respuestas de acceso a la vivienda en forma individual son rápidas y eficaces, las formas colectivas, o sea los asentamientos (comunidad de pobres) o trabajadores organizados en forma colectiva para el acceso a la vivienda, aún no tienen canales tan eficientes y tan aceitados, no es para estos la lógica aplicada.
Menos comunión con lo individual y más comunidad para la solidaridad.
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