EDITORIAL

La salud es lo primero

Continúa un lento crecimiento de los infectados con gripe A en nuestro país, lo que estaba previsto como comportamiento de epidemias de este tipo.

Hay elementos que se mantienen permanentes, como ser que la enfermedad es benigna y que en todos las casos los contagiados son portadores del virus debido a que tuvieron contactos en el exterior del país, particularmente Buenos Aires, con personas infectadas.

Otro elemento a tener en cuenta es que los nuevos casos aparecidos en Uruguay están perjudicando a personas con importante nivel cultural y de recursos para poder trasladarse fuera de fronteras. Por eso en la escuela pública uruguaya, que por desgracia se ha transformado en la escuela de los pobres, no hay un solo caso de presencia de la gripe A.

Esto lleva necesariamente a la conclusión que hay que tratar de disminuir los traslados fuera de frontera y que, para ello, hay que trabajar sobre el comportamiento cultural de aquellos sectores de la población que tienen capacidad de visitar otros países, que por lo general tienen a sus hijos en el sector privado de la educación uruguaya.

Si esta perspectiva es correcta parece necesario que se actúe sobre ese sector de la población, con el fin de persuadirlos ­que no es sinónimo de impedir­ para que, en vacaciones de julio, las mismas se disfruten dentro del territorio nacional y, en el caso de hacerlo en el exterior, se tomen todas las precauciones del caso.

En julio puede pasar que más de 25 mil uruguayos crucen nuestras fronteras con destino a Argentina y que esos compatriotas vuelvan al territorio nacional, luego de haber estado en contacto con los hermanos argentinos.

Otro fenómeno que se va a presentar es que entre cinco y diez mil uruguayos residentes en el hermano país, vendrán a Uruguay para participar de las elecciones internas del próximo 28 de junio.

No estamos planteando el cierre de fronteras, pero sí que hay que incidir para que esos traslados masivos se realicen con todos los cuidados sanitarios del caso. Se debe recomendar, en este sentido, un estricto control de las fronteras, las terrestres pero también las virtuales como pueden ser los aeropuertos. Pero, fundamentalmente, hay que lograr que todos aquellos que pueden suspender sus viajes al exterior lo hagan.

La gripe A, repetimos, ha resultado benigna, pero nuestros países no están en condiciones de atender a decenas de miles de personas que puedan llegar a tener síntomas que preocupen a nuestro sistema sanitario, que se vería desbordado.

Una buena participación del Estado en materia publicitaria, con el apoyo de los medios de comunicación y de las organizaciones de la sociedad civil, debería influir sobre el comportamiento de la población, para que esta epidemia no termine alterando la normal vida de nuestra sociedad. Donde la salud, debe ser lo primero.

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