La vida y la lucha continúan
La decisión que el candidato presidencial se resuelva a través de elecciones internas realmente competitivas, ha sido removedora para el Frente Amplio. Los frenteamplistas elegirán en junio su candidato, sin sentimiento apocalíptico alguno y luego lo apoyarán en forma decidida, hacia las elecciones nacionales de octubre. Este mismo pueblo, siente y anhela que los dirigentes y gobernantes sostengan firmemente el timón, frente a los ataques de la derecha blanquicolorada, que hoy combina el resentimiento, la desesperación y la negación de todos y de cada uno de los logros de este gobierno.
Es entre los dirigentes, donde el nerviosismo, el apresuramiento o la pura y simple torpeza, llevan a equivocar el tono o a no calibrar adecuadamente las consecuencias de los dichos y los actos, perdiendo así la real dimensión de esta elección interna. Ceñirse a una conducta que contribuya a un clima fraterno y unitario, para difundir los aciertos del gobierno, identificar sus déficit y presentar los desafíos venideros, es un imperativo político de primer orden.
Debemos apostar a la construcción de un relato, que permita a nuestra gente soñar con un Uruguay más justo, más solidario, más democrático sin impunidades ni privilegios. El programa común del Frente Amplio, acervo de todo el colectivo, es un diferencial formidable, para enfrentar a la derecha en las elecciones de octubre. Programa de unidad, que contempla las sensibilidades de todos y que además apunta a profundizar los cambios.
Los valores de justicia y libertad, son elementos identitarios de nuestra izquierda nacional. Constituyen elementos consustanciales a nuestra historia. Justicia y libertad, en el entendido que el actual sistema de relaciones económicas y el entramado, social y cultural vigente, impiden el pleno desarrollo del individuo en el Uruguay de hoy.
Batllistas, nacionalistas, anarquistas, marxistas, no sectorizados, comunistas, socialistas, socialdemócratas, socialcristianos y democristianos, hemos podido convivir no sin dificultades y desencuentros en el Frente Amplio, por compartir estos valores, más allá de la particular visión de cada uno. Valores que orientan la acción política y la militancia, como compromiso con ideales superiores, sintetizados en el sentido de servicio a los ciudadanos, por entrega a la causa, a diferencia de la visión que reduce la acción política tan sólo a una carrera de «gerente».
La derecha niega la existencia de la ideología y, en su afán de articular privilegios y consolidar impunidades, transitan desde las definiciones de «centro», pasando por el «pragmatismo sensible», hasta terminar en el «neoliberalismo nacionalista». En realidad terminarán si llegan al gobierno en la repartija del poder, votando todos juntos, la derogación de los progresos conquistados por el Frente Amplio, para reconstruir el status quo de impunidad y privilegios, que este gobierno ha comenzado a desarticular.
La izquierda por el contrario, debate cómo se erradican esos privilegios y se destruyen las impunidades, para construir factores institucionales que garanticen el ejercicio de los derechos de toda la población. Los valores de justicia, libertad y solidaridad, tienen entonces un sitial jerárquico, en el sentido de erradicar los condicionamientos, que en forma estructural y permanente, someten a miles de compatriotas a la marginalización, la pobreza o la exclusión.
El complejo tejido político y social, de cara a la transformación del país, debe anclarse justamente en esos valores, de una izquierda a la que muchos aportamos, paciente y silenciosamente, sin estridencias ni conferencias de prensa altisonantes, para fortalecer la unidad, con responsabilidad y sensibilidad.
Entendido esto, la opción hacia las internas tan sólo tiene una dimensión táctica y sobre las ideas programáticas estas sí, debiendo pasar el escrutinio de su necesidad, conveniencia, racionalidad y oportunidad en el marco del programa común ya acordado, para hacerlo realidad en los próximos cinco años.
Dilema táctico, en el único sentido de la necesidad de realizar un segundo gobierno, de una izquierda renovada por la propia gestión en el gobierno nacional y en la administración de ocho departamentos. Un segundo gobierno que permita afirmar y consolidar los cambios estructurales, en la democracia, la salud, la educación, en el mundo del trabajo, en las relaciones sociales, en la cultura y en el sistema impositivo entre otros.
El desafío es cómo conquistar un nuevo gobierno del Frente Amplio. Unos piensan legítimamente, que la personalidad y la forma de comunicación del compañero José Mújica hace la diferencia, otros, entre los que nos contamos los nuevoespacistas, consideramos que la diferencia a favor, está en la solidez política y técnica del compañero Danilo Astori.
Es cierto que, ninguno de los dos sintetiza el crisol de sensibilidades de todos los frenteamplistas, pero sí, a la gran mayoría. Por ello, insistimos desde hace ya más de un año, en la formula arrolladora de Astori Mujica, para garantizar el triunfo en primera vuelta.
Esa idea, explicitada desde hace varios meses y aceptada por toda la dirección del Nuevo Espacio, tenía como presupuesto la imposibilidad política de terciar en esta dicotomía y la inutilidad de ensayar alternativas artificiales. Esto no dependía ni depende, de las condiciones o calidades personales de tal o cual compañero, pues las realidades políticas no las construye quien quiere, sino quien puede. La terca realidad es la que indica, que esto no se ha modificado, por el contrario, se ha consolidado cada vez más, la opción entre dos candidatos posibles: Astori o Mujica.
Los avatares de la vida y la política, deparan momentos de alegría y regocijo, y muchos otros de tristeza y angustia. Tener seguridad en el rumbo y tranquilidad de espíritu, es lo fundamental, para enfrentar los momentos que se avecinan. Aquellos que aprendimos el sentido de la unidad, el compañerismo y la solidaridad, en los portones de cuarteles y penales, junto a tantos familiares, no vamos a dejar que la construcción de un segundo gobierno frenteamplista, se empañe por pequeñeces y es por ello, que apostamos a mantener el debate tan sólo en términos tácticos y desprenderlo de otras consideraciones irrelevantes. Pues, la vida y la lucha continúan.
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