Populismo, Mujica y Frente Amplio

Es claro que Talvi, este investigador economista de la empresa Ceres, usó en el mal sentido o despreciativo para ser más justos el término «populismo», pero no contra una persona, en este caso el precandidato José Mujica, sino contra el pueblo que elige izquierda a través de él, al que tildó de estúpidos así como así. De pensar en la cortedad de llenarse la panza y nada más, sin valorar el mañana y el hoy de nuestros hijos, sin solidaridad para con los que nos preceden, coexisten y existirán. Personas con burrez crónica que votan al que mejor promete sin capacidad de considerar si son engañadas o no.

Lo que en realidad molesta a la casta de superdotados analistas de camiseta neoliberal que no se enteraron que perdieron el torneo y lo volverán a perder -hablando en términos deportivos- es que prefiramos a un candidato humano y no con apariencia de perfecto como nos tenían acostumbrados los rosados, almidonado figurín de discurso complicado al que había que decir amén así no entendieras un pomo de lo que recitaba. Lo que no les agrada es que se haya terminado la era de los «patricios» y la tortilla se vuelva. Eso es lo que pica.

¿Una más justa distribución de la riqueza duele? Si nadie les va a sacar lo que han acumulado en su vida de aristócratas!!? ¿Vivirán peor los acomodados de siempre porque los sumidos en la pobreza extrema puedan respirar tranquilos sin tener que pensar cómo hacer para no sentir hambre mañana? ¿Que tengan celulares? ¡Qué problema no!? Que todos puedan acceder a la misma educación para aprender a pensar con conocimientos. ¿Eso molesta? ¿A quién? ¿A los que temen por sus privilegios? Nadie se inquiete: no se trata de quitar beneficios sino de brindarlos con equidad. Un país equilibrado es consecuencia y resultado de ciudadanía integrada y eso supone necesidades básicas cubiertas, de lo contrario, la fractura cobra y la pagamos todos de una manera o de otra. Ya estuvieron pocos muy bien y muchos muy mal por demasiado tiempo. El electorado uruguayo hoy sabe que un traje y una corbata no garantizan la democracia. Si a eso le llaman crecimiento del populismo bienvenido sea.

En lugar de catalogar al para ellos «candidato amenaza» de acuerdo al perfil mayoritario de votantes, siguiendo a estos «estudiosos» que no dan puntada sin hilo, ¿por qué no hacen análisis para combatir la exclusión que dicen detectar y viene de larguísima data? No fue en estos cinco años que se gestó la inseguridad que existe y con la que hacen negocio de infundir pánico muchas veces los informativos.

¿Cómo puede ser superficial en sus propuestas, un hombre como Mujica que menciona permanentemente el valor del capital conocimiento para un pueblo y propone para eso democratizar la universidad y la escuela de tiempo completo para ayudar a las madres empleadas? Alguien que advierte los riesgos de ser una población envejecida que tendrá que tener abundante y buena productividad en su sector activo para lograr hacer frente a la pasividad que crece sin contrapartida. Alguien que observa el peligro de asumir como normal la cultura de la droga y habla de poner a trabajar en la construcción de viviendas al sector militar a los que llama: «seguro de paro encubierto». ¿Acaso esos criterios y medidas son simpáticos o cómodos de encarar? Tales refinadas formas de ver las realidades más allá del hoy y para bien del presente y del mañana, son de alguien que cree en profundas transformaciones sociales.

No apuntan a una solución precaria sino visionaria en cuanto a la formación y la educación como método para lograr calidad de vida. Y piensa en esto mientras estudia atender la inmediata necesidad de techo y comida de los compatriotas indigentes que todavía quedan muchos, para los cuales pueden sonar a burla los programas y proyectos a largo plazo, sencillamente porque podrían no vivir para disfrutarlos. Generar oportunidades en un país próspero puede ser simple. Lo difícil es lograr ese país productivo y de igualdad social y en eso está Pepe Mujica.

Hablando de este nuestro queridísimo Gobierno de izquierda así como sus integrantes: tal vez el vino que pudo comprar gracias al Plan de Emergencia a más de uno le alegró la vida -alegría es necesidad humana básica para ricos y pobres- y ese día no salió a juntar o a robar en el peor de los casos, o el celular le permitió agarrar una changa a ese jefe o jefa de familia que no tenía de dónde sacar para dar de comer a sus hijos, que inevitablemente si tienen hambre no van a tener ganas de estudiar para superarse en la vida por la urgencia de subsistir antes de otras necesidades que para ellos son lujos. Entonces no nos dejemos engañar por análisis de eruditos agazapados detrás de una prebenda que perdieron, o la sartén de la cual extrañan el mango y votemos Frente Amplio el domingo 28 de junio para demostrar la fuerza del cambio que se viene otra vez y en primera vuelta en octubre. Votemos todos para no dar lugar a elucubraciones trapaceras. Si alguien que dice en un escenario ante miles de personas y a todo el país por los medios: «O Presidente o chacarero» con catorce balas en el cuerpo y el mismo número de años de cárcel les parece populista, tiene razón el Pepe al acordarse de la abuela de ellos que al fin no tiene la culpa pero los parió indirectamente. ¡A votar Frente Amplio compañeros! La única opción para seguir cambiando.

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