Recordar lo que nos dejaron los gobiernos anteriores
A lo largo de las notas que he escrito en LA REPUBLICA he intentado trasmitir los logros que ha tenido este gobierno para la mejora de la calidad de vida de los uruguayos y en particular de trabajadores y jubilados. También he comenzado a analizar los conceptos eje para el próximo gobierno del programa de gobierno aprobado en el congreso del Frente Amplio.
Dedicaré esta nota, independientemente de continuar con el análisis del programa desde la próxima semana, a recordar la herencia recibida y en síntesis a una comparación con lo que vamos a dejar.
La herencia recibida
Tengo la convicción de que los logros de este gobierno serán mucho más valorados, si 5 años después recordamos lo que recibimos:
Un país en ruinas
Recibimos un país destruido por la combinación de un modelo liberal, aperturista, concentrador y excluyente (modelo LACE) llevado adelante en la década de los 90 y el puntillazo final dado por la crisis de los años 2000 a 2003.
El siguiente cuadro nos muestra lo más relevante de la herencia recibida.
(Ver cuadro 1)
Una década de los 90 que concentró la riqueza, excluyó socialmente, abatió el gasto social, estancó los salarios y una crisis posterior que llevó a la caída del producto, de la inversión de las exportaciones, aumento de la deuda, del desempleo, caída de los salarios y expansión de la pobreza y de la indigencia.
Es decir que caímos en una situación caótica con un producto muy bajo de 4 mil dólares por habitante, con una deuda superior al 100% del producto (es decir como si una familia debiera más de un año entero de sus ingresos, o sea que estaría en bancarrota) y con vencimientos de deuda de muy corto plazo, con exportaciones en descenso y lo peor: 250 mil desocupados y un millón de pobres.
Las deudas que dejó el modelos LACE
Podemos afirmar entonces que este modelo LACE y su crisis nos dejó una deuda productiva, financiera, social y laboral.
La deuda productiva se refiere a la magnitud de empresas productoras de bienes y servicios que ya no estaban en 2004 que, según nuestras estimaciones, son el 40% de las empresas que operaban en el año 1998, con un efecto muy relevante de destrucción de capital físico acumulado en el país, dejando sin empleo a miles de trabajadores y reduciendo las disponibilidades de producción en el futuro.
La deuda financiera con empresas casi quebradas en una situación de alto nivel de endeudamiento respecto a su nivel de producción o de capital (cercano en promedio a un año de ventas en cualquier sector)
Pero la deuda con el sistema financiero no se agotaba en las empresas productoras de bienes y servicios, sino que también era muy importante en los hogares, donde, si bien sobre esto no existían cifras oficiales, nuestra estimación es que la deuda promedio de los hogares oscilaba en 2004, el 70% de sus ingresos anuales.
Y finalmente, como se dice más arriba, la deuda pública de Uruguay, llegaba al orden de los 14 mil millones de dólares, más de un año del producto del país. Y lo peor que no fue deuda para generar inversiones o empleo sino que dicha deuda fue el resultado de dos procesos. Por un lado, el creciente y constante déficit fiscal (por ejemplo los 500 millones de dólares más que se gastaron en 1999 en el año electoral) y por otro, la fuga de capitales privados que se dio en el año 2002 y que se financió con más deuda externa.
La deuda laboral se expresaba en que los trabajadores y trabajadoras del país no habían recibido los frutos fundamentales del crecimiento de los 90. Mientras que el ingreso nacional entre 1990 y 1998 creció 40%, el salario real sólo lo hizo un 5%. Y al mismo tiempo en los años de crecimiento la tasa de desempleo nunca bajó de 9% (130 mil personas excluidas) y los empleados precarios llegaron al 50% de los empleados (420 mil personas). Pero eso sí, cuando vino la crisis, si bien no fueron los beneficiarios del crecimiento, sí fueron los grandes perjudicados de la debacle.
De las 550 mil personas con problemas de empleo, se pasó en 4 años a 800 mil, es decir una vez y media la que había en el año 1998. Pero además, los que quedaron ocupados en los años 2000, redujeron su salario en 20% en estos 4 años. El salario en la mayor parte de los sectores se ubicaba en 2004, por debajo del de la salida de la dictadura que era, como todos recordamos extremadamente indigno.
Todo lo anterior, se sintetiza en una fuerte deuda social que el gobierno de la Nación adquirió con la mayor parte de la sociedad. Las miles de empresas quebradas, miles de otras empresas endeudadas hasta el máximo, los hogares, en su mayoría, endeudados y con ingresos a la baja permanente, 800 mil personas que no pueden resolver sus problemas de empleo, sumado a la creciente pérdida de beneficios sociales, se sintetizaba en un aumento de las personas que viven bajo la línea de pobreza que, de acuerdo a las cifras oficiales superaba el 30% en el año 2003, siendo casi 50% en los niños hasta 4 años, lo que significaba más de un millón de pobres.
Eso es lo que recibimos cuando llegamos al gobierno.
La transformación de esa herencia en mejoras para la gente
Como hemos demostrado en notas anteriores en el gobierno actual, en cambio se dio crecimiento del producto, baja del desempleo y suba de salarios.
Un importante crecimiento económico a las mayores tasas de la historia contemporánea del país que supera en 4 años el 35%. Este crecimiento del producto permitió recuperar las exportaciones que pasaron de 3 mil millones de dólares en 2004 a casi 6 mil es decir se duplicaron.
Por otra parte, este entorno económico también se reflejó en un aumento de la inversión que pasó de no llegar al 10% del PBI a superar el 18% con un aumento acumulado desde 2004 a 2008 de más de 50% en valores reales.
Finalmente se logró una reducción de la presión de la deuda pública tanto por su peso en el PBI que bajó de 113% a 63% en 2008, como por la reducción del peso de los intereses en el presupuesto de 27,5 a 12,5% es decir de 12 puntos del presupuesto.
(Ver cuadro 2)
Y todo ello expresado, en los cambios sociales que hemos desarrollado en notas anteriores, con crecimiento del salario, crecimiento del empleo, formalización del empleo, aumento del gasto social y reformas universales y distributivas en salud, educación y protección social.
Los gráficos 1 y 2 que acompañan esta nota muestran algunas comparaciones que salen de los cuadros y que son muy claras.
Son estas comparaciones las que tenemos el compromiso de difundir de aquí hasta las elecciones.
(Ver gráficos 1 y 2)
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