La guerra civil que no estalló

Mucha gente suele opinar en estos días sobre el conflicto palestino-israelí careciendo de un conocimiento elemental sobre su compleja e intrincada historia. Sin duda, no serán pocos los que se sorprenderán al enterarse de que en los primeros meses de existencia del Estado de Israel casi estalla una guerra civil que hubiera podido hacer peligrar su unidad y su futuro. Es un episodio muy importante para comprender la naturaleza del conflicto árabe-israelí.

En los años previos a la creación de Israel no hubo una fuerza militar judía unificada, sino tres grupos rivales: la Haganá (Ejército de Defensa) que respondía a las autoridades electas del movimiento sionista dominado entonces por el laborismo y los partidos sionistas-socialistas, el Irgún Zvaí Leumí (Organización Militar Nacional) de derecha, vinculado al Partido Revisionista, que tenía una posición más radical en la lucha con el colonialismo inglés a cargo del mandato sobre Palestina y el grupo Lojamei Lejerut Israel (Luchadores por la libertad de Israel) o grupo Stern que si bien estaba ideológicamente cerca del Irgún tenía una posición aún más dura en lo que respecta a la lucha contra los ingleses y los árabes.

El Estado de Israel fue proclamado el 14 de mayo de 1948, al llegar a su fin el Mandato Británico sobre Palestina. Inmediatamente se estableció un gobierno provisional y el Ejército de Defensa de Israel, que trató de unificar a todas los grupos armados. Pero el proceso de absorción de las organizaciones militares en el ejército unificado no fue sencillo.

A comienzos de mayo de 1948, el Irgún Zvaí Leumí planeó traer armas y municiones desde Europa en un barco que fue rebautizado Altalena (por un seudónimo literario de Vladimir Jabotinsky, el líder sionista de derecha, padre espiritual del Irgún). El barco debía llegar a Israel el 15 de mayo de 1948, pero debido a lo complicado de los preparativos y a los esfuerzos por mantener el plan en secreto, recién pudo zarpar el 11 de junio desde Port de Bouc, en Francia. Todas las precauciones fueron inútiles, porque Radio Londres informó acerca de la salida del barco lo que puso en una situación muy incómoda tanto al gobierno de Israel como a los organizadores del viaje. Precisamente el 11 de junio comenzó una tregua pactada por las Naciones Unidas en la guerra árabe-israelí de 1948 iniciada por los países árabes luego de la proclamación del estado judío.

Menajem Begin, el jefe del Irgún, decidió postergar la llegada del buque pero por dificultades de comunicación con el buque, su mensaje no llegó. El barco llevaba 940 refugiados judíos y una gran cantidad de armas proporcionada al Irgún por el gobierno francés, que veía en el apoyo a la organización clandestina judía una forma de castigar a los «aliados» británicos por haber contribuido a la expulsión de los franceses de Siria y el Líbano. Aunque el Irgún aún actuaba como una organización independiente, Begin ya había acordado el 1 de junio con varios líderes militares del flamante gobierno israelí, que el Irgún habría de disolverse e incorporarse al nuevo ejército de Defensa de Israel.

Cuando Begin se encontró con el hecho consumado de que su orden de detener el buque no se había cumplido y que estaría por llegar, informó de la situación a las autoridades del gobierno que dieron permiso al Irgún a desembarcar las armas, los equipos y los hombres en la playa de Kfar Vitkin. Pero aunque se llegó a un acuerdo sobre el lugar del desembarco, hubo discrepancias respecto al destino de las armas. Ben Gurion aceptó el reclamo de Begin de que un 20% de las armas fuera destinado al batallón del Irgún en Jerusalén, pero rechazó la exigencia de que el resto de las armas sea destinado a los otros batallones del Irgún incorporados al ejército de Defensa de Israel. Ben Gurión vio en esta exigencia un intento de crear un «ejército dentro del ejército».

El Altalena llegó a Kfar Vitkin al atardecer del domingo, 20 de junio. Luego de que los viajeros desembarcaran, las armas fueron descargadas con ayuda de habitantes de una aldea judía vecina.

Mientras el desembarco tenía lugar en Kfar Vitkin, el gobierno provisional celebraba su reunión semanal en Tel Aviv. Ben Gurión informó acerca de las discusiones con el Irgún y planteó con firmeza su exigencia de que Begin debía entregar la totalidad de las armas. El debate terminó con una resolución que daba al ejército la potestad de utilizar la fuerza y de confiscar el barco y su carga. Su implementación fue confiada al jefe de la Brigada Alejandroni, Dan Even, quien rodeó al día siguiente con sus fuerzas la zona de Kfar Vitkin. Even envió un ultimátum a Begin quien no contestó.

Luego de que fracasaran varios intentos de mediación se produjo un intercambio de disparos y hubo varias víctimas. Para impedir más derramamientos de sangre, los colonos de Kfar Vitkin organizaron un encuentro entre el lugarteniente de Begin, Yacov Meridor y Dan Even, en el que ambos acordaron un cese del fuego y la transferencia al ejército de las armas descargadas.

Entretanto, Begin había subido al Altalena, que se dirigió a Tel Aviv. El jefe del Irgún esperaba alcanzar un acuerdo pacífico con el gobierno para descargar el resto de las armas. Pero Ben Gurión, irritado por las negativa de Begin a entregar las armas, ordenó al jefe del Estado Mayor, Igal Yadín, que concentre numerosas fuerzas en Tel Aviv y se apodere del buque. A las 4 de la tarde del 22 de junio de 1948, Ben Gurión dio órdenes de atacar al barco. Uno de los proyectiles dio en el blanco y produjo un incendio. Hubo temores de que el barco explotara por lo que el capitán dio la orden de abandonarlo. Los combatientes del Irgún que permanecieron en el «Altalena» saltaron al mar y desde la orilla sus compañeros les enviaron botes salvavidas. 16 combatientes del Irgún murieron en la confrontación con el ejército.

Después de que el Altalena fuera hundido, más de 200 miembros del Irgún fueron arrestados por órdenes de Ben Gurión. La mayoría fue liberada pocas semanas después, con la excepción de cinco comandantes, incluyendo el segundo de Begin, Yacov Meridor. Los cinco fueron liberados por presión de la opinión pública, el 27 de agosto de 1948.

Ya entonces, reanudada la guerra con los árabes, el Irgún se había integrado dentro del ejército de Defensa de Israel y todo peligro de guerra civil se había desvanecido.

Hasta hoy el tema del «Altalena» es motivo de polémica en Israel. Pero aunque se cuestiona el uso de la violencia por parte de Ben Gurión, no hay discrepancias respecto al principio de que el estado debe tener el monopolio de la fuerza. Begin habría dicho años después que el mayor logro de su carrera fue haber evitado una guerra civil.

Si Ben Gurión fue implacable con la organización armada de la derecha sionista, tampoco fue indulgente con las fuerzas de choque de la Haganá, el Palmaj, que respondía mayoritariamente a la izquierda sionista. El Palmaj, fue fundado en 1941 por Itzjak Sadé (1890-1952) y tuvo como eventual objetivo prepararse militarmente para una eventual invasión alemana o italiana. Era considerado el cuerpo de élite de la Haganá y la mayoría de sus integrantes provenía de las aldeas colectivas (kibutzim) afiliadas al Mapam (Partido Obrero Unificado) de izquierda. Varios de los comandantes del Palmaj como Moshé Dayán, Igal Alón e Itzjak Rabin se convirtieron más tarde en líderes nacionales. En cuanto a Begin, que fue electo Primer Ministro en 1977, participó diez años antes, en 1967 en vísperas de la guerra de los 6 días, en una delegación que fue a ver a Ben Gurión a su casa en la aldea de Sde Boker en el Neguev. Después del encuentro de reconciliación de los dos viejos rivales, Ben Gurión dijo que si hubiera conocido a Begin en 1948 como lo conocía ahora, la historia habría sido distinta.

Fuentes utilizadas para este artículo:

«The Altalena Affair» – Yehuda Lapidot

«Génesis 1948: the first Arab-Israeli war » ­ Dan
Kurzman

Political Dictionary of the State of Israel ­ Susan Hattis Rolef, editor

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