Acerca de "demócratas" y los que no necesitan autoproclamarse
Los ancianos son reiterativos. Los hijos y los nietos somos condescendientes con ellos porque los queremos , porque somos su misma sangre, nos sentimos su proyección . Pero, en política son otros los códigos.
Un ex presidente ha recurrido siempre en sus campañas políticas al recurso -poco político y serio, pero muy rendidor- de implantar el terror, el miedo hacia sus contrincantes electorales.
No se puede negar que obtuvo resultados interesantes. Pero eso está reconocido en pretérito, ya hace algún tiempo que no le funciona más.
El y sus asesores piensan que sí. Allá ellos. Pero las nuevas generaciones con otro panorama del mundo y de sus posibilidades de progreso y realización en la vida gracias a los avances en comunicación, información y en educación que ha alcanzado el país, ya no se compran con un chorizo y un vaso de vino.
En realidad, ahora, hay que tirar ideas, hay que estar donde está la gente, y no aparecer para salir en la foto.
Nuevamente se recurre al recurso de quiénes son demócratas y quiénes no. Es un tema interesante y muy debatido al que los partidos políticos no le han hincado el diente.
El Frente Amplio, por ejemplo, tiene una postura muy clara frente al proceso dictatorial ( que le pregunten a los militares presos si hay alguna duda), pero además ha incluido en la educación de las nuevas generaciones el estudio de lo que fue ese proceso, lo que realizó y sus consecuencias.
Alineándose con las Naciones Unidas ( que no es poca cosa), va rumbeando hacia la anulaciòn de la ley que amparó a dictadores, asesinos, torturadores, etc., que asolaron nuestro país entre 1969 y 1985.
Sin embargo , otros partidos no han tenido una actitud similar.
El «histórico» partido de gobierno de este país fue el que impuso una ley que impidió el juicio a los que participaron del proceso dictatorial. Claro está que tenía muchos de sus miembros y adherentes que habían sido actores del mismo. Otros, que jugaron de afuera, por lo tanto no quedaron tan «pegados», buscaron las formas legales de amparar tanta atrocidad cometida contra una nación y contra generaciones de uruguayos. Es así que durante 20 años, dos partidos que estuvieron en el gobierno del país hicieron la vista gorda sobre lo sucedido a los uruguayos.
Estos, que no son tontos, lo comprendieron y les dieron la espalda.
Actualmente las cosas no andan bien, sobre todo para uno de esos partidos, y su anciano líder sale a plantear como disyuntiva: apostar a la democracia o al Frente Amplio.
Es más una salida desesperada de anciano que desesperadamente pretende imponerse sobre la realidad que la respuesta a una realidad.
Sería interesante cotejar quién ha practicado más y mejor la democracia ciudadana: si lo hecho por un partido que se ha negado a enjuiciar crímenes y sucesos que claramente no están amparados por la Ley de Caducidad, o un partido que se jacta de no haber participado en ningún acuerdo con los militares pero cuando estuvo en el gobierno no investigó el asesinato por envenenamiento de familiares directos de sus principales dirigentes o, por un partido que ha generado elecciones internas de candidatos, elecciones barriales en todo Montevideo, cuyo presidente recibe a todos los grupos sociales, empresariales, sindicales, y no solamente a empresarios, y que sale a realizar acciones de gobierno en pueblos que han sido olvidados y dejados de lado por administraciones anteriores.
¿Es antidemocrático ayudar desde el Estado a los pequeños productores agropecuarios, apoyar y estimular el desarrollo de las micro y pequeñas empresas uruguayas, generar un salario mínimo para las empleadas domésticas, para los trabajadores rurales, revalorizar los Consejos de Salarios, facilitar el acceso de los niños a las tecnologías de la información, fortificar las empresas del Estado, luchar contra la droga y el lavado de dinero accionado por agentes de cuello blanco?
Son dos opciones diferentes, dos posturas , una democrática, la otra pro ricos, pro empresas poco vidriosas, pro capitales muy poco serios.
En política, implantar el terror ciudadano basado en la falsedad no es un negocio seguro. El mundo cambió, algunos, debido a su edad, ya no lo pueden captar.
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