Las encuestas y "equipos"
Es un verdadero misterio el funcionamiento o armado real de las encuestas políticas. No conozco a nadie en los años que me «adornan», que hubiese sido encuestado. Ni parientes, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, obreros o industriales tienen la más mínima referencia al respecto.
A veces, publicitan la forma nada clara por otra parte, de plantear la presunta pregunta. Todo esto por supuesto, da lugar a legítimos escepticismos. Por una razón de lo más simple, se dan veces muchas más de las deseadas, de presumibles preferencias o flechazos reiterados hacia determinados sectores o candidatos de preferencias aparentes partidarios. Obsérvese que con estos cálculos se está influyendo en resultados futuros en opinión pública de decisiones electorales.
Se puede presumir sin temor a equívocos, que la mayoría del público, que poco saben del entremés o macramé político y se dejan llevar a la «ligera» por lo que leen en los periódicos, encuestas mediante publicadas, se digieren esas «impolutas» informaciones. Tomemos a título de ejemplo y por ser a nuestro criterio de las más cuestionables, según resultados y cifras tomadas en previsiones de los últimos años, que no los inventé, son objetivos, y que están publicados respectivamente. El más perjudicado de los grupos políticos por estos informes, aunque a la postre hubiese terminado ganando, a pesar de ellos, es Alianza Nacional del doctor Larrañaga.
Téngase en cuenta, según trascendidos, como inicio del «collar» mencionado, en la encuesta de abril del 2009, allí no se mide la intención de voto entre los que confiesan hacerlo en junio (50%) del electorado blanco, sino entre «todo» el electorado habilitado en octubre. No es lo mismo y da lugar a interpretaciones antojadizas. En segundo lugar, este resultado difiere groseramente con las otras tres encuestas de la misma quincena de abril publicadas. Factum arroja una diferencia a Lacalle de un 4%, Interconsult 3% y Cifra del 5% reduciendo sensiblemente las diferencias de febrero. Su promedio es del 4%.
Como tercer elemento, el informe de Equipos con grosero error real a favor del doctor Lacalle, nunca fue inferior a 18 puntos porcentuales como resultados de las internas y de ocho puntos en las nacionales. En las internas blancas de 1999 Lacalle le ganó a Ramírez con el 48% contra el 32% de Juan Andrés. No obstante, Equipos había predicho un resultado del 58% para Lacalle contra el 24% de Ramírez.
Diferencia de 34 puntos y que electoralmente después terminó en 16 porcentuales. ¡Menos de la mitad! Le erraron por 18 puntos porcentuales (Búsqueda 29 de abril de 1999). En los comicios del 99, Batlle le ganó a Lacalle por once puntos porcentuales. 32% a 21% alrededor de 200.000 votos. No obstante, Equipos Mori publicitó tres días antes un final reñido de «ojo eléctrico» de 26% a 23% a favor de Batlle.
Le erró otra vez beneficiando al mismo y por mucho. Fagocitarse una diferencia del 8%, equivale a 160.000 votos. ¡Todo un empacho! (LA REPUBLICA 27.10.99). En junio de 2004 para Equipos la diferencia entre los blancos de Larrañaga y los del doctor Lacalle es una diferencia entre un 9% a un 10%, tan solo un 10%, en un universo de votantes blancos en las internas del 20% del electorado nacional. Los resultados finales sería según Equipos Mori del 55% para Larrañaga contra el 45% de Lacalle lo que presumía un final competitivo de «punta y hacha». (El País 20 de junio 2004). En cambio el final fue del 66% para el sanducero contra el 34% del Cuqui. ¡»Petit» error de 22 puntos porcentuales! El País publicaba el 23.6.04 que Larrañaga lideraba la interna pero que se acercaba Lacalle a solo un 2% y la interna no daba para previsiones aún.
O sea, en las tres últimas elecciones, o sea desde 1999 a la fecha, esta encuestadora le erra fiero. Y lo que es peor, capaz que es predestinación…, siempre a favor de una tendencia, por cifras mucho mayores que las otras encuestadoras. Sin contar en los últimos comicios nacionales, pero esta vez entre Larrañaga y Vázquez, al sanducero le daba el 28% del electorado y al Frente el 49%.
Y el error en el «cálculo» fue de 100.000 votos. Claro está, estos datos no eximen a las otras encuestadoras tomadas globalmente. En medida porcentual, el macaneo es generalizado. Con una diferencia. Si se equivocan en la publicidad encuestadora de marcas de jabones de tocador, poco importa. Pero, si pertinazmente el error nada menos que en cálculos electorales del futuro gobierno del que dependerá el país, aunque sea en una «interna», son intereses delicados y sustanciales que están en juego. Buena cosa sería, para tranquilidad de todos, que se legislara su regulación para el futuro.
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